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ESCARCHA

Porque hay palabras que suenan a lo que son y frialdades que acaban derritiéndose

31 Agosto 2008

GALERÍA DE ESCENARIOS PARA EL RECUERDO (1)

He decidido ir escribiendo sobre esos momentos, lugares, situaciones que en la vida significan algo importante para uno y con el paso del tiempo te vas dando cuenta de que, lejos de olvidar, se van haciendo más y más grandes por lo que significaron. Es como cuando leemos un libro y mucho después no recordamos muchos detalles pero sí la esencia que dejó en nosotros.

Serán pequeños retratos que sugieran, más que contar, no tendrán orden cronológico, simplemente hay días que sin saber muy bien el porqué te asaltan imágenes o sensaciones del pasado. Iré numerándolos para separarlos de los demás post.

ESCENARIO 1º

Luis Montoto. 105. F de Fátima.

Noviembre de 2001- Septiembre de 2002. Un antes y un después.

40 metros cuadrados y dos niñas jugando a empezar a ser mayores.

El primer trabajo. Las primeras decepciones amorosas. Y la amistad a prueba de bombas. A prueba de calores sofocantes en aquel bajo que daba a un patio interior.

El mundo estaba ahí afuera. Con sus riesgos y sus emociones. La vida que nos acariciaba y nos golpeaba. Y nosotras, en aquel refugio que nos protegía de todo.

Una sensación, la calma de tu mirada como un anestésico que me daba paz. Un deseo, que nada rompiera aquella burbuja que se fue construyendo a fuerza de querernos tanto. Una certeza, que pasase lo que pasase Amelie y Bridget eran un tandem invencible.

La complicidad no se explica, sólo quien la ha sentido tan cerca sabe sonreír para sí mismo reconociéndola en los demás.

Gracias mi niña grande por aquel año que curó tantas heridas, por enseñarme el valor de la bondad y obsequiarme con tu fuerza.

Gracias a la vida, por llevarme al lugar preciso en el momento en que más lo necesitaba.

servido por escarcha 4 comentarios compártelo favorito

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

luis

luis dijo

Hola, soy Luis de No todo está perdido. Mil gracias por el comentario que me has dejado. Sigo en tránsito, sin destino pero siguiendo la estrella polar. Ahora el destino es lo de menos, lo importante es el viaje. Sigo luchando e intentando no perder el optimismo y la sonrisa, aunque no siempre sea fácil. Bien pensado nunca nadie dijo que vivir fuese fácil.

Me gustan esos ejercicios que, como en tu post, hacen referencia a la memoria, a la nostalgia, a lugares que fueron transitados y se quedan en ese lugar de la memoria que se llama para siempre.

Un beso
Luis

2 Septiembre 2008 | 12:18 PM

Amelie

Amelie dijo

Acabo de encontrar este rincón. Y lo primero que se me ha venido a la cabeza es esa cabecita tuya llena de tubos de peluquería en la cafetería de El Corte Inglés. Qué te voy a contar que tú no hayas visto. Ya sabes que yo veía menos, sobre todo el día que me hiciste bajar en busca de un taxista que supuestamente traía las gafas (mis gafas) que tú te habías llevado. Impagable. Lo de aquella burbuja fue impagable. Pero sigue ahí, a prueba de bombas. Nadie hasta el momento la ha hecho estallar.

28 Septiembre 2008 | 07:51 PM

escarcha

escarcha dijo

jajajjaja, jajajajjaja, llevo un rato enooorme riendo a carcajadas cuando he leido tu comentario, tienes razón, hay tantas que podría pasarme la noche riendome sola, aunque mis vecinos van a constatar que estoy como una regadera.
En fin, decia pedro guerra que "la lluvia siempre vuelve hacia arriba" y y otra pensadora y gran comunicadora del Real de la Jara también dejó una frase para el recuerdo una madrugada, juro que no estaba dormida: "bridget, llueve dentro, de verdad, quitate los tapones que llueve dentroooo" jajajjaja

12 Octubre 2008 | 02:28 AM

Amelie

Amelie dijo

Jajajajajajajajajajajajajaja. El Corte Inglés, siempre tan a mano. Y allí que fui por una aguja de croché (no sé cómo se escribe croché) para abrir la puerta del baño. O esa otra noche en la que a Bridget le dio por limpiar y bajar los sacos de basura con pantalones cortos, zapatillas y calcetines (no recuerdo si eran blancos) y se encontró de sopetón con el Cristo de la Sed y los capirotes semanasanteros. Dios mío. O cuando nos dio (te dio, más bien) por cantar las Habaneras de Cádiz. O cuando nos descojonábamos mientras transcribía las dichosas cintas del Quintero pa lo que tú sabes. "Deja de reírteeee, qué dice el risitas???". O cuando el negro se metía debajo de la cama y no había manera de sacarlo. Mami, el negro está rabiosooooo... jajajajajajajajaja

14 Octubre 2008 | 11:56 PM

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Sobre mí

Frágil aunque endurecida, la ironía como coraza y el corazón hecho compartimentos; en cada casillero hay un nombre que me invita a sonreir casi siempre.

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