Categoría: Historia de las Españas
2 Febrero 2008
Cuando Jaime I planteó la conquista de Valencia, los nobles aragoneses le dieron la espalda, no estaban de acuerdo con sus planes de expansión hacia el sur, pues consideraban que las conquistas de Aragón debían desarrollarse hacia el norte, ya que Francia en aquellos momentos era débil al estar muy fragmentada en manos de sus distintos nobles, y la Corona de Aragón estaba muy enraizada, por lazos familiares, en Occitania, y especialmente en el Languedoc, y en segundo lugar porque consideraban que en las conquistas hacia el sur, Castilla era mucho más fuerte y estaba en mejor posición.
Por lo que se vio obligado a recurrir a los nobles catalanes, quienes si estaban dispuestos a continuar la ampliación del reino hacia el sur, como ya le habían ayudado diez años antes en la conquista de Mallorca, pues Cataluña, también muy enlazada familiarmente en el sur de Francia, consideraba que esta última podía ser un problema a medio y largo plazo, y que más que centrar los esfuerzos en su conquista, había que dominar el Arco Mediterráneo para, una vez con las costas y puertos seguros, lanzarse a la conquista de las orillas de este mar, como así fue más tarde con la anexión de Sicilia, Nápoles, Cerdeña, y puntos estratégicos en el norte de África, incluso la fallida conquista de Atenas.
Pero una vez conquistada Valencia el rey tuvo un problema. La gente no quería ir a repoblar ese territorio, tenían muy próxima la experiencia y el recuerdo de Mallorca. Como tierra conquistada los nobles catalanes querían su botín de guerra, o lo que es lo mismo, territorios y castillos que administrar. Pero la gente no estaba dispuesta ir a una nueva tierra para estar en las mismas condiciones de vasallaje y servidumbre que ya tenían en Aragón y Cataluña, dependiendo de los nobles y sin ser poseedores de las suelas de sus alpargatas.
Esto llevó a Jaime I a crear el Reino de Valencia, en el que él sería el único soberano, lo que animó a las gentes de otros lugares a desplazarse y repoblar los nuevos territorios, pues podrían ser dueños de sus tierras, al no tener Valencia la consideración de territorio conquistado, en un principio, pues después ya el rey comenzó a dar nuevos títulos nobiliarios en la zona y con ello a haber nuevos siervos y vasallos. Aunque inicialmente este nuevo reino, ya que cerraba el paso a las aspiraciones expansionistas de los nobles catalanes, le supuso un una seria de problemas y revueltas de estos últimos que se veían traicionados en su ayuda al monarca, que ahora se quedaba para sí, todo el territorio conquistado, absoluto, sin nobles ni cortes.
Con lo que Jaime I El Conquistador para los valencianos pasó a ser más que un rey, un mito. El Creador del Reino de Valencia para evitar a sus gentes la opresión de los nobles sedientos de nuevas tierras.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada
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23 Noviembre 2007
Es algo que desde siempre me ha llamado la atención, que haya zonas como Extremadura, Cantabria, la misma Murcia desde la que escribo, La Rioja, incluso la Comunidad Autónoma Vasca que originalmente nunca existió pues era mitad del Reino de Navarra y mitad Reino de Castilla tiene su comunidad.
Pero el territorio que ocupó el antiguo Reino de León, que a día de hoy sigue ahí, con su identidad, con sus Historia, no se le reconoce, se le integra dentro de una Comunidad de Castilla-León y supeditando los intereses de León a los previos de Castilla.
Cuando en origen León fue el primero, el fundador de buen aparte de España, pues tanto la Histórica Galicia sale de León, no del supuesto conglomerado mítico-celta; Portugal sale de León; y Castilla, que vamos a decir de Castilla, un condado dependiente de León.
Y ahora León no está reconocido como Comunidad Autónoma Historia. Pues genial.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada
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10 Octubre 2007
En consecuencia la Diada, tergiversada y manida por los nacionalistas para dar sentido a su existencia e intentar llevar el ascua a su sardina, no tenía fin independentista en su origen. El 11 de septiembre 1714 los catalanes y muchos españoles de otras zonas, no luchaban por la independencia de Cataluña, si no por una Cataluña a la que se le reconocieran sus Fueros y costumbres dentro de lo que podríamos llamar una España autonómica o federal, cosa que en aquel tiempo representaban los Austrias, frente a los Borbones que eran la imagen del centralismo.
Ahora ya cada uno puede hacer lo que quiera, para eso hay una democracia, y tergiversar la realidad poniendo a Rafael de Casanovas como el paradigma del nacionalismo catalán, cuando Casanovas y sus generales lo que intentaron hasta el último momento fue convencer al Brazo Popular de que aceptara un pacto con Felipe V, y cuando ya no hubo más opción lucharon como cualquier hijo de vecino por seguir vivos, y pese a ello Casanovas disfruto del perdón real.
Pero Casanovas no murió en la batalla como mucha gente y como algunos de los militares con mando, ni tampoco fue deportado y encarcelado, ni tampoco exiliado, ni tampoco desterrado, sino que escapó del asedio de Barcelona, se fue a Sant Boi, y allí consiguió el perdón del rey, y sin ser juzgado ni represaliado continuó con su actividad como abogado, con las nuevas leyes que impuso el rey contra el que había guerreado.
La cuestión, no es un catalanismo o nacionalismo falso, sino que Cataluña conozca su propia Historia, pues es real que la tiene, primero como condados dependientes de Francia, después como condados independientes, luego integrada en la Corona de Aragón, y por último como una importante región de España. Cosa que se tergiversa por los mitos de un nacionalismo excluyente y extremista que nunca ha existido, pues ese no es el sentido del Catalanismo Histórico.
Pero al mismo tiempo también es preciso en el conjunto de España, no sé si en los colegios o en la televisión, se enseñe o exponga la Historia de las distintas zona que componen España, para que no pueda haber sectores, que como el nacionalismo extremista catalán, pero en este caso como nacionalismo extremista español también con mitos falsos, que construyen su España con la base de unos Reyes Católicos con los que nunca existió la que ellos pretenden imponer, pues con los RR.CC. se paso de Castilla-León, Navarra, Aragón y Al-Andalus, a la España de los Fueros. Explicarlo y exponerlo para que la gente pueda conocer la Historia Real y no las fabulas y mitos de unos y de otros, que siempre son excluyentes y despreciativas hacia los otros.
Ahora la cuestión. Históricamente el pueblo catalán ha sido un pueblo que ha buscado la integración, pues en caso contrario Berenguer IV de Barcelona no se habría casado con Petronila I de Aragón, boda con la que Cataluña perdía parte de independencia; ni tampoco las Cortes Catalanas habrían aceptado el matrimonio de Isabel y Fernando, y ya que conservaban sus Fueros podrían haberlo no aceptado y haberse salido de la Corona de Aragón. Pero en ningún momento ese fue el caso. Pues la Historia de Cataluña es una Historia hacia la Integración Hispana, pero siempre con la constante del Respeto hacia sus Fueros y Costumbres.
Esa es la cuestión, el Respeto en la Diversidad, pues como es claro y palpable por muy medievalistas que puedan ser algunos de los nacionalistas en sus reivindicaciones, no es posible en el Siglo XXI volver a poner en práctica las leyes del Siglo XI.
El Respecto en la Diversidad con todas las partes de España es lo que dejará mudos a los extremistas de uno y otro lado, y creará un Estado Fuerte, Potente, Desarrollado y Vertebrado, y si no hay está Alemania para ver como es.
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6 Octubre 2007
Las cosas iban bien. Felipe V iba perdiendo. Carlos III se veía ya gobernando desde Madrid en continuación de la dinastía de los Austrias. Luis XIV ve las cosas tan mal para su pariente que le abandona, que niega su apoyo, y eso lleva a que Inglaterra también se desinterese por esa guerra, pues con Francia fuera, una guerra civil dentro, ya no le interesa. Y llega el Tratado de Utrech que pone fin a la contienda de las potencias extranjeras. En parte, también, porque ha muerto del hermano de Carlos y ahora Inglaterra ante la posibilidad de tener el mismo rey en España y en Alemania, con lo que eso supone, un rey francés en España sin el apoyo de Francia le parece un mal menor.
Así las cosas, los catalanes apostaron a caballo perdedor, no porque perdiera, si no porque les abandono, en 1713 el proclamado Carlos III abandona Barcelona pero sin renunciar a sus derechos dinásticos, y con las tropas de Felipe V recuperando terreno en Aragón, Valencia y Baleares, el único territorio que queda con una estructura política y social más o menos organizada es Cataluña.
Sin rey, pues el Habsburgo había huido y con el Borbón estaban en guerra, las Cortes Catalanas pasan a llamarse Braços Generals, formados por una representación eclesiástica, otra militar y otra popular. En julio de 1713 se les plantea una encrucijada: aceptar a Felipe V como rey, o no. La Iglesia y los militares apostaron por llegar a un pacto con el rey, pero la parte popular opto por resistir a toda costa. En la votación final la iglesia se abstuvo, y los militares pese a saber que era un suicidio, apoyaron a los populares.
Corrida la voz de que Cataluña, y especial Barcelona, no se sometían al nuevo rey, fueron muchas las gentes que desde otros puntos de España, por austriacos y antiborbones, en una especie de Brigadas Interpeninsulares, acudieron a plantar batalla y resistencia, hasta el punto de que muchos mandos no eran catalanes sino de otras zonas de España.
Continuará…
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5 Octubre 2007
Tras esto, el Conde-Duque de Olivares preparaba un gran ejército para invadir conquistar Cataluña como si fuera territorio enemigo. Los catalanes sabedores de ello, pidieron auxilio a Luis XIII de Francia a quien nombraron Conde de Barcelona, aunque pese a ello el Consell de Cent, máximo órgano político en aquel momento, también negocia con Felipe IV una salida a la cuestión. Se produce la batalla de Montjuic donde las tropas de Olivares son derrotadas y ejercito español, hostigado por tropas catalanas y francesas debe batirse en retirada hasta Tarragona.
Pero claro, a veces cuando uno cambia de amigos es pasa salir de Guatemala y meterse en Guatepeor. El rey de Francia Luis XIII y Conde de Barcelona, tras derrota de las tropas españolas, considera que él es el amo y señor de Cataluña y ni Fueros, ni Usatges, que es un rey absolutista y en Cataluña desde ese momento se hará su voluntad. Viendo las cosas así de negras, el Consell de Cent llega a un acuerdo con Felipe IV, una vez que Olivares es destituido, pues a Luis XIII lo consideraban “su conde” y como tal debía respetar los Fueros, cosa que no quería hacer, pero a Felipe IV lo consideraban, aún, “su rey”. Total que el acuerdo fue alcanzado, y Cataluña volvía tener sus Fueros y Leyes propias de la mano de Felipe, pero ahora el rey francés decía que él no se iba, que ya le había echado el guante y que eso era suyo. Por lo que hubo que llegar aún pacto, los territorios catalanes al norte de los Pirineos serian para Francia.
La situación continuó siendo tensa con Felipe durante un tiempo, pues era un rey que no gustaba en exceso por sus desmanes, forma de gobernar, etc, pero claro, era un Austria, y eso siempre era mejor que un absolutista francés.
Continuará…
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5 Octubre 2007
La Diada es una muestra de las tergiversaciones del nacionalismo, cuando este se quiere emplear como un elemento de división y diferenciación hacia “los otros”.
En la Diada se celebra la toma de Barcelona, tras 14 meses de asedio, por las tropas de Felipe V, y con ello la posterior implantación de los Decretos de Nueva Planta y la abolición de la Constitutions y Altres Drets de Cathalunya, que principalmente eran una recopilación de los Usetges de Barcelona, desde el siglo XI, a los que se habían unido los de otros condados catalanes en tiempos sucesivos, dando en conjunto lo que se conocía como Fueros, Leyes y Costumbres. Con ello y algunos hechos más similares se puso fin a la denominación de Las Españas para ser España.
Pero lo que nunca se dice es porque se llego a ese punto, pues a Navarra no le paso, continuó manteniendo sus fueros. De hecho hoy es Comunidad Foral de Navarra. La cuestión fue la apuesta por España, posiblemente más fuerte que nunca ha hecho Cataluña, desde que los reinos de Aragón y Castilla se unen.
Corría el año 1639 con Felipe IV en el trono de Las Españas, y Cataluña era un “reino” más de los gobernados por los Asutrias, en el que se habla y escribía catalán, que se regía por sus propias leyes y fueros en todo aquello que no fuera de nueva creación por los gobiernos centrales de turno y proviniera de los tiempos de los Condados Calanes o de la Corona de Aragón.
Pero de el rey dejo el poder y la administración en manos del Conde-Duque de Olivares quien en guerra con media Europa y en contienda con la otra media, subió los impuestos, para financiar las guerras, en concreto la de Flandes. Pero al nivel al que los quería llevar no se lo permitían los Fueros de Cataluña. Una guerra se cernió sobre las fronteras del reino, los francés, enviados por el cardenal Richelieu atacan el Rosellón, territorio catalán. Para esta contienda el ejército estaba muy disperso y fueron los catalanes, campesinos, nobles y señores, quienes se organizaron para defender a frontera, mientras llega el ejército de Olivares. La ofensiva fue finalmente rechazada, pero el Conde-Duque que le tenía muchas ganas a los Fueros, provecho que el ejército estaba allí para subir los impuestos obligando militarmente a su pago y suprimiendo los fueros. La situación se mantiene hasta 1649, cuando se produce la rebelión de los segadores y campesinos que se rebelan contra el ejército y las autoridades asaltando Barcelona, en lo que se conoce con El Corpus de Sangre. De estos hechos añorando la situación anterior a Felipe IV, rey origen de lo que vemos ahora de quemar fotos bocabajo pues con él fue con el que se empezó a hacer eso, en estas revuelta, como decía, tiene su origen la canción del Segadors.
Continuará…
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10 Abril 2007
(Torrox, actual España, h. 938-Medinaceli, id., 1002) Hayib de Córdoba (978-1002). Descendiente de una familia árabe del Yemen establecida en la región de Algeciras desde la conquista musulmana de la península Ibérica, estudió en Córdoba y, durante el califato de al-Hakam II, ocupó importantes cargos administrativos, como los de director de la ceca (967) o intendente del ejército del general Galib (972). En el 976, la prematura muerte de al-Hakam II situó al frente del califato de Córdoba a Hisam II, un niño de tan sólo once años, circunstancia que aprovechó Almanzor, hombre decidido y ambicioso, para hacerse con las riendas del poder. Aquel mismo año fue designado tutor del joven califa, con la ayuda de la madre de éste, Subh, una cautiva vascona que probablemente era su amante. Dos años más tarde, en el 978, ya tras haber convertido a Hisam II en una marioneta política y postergado a personajes tan influyentes como al-Mushafí y Galib, Almanzor se hizo nombrar hayib, una especie de mayordomo de palacio o primer ministro, dignidad que le permitió ejercer una autoridad absoluta sobre todo el territorio hispanomusulmán. Su primera decisión fue expulsar del ejército califal a la mayor parte de los mercenarios eslavos –los cuales, con el paso del tiempo, habían llegado a constituir una verdadera casta de privilegiados en la corte cordobesa– y sustituirlos por unos 20 000 beréberes, reclutados por él mismo en el norte de África, medida que le proporcionó una enorme popularidad. Así mismo, emprendió una profunda reestructuración de sus tropas con el propósito de acabar con la organización tribal de éstas, lo que era fuente de continuos conflictos, dispersando en diferentes unidades a los miembros más destacados de cada familia.
Dotado de una personalidad carismática y de un gran talento militar, entre los años 977 y 1002 llevó a cabo un total de 56 campañas en tierras cristianas sin conocer la derrota, razón por la cual recibió el sobrenombre de al-Mansur (el Victorioso), con el que pasaría a la historia. De hecho, se trataba de incursiones rápidas y devastadoras, realizadas durante los meses de primavera y verano, que tenían por objeto sembrar el terror entre los habitantes de los reinos cristianos del norte peninsular. Así, por ejemplo, asoló Salamanca (977), venció a los ejércitos coligados de Ramiro III de León, García Fernández de Castilla y Sancho II de Navarra en las batallas de Gormaz, Langa y Estercuel (977) y en la de Rueda (978), saqueó Barcelona (985), arrasó Coimbra, León y Zamora (987 y 988), asaltó Osma (990) y castigó Astorga (997). La gesta más memorable del caudillo árabe se produjo, sin embargo, el 11 de agosto del 997, cuando destruyó Santiago de Compostela (sólo respetó el sepulcro del apóstol) y obligó a los cautivos cristianos a trasladar a hombros las campanas de la catedral y las puertas de la ciudad hasta Córdoba. Cinco años más tarde, de regreso de una expedición contra San Millán de la Cogolla, cayó enfermo y murió en Medinaceli, el 10 o el 11 de agosto de 1002. A lo largo de su dilatado mandato, Almanzor tuvo la habilidad política de respetar el aparato califal y mantener intactas algunas de las prerrogativas de Hisam II, lo que no sólo le proporcionó un gran prestigio en vida, sino que también favoreció que, tras su muerte, el califa nombrara hayib a Abd al-Malik, su hijo predilecto, quien también se mostraría como un administrador eficiente y un inteligente jefe militar.
Extraido de Biografias.info
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13 Marzo 2007
Álvaro de Luna (Cañete (Cuenca), c. 1390 - Valladolid, 2 de junio de 1453). Condestable de Castilla, Gran Maestre de Santiago, y favorito o privado del rey Juan II de Castilla. Casado con Juana Pimentel con la que tuvo un hijo, Juan de Luna y Pimentel, que le sucedió en el condado de San Esteban de Gormaz, y una hija, María de Luna y Pimentel (quien sucedió a su hermano tras su temprana muerte). Está enterrado en la capilla de Santiago, en la girola de la catedral de Toledo.
Era hijo natural de Álvaro de Luna, un noble castellano y de María Fernández de Jarana. Fue introducido en la corte como paje por su tío Pedro de Luna, arzobispo de Toledo, en 1410. Álvaro aseguró pronto una gran ascendencia sobre Juan II, entonces un niño. Durante la regencia del tío del rey, Fernando, que terminó en 1412, no pudo ascender más allá del puesto de sirviente. Cuando, sin embargo, Fernando fue elegido rey de Aragón, tras el Compromiso de Caspe, la regencia quedó en manos de la madre del rey, Constanza, hija de Juan de Gante, nieta de Pedro el Cruel, una mujer alocada y disoluta.
Álvaro supo maniobrar para convertirse en una persona muy importante en la corte y para que el joven rey le tuviera en una alta consideración (que la superstición de la época atribuyó a un conjuro). No obstante, dados los ambiciosos e inescrupulosos nobles que le rodeaban, entre ellos sus primos, los Infantes de Aragón, Don Juan y Don Enrique, hermanos de Alfonso V de Aragón, es bastante comprensible que depositara su confianza en un favorito que tenía todas las razones del mundo para permanecer fiel al rey. Álvaro era también un maestro en todos los talentos que el rey admiraba: era un aceptable caballero, un habilidoso lancero, buen poeta y elegante prosista.
Hasta la pérdida de la confianza del rey, Álvaro de Luna fue la figura central de la Castilla de su época. Era un periodo de conflicto constante provocado por tornadizas coaliciones de nobles que, bajo el pretexto de liberar al rey de la perniciosa influencia de su favorito, realmente trataban de convertirle en una marioneta que sirviera a sus propios intereses. Álvaro de Luna forjó una alianza con la pequeña nobleza, las ciudades, el bajo clero y los judíos (Don Abraham Benveniste), que se oponían a la oligarquía nobiliaria castellana y a los Infantes de Aragón, que defendían los tradicionales intereses políticos y económicos de su familia en Castilla.
El papel interpretado por Álvaro de Luna ha sido juzgado de forma diversa. Para el padre Juan de Mariana (siglo XVI), se trataba simplemente de un ambicioso favorito, en búsqueda constante de su propio interés. Para otros, fue un fiel servidor de su rey, esforzado en reforzar la autoridad de la corona, la cual era, en Castilla, la única alternativa a la anarquía. Por supuesto que buscó su propio beneficio, pero su supremacía fue sin duda mejor que el dictado de los avariciosos nobles.
La historia de Álvaro de Luna es una constante de expulsiones de la corte por parte de facciones victoriosas, y su retorno cuando la facción vencedora se disgregaba. De esta forma, fue solemnemente expulsado en 1427 por una coalición de nobles, sólo para hacerle volver un año después. Álvaro de Luna culminó de forma victoriosa una larga guerra con Aragón, expulsando a los infantes aragoneses de Castilla. En 1431, se esforzó en emplear a los inquietos nobles en una guerra para reconquistar Granada. Aunque hubo algunos éxitos (batalla de La Higueruela), era imposible una política consistente dado el carácter levantisco de los nobles y la indolencia del propio rey. Se dice, según unos, que no conquistó Granada por el terremoto de Atarfe, según otros por que fue coimado por los moros para que no conquistara Granada con un carro repleto de higos y en cada higo había una moneda de oro.
En 1445, la facción de los nobles aliada con los principales enemigos de don Álvaro, los Infantes de Aragón, fue derrotada en la Batalla de Olmedo, donde fue malherido en una mano y después murió el Infante Don Enrique de Trastámara, y el favorito Don Álvaro, que había sido nombrado Condestable de Castilla y Conde de Santiesteban en 1423, se convirtió en el Gran Maestre de la Orden de Santiago. En ese momento, su poder parecía incontestable. Sin embargo, se basaba en el afecto que le dispensaba el rey. Eso cambió cuando la segunda esposa del rey, Isabel de Portugal, madre de Isabel la Católica, temerosa del inmenso poder del condestable, conocedora de sus intrigas, abusos y ciertos asesinatos dispuestos por él, urgió a su marido prescindir del favorito. En 1453, el rey sucumbió. Don Álvaro fue arrestado en el Castillo de Portillo, juzgado y condenado en un manido juicio que no fue más que una parodia de la justicia. Fue ejecutado en Valladolid el 2 de junio de 1453.
Extraído de Wikipedia
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