La mujer pierde sus privilegios con la ley de la igualdad de ZP

Parece ser, que el señor Zapatero ha sido enviado a España por un ángel para que haga justicia, y que reivindique los derechos por los que por lo visto se han visto privados de ellos durante muchos años. Lo malo, que como es agnóstico o ateo, no sé la procedencia de ese ángel. Me figuro que será un enviado de Satanás.
Hay que ser muy necio para aplaudir la ley de la igualdad entre las mujeres y los hombres, puesto que la mujer no gana derechos, los pierde; ya que la feminidad siempre en España ha tenido más derechos y privilegios que la masculinidad.
La ley de igualdad entre mujer y hombre entra en una carrera de competitividad, en las que las reglas serán las mismas para los dos, por lo que llegará a la meta del éxito el contendiente más preparado.
Las armas femeninas (afortunadamente) ya no le servirán a la mujer para “trepar” por el mundo de la economía; por lo que me figuro, que la prostitución dejará de ejercerse, las secretarias dejaran de insinuarse, y a la mujer en general, ya no le servirá su anatomía curvilínea para acceder a niveles por esas vías. O sea; que un par de senos bien colocados, un tafanario perfecto y una cara preciosa, ya no servirán para llegar a la cumbre.
Lo que no estoy muy seguro, si la mujer ha entendido, que esta ley le priva de sus armas de mujer; y crean que éstas seguirán siendo los valores primordiales: que su anatomía seguirá precediendo a su intelecto.
Estoy encantado con esta ley. El machismo a muerto. Todos somos iguales....¿O no?
¿O la mujer seguirá llamando machistas a los que ya no tengan las deferencias propias que siempre se han tenido con el sexo débil?
NOTA PARA LAS COMPAÑERAS DE BLOG.. A la hora de responder a post femeninos no tendré para nada en cuenta su sexo, la ley Zapatero me permite trataros exactamente igual como si fuerais un hombre.
“Ya verán como alguna no puede reprimirse el llamarme machista”

Escribo con la total y absoluta libertad que me de el medio y mi conciencia; a pesar de tu intransigencia.
