¿Deberían los estudiantes reembolsar parte del coste de las enseñanzas universitarias al acabar sus estudios?
Postal del Reina Sofía, 5 de Abril 2005.
Edouard Boubat (1923-1999)
Plutôt la vie/ Eher Leben/ Paris mai68

Esta es una pregunta del foro del país, y aquí mi respuesta... que creciendo creciendo se convirtió en esto: ahí os lo dejo colgadito.
Para empezar, debo decir que soy lectora de El País, y que si queremos hacer un debate real sobre un texto, debería estar al alcance de todos, el link lleva a una suscripción, es decir, es restringida, y el desconocimiento de la fuente puede dar lugar a ambigüedades. Y por tanto, me parece una pregunta de las que Woody Allen (si mal no recuerdo) llama "preguntas sopa". (corríjanme si me equivoco en este punto)
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde 1948 articula:
"Artículo 26
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. [...]"
y además la Constitución Española de 1978 , hasta ahora vigente, reconoce el derecho a la educación de todas las personas por igual, sin distinguir procedencia, nacionalidad,... etc. de todos los ciudadanos españoles. Ya Javier Pérez Royo, en su famoso tomo de Derecho Constitucional, más conocido como el manual del estudiante de Derecho político en la actualidad, y aún en las aulas, argumenta que quien legisla, lo hace pensando en la población a quien va dirigida la ley. Este artículo de los derechos fundamentales de la persona reivindica la Educación como una responsabilidad del Estado.
Aunque nos hayan dicho muchas veces, a lo largo de los últimos 10 años de nuestra vida de estudiantes, como personas en etapa de formación que hemos de hacer caso a aquellas personas, pensadores que argumentan coherentemente, pues ha llegado nuestro momento, o por lo menos eso creo. Ha llegado el momento de demostrar que no todos los estudiantes somos iguales, hay que valorar la diversidad, y potenciar esa atención a la diversidad, basada en unos criterios de igualdad: todos somos iguales.
Pertenecemos a una generación a la que llaman muchos "generación del botellón", pero también hemos de premiar, a todos aquellos padres, maestros, y profesores, y gentes anónimas que nos han enseñado unos valores diferentes, que nos han hablado de Erich Fromm, de Edgar Morin, de Sartre, de Voltaire, de Rousseau y a todos aquellos "ancianos" pero sabios, que casi han muerto o están a punto, que nos han contado cómo vivieron hace 60 años. Yo me considero hija de la Democracia, (históricamente, porque hija hija lo soy de mis padres). Hay estudiantes que hemos sido vehementes, que nos hemos equivocado, y que hemos tomado los errores y las equivocaciones como parte de un proceso de aprendizaje. Señores, a estas alturas de la vida, puedo decir que nadie nace aprendido. Aún y a pesar de los errores, casi 5 años después, puedo decir, que a pesar de conocer el concepto de la coacción física legítima del estado (o creer que conceptualmente lo conozco) , todos aquellos estudiantes que nos manifestamos pacíficamente en Madrid, desde octubre de 2001, la mayoría lo hicimos con manifestaciones legales, o por lo menos eso nos dijeron. Tuvimos miedo, nos dieron palos, lloramos, y nos fuimos a nuestras casas. Vivimos, con 18 años, y en plena salida del cascarón, una fuerte represión. Tuvimos miedo, nos encerramos en nuestras casas. Nos encerramos delante de los libros a estudiar, y muchos, no todos, seguimos trabajando. Trabajando en las aulas, en los exámenes, en el día a día. Conseguimos cambiar un gobierno, y estamos en nuestras casas, trabajando en lo que se puede, para hacernos responsables de nuestra propia educación. Yo personalmente, no he tenido necesidades económicas para estudiar nunca, pero puedo decir, que hoy, soy muy feliz habiendo trabajado en una gasolinera durante tres meses tras la selectividad para poder regalarme lo que quisiera: Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo. Puedo leer a Baudelaire, y todo lo que quiero, en las Bibliotecas. Ahora, me queda menos de la mitad de la carrera para acabar en créditos, hemos tenido que vivir de forma loca muchas veces, sin calma. Para llegar a este, el que considero un momento histórico. Ya no nos van a preguntar si somos el futuro. Ahora, estamos aquí, la generación de la Lou, a la que se podrá llamar a la mía/ nuestra dentro de 15 años seguramente, seguimos en las aulas, en las bibliotecas, dentro de nada seremos profesionales, y muchos ya realizamos trabajo profesional aunque no sea remunerado. Seguimos defendiendo el artículo 35 de la Constitución, el poder elegir libremente nuestra profesión, aunque se cierren las carreras. Aún nos queda mucho tirón, tenemos entre 20 y 30 años. Podrán llegar de nuevo malos tiempos, pero podremos irnos, y volver. Muchos no tenemos miedo al futuro. Pero si me propusieran a mi devolver lo que el Estado a través del bolsillo de todos los contribuyentes me prestó para adquirir este nivel de conocimientos, que creo que teniendo 22 años no es nada bajo -aceptando las críticas que pueda esto suscitar, y como yo otros tantos que están estudiando o descansando en este momento- tendría que ser, a mi humilde entender, entonces:
Entonces, ¿deberíamos los estudiantes reembolsar parte del coste de nuestros estudios universitarios?
OPCIÓN1: Estudios Universitarios con Planes de Estudio de los '90.
Respuesta: no, ya se paga con los impuestos directos, y con la matrícula universitaria.
OPCIÓN2: Estudios Universitarios con Planes de Estudios basados en la Declaración de Bolonia de 1999.(Actual discusión del Crédito Europeo)
1. Considero que los grados deberían seguir teniendo precio público al igual que ahora lo tienen las titulaciones.
2. Depende del precio de los posgrados, porque para mi los másters (segundo ciclo) deberían ser de precio público, porque no creo que una enseñanza completa (=titulación) pueda pasar en un plumazo de 5 a 3 años. Considero también que pueden existir mejoras para ren dimientos académicos sostenibles, y que compete esto a una mejora tanto en el campo de la docencia (renovación de metodologías de enseñanza) como de la discencia (motivación de los estudiantes), ambas convergen en las aulas, y éstas, van a ser diferentes.
3. Cuando comenzara a cotizar, //nunca justo al terminar la carrera//
4. Dependiendo de la formación adquirida //al ejercer la formación recibida// (no se paga igual a un médico que a un historiador, pero no quien más gana es quien más sabe) y del servicio que ofrezca a la sociedad del conocimiento, es decir, a los demás, premiando a aquellos que trabajan por lo público.
5. En base //al gasto anual real del estudiante aplicado a los requisitos de cada carrera, pej no tienen el mismo coste el material de un laboratorio que un libro// al coste de la vida del estudiante durante sus estudios (por supuesto, justificadamente, porque no significa nada que un estudiante no tenga beca, porque posiblemente un estudiante que tenga beca, tenga más poder adquisitivo, que un estudiante no becado, sin embargo, con un poder adquisitivo menor).
Rebeca Carrillo, estudiante de Filología Francesa de la Universidad de Sevilla.

operadoor dijo
Las Universidades de paga no deberían de pedir retribución de sus ex-alumnos becados
Las Universidades gratuitas deberían ser impulsadas económicamente por sus ex-alumnos en cuotas voluntarias
La educación, aún a nivel licenciatura, debiera ser gratuita y el profesorado pagado por medio de impuestos
12 Abril 2006 | 09:52 PM