Por fin mis manos llegaron al fondo de la esencia de tu piel calina, tus poros recibieron la energía de mi ser sublime, en un hálito de duda que quedaba en tus adentros para siempre o sólo como eterea cicatriz perdida en el cielo de tus sueños. Por fin quedó mi marca ungida en tu piel de fiera, jamás podrá borrarse ni con fuego ni con agua,...