Me fuí al vestuario corriendo antes de encontrarme con Yayoi, mi compañera de trabajo, estaba segura que vendría a por mí, así que cuanto más la esquivase mejor. Saqué de mi mochila, un top y una minifalda y unas botas altas, y guardé mi uniforme de camarera. Me miré al espejo, parecía una auténtica furcia, pero así es como me quería el cliente ...
empezando septiembre
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