ayyy

Ayyy...hombre, que me conoces tanto, que desnudé mi alma contigo, que eras capaz de
saber cuando estaba triste y decirme las palabras precisas para borrar cada lagrima de mi
vida.
Cuando pienso (y pienso mucho) en que tipo de vida, en que tipo de hombre y de relación
quiero para mi; apareces tu como uno de los dos arquetipos entre los que deambulo.
Eres el “debajo de la piel”.
El que jamás malinterpretaría algo que yo hiciera o dijera; porque sabrías, aunque yo
misma no lo supiera, exactamente que quiero decir.
El que, si también me quisieras, me hablaría de amor aun cuando yo no le encontrara
mucho significado a la palabra.
El que diría las verdades que desnudan.
Y esta, como arquetipo opuesto, el “sobre la piel”.
El que sabe lo que pienso y lo piensa muy parecido, el que conoce siempre mis respuestas.
Ese con el que comparto las ideas sobre como hacer las cosas.
Ese que no se si me quiere, pero que sabe que de amor no se muere ni se vive.
Y en estos días complicados que se me han venido encima, pensar en ti ha sido lindo.
Y hablar contigo, es como un abrazo al animo.
No puedo estar segura de que sea, lo que pienso que quiero contigo ahora, una amistad
malintencionada; pero la verdad es que creo que no estaré hasta verte y tenerte frente a mi,
segura de nada.
