
Estuve en el entierro del padre de un compañero hace unos días. Murió con 72 años, todo el mundo decía que era “joven”.
Primera edad, segunda edad, tercera edad son términos que han ido sustituyendo a la infancia, a la juventud, a la vejez. Asistimos a una visión nueva del tiempo, no hacemos diferencias, es un tiempo continuo en el que callar la edad, mentir sobre ella, olvidarla sin más pueden ser simulacros liberadores.
Desde los famosos cumpleaños familiares hemos ido pasando por lo cumpleaños “sociales” rodeados de amigos y compañeros de colegio o guardería que han dado lugar a una “vida social” protagonizada por niños y a las que sus papas se suman con entusiasmo.
Posteriormente asistimos a la industria del rejuvenecimiento, perder tiempo para ganarlo después; los spas, los tratamientos adelgazantes, las curas termales, los masajes con vino, con barro, la sauna, junto a la ayuda de la cirugía estética, nos refuerzan en la idea de esconder el paso de los días en nuestra vida cotidiana.
Para terminar con la ocupación del tiempo que nos deja la jubilación al eliminar nuestra jornada laboral en viajes turísticos y eventos dirigidos especialmente a personas que no están sujetas a ningún horario más que al que ellas se impongan. Y que está dando lugar a la aparición de una poderosa industria financiera especializada en estas personas, en principio con tiempo y parece ser que con dinero.
Pretendemos desmentir la edad, durar sin cumplir años, sobrevivir evitando caer en las manos de la biología, de la medicina en suma. Huimos de la “turbadora” inestabilidad de las personas que cumplen años.
Es otra forma de entender la vida.


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18 Ago 2007 | 01:00 AM
Aprovechando tu reflexión sobre el tiempo y la edad...me atrevo a cavilar que la vida tiene dos etapas. La de la inmortalidad; cuando jóvenes, pensamos que la vida que tenemos por delante es tan larga y duradera que nos creemos inmortales. La de la mortalidad; cuando la madurez y el incipiente e imperceptible deterioro fisiológico nos anuncia la única verdad indicutible: vamos a morir algún día. En esta segunda es cuando nos resistimos a envejecer, o disimulamos, o nos preparamos para hacerlo con calidad de vida. Todo, menos desesperarse como Borges.
Cavilo yo
23 Ago 2007 | 09:45 PM
Increíble que algo que nos atrevimos a medir, finalmente nos atormente... y acaso qué es el tiempo???.. a veces me pregunto si existe.. con sus propiedades condenatorias y al mismo tiempo capaz de salvarnos de las cosas más terribles de la vida...
Salu2..
30 Ago 2007 | 03:00 AM
El tiempo es ese instante que se queda en tu alma grabado... lo demás son remiendos. Un beso Fetuza.