Leyendo a Galen Rowell
Mi intención es que Imágenes 4u se construya alrededor de la fotografía, pero a través de un contenido subjetivo muy importante, dando importancia a la esencia emocional, artística y personal de la fotografía más que a la vertiente técnica o puramente objetiva de la misma.
Puestos a ello, mi primera contribución tenía que aportar algo personal, algo que abriera mi mundo aparentemente “cuadrado” a los pobres inocentes que ahora leéis estas líneas... algo que dejara ver un poco de ese corazoncito fotográfico que hay en mi.
No he tenido muchas dudas a la hora de elegir el tema... Lo cierto es que la lectura del magnífico libro de Galen Rowell “Luces de Montaña. En busca del paisaje dinámico” supuso para mi un punto de inflexión en esto de ver el mundo a través del visor de una cámara. Salvando las distancias con la fotografía del señor Rowell y con sus capacidades como alpinista y escalador... creo que existe algo en común entre su experiencia y la mía y seguramente la de muchos de vosotros: los dos comenzamos a fotografiar en la montaña de una forma más o menos inconsciente e intuitiva. Creo que al principio se trataba de guardar recuerdos y emociones, intensos siempre en los espacios infinitos de la montaña y sobre todo de recuperarlos más tarde en esas inolvidables sesiones de diapositivas con los amigos (al menos eso decían algunos, que eran inolvidables!).
Después, poco a poco y tras alegrías y decepciones en el “desenlatado” de esos recuerdos en forma de diapositiva empezaron a aparecer algunos tics conscientes: los encuadres comienzan a tener un sentido, buscando líneas y zonas de interés y simplificando las escenas, la medición de las luces y más tarde la selección de la película también adquieren una intencionalidad... Sin embargo, todos estos recursos atendían a la necesidad de re-crear la experiencia vivida, ahora en ese reducido y limitado nuevo escenario que era el marco de la diapositiva. Fue en este proceso en el que “Luces de Montaña” supuso una confirmación, casi una revelación, de que otros habían pasado por ese camino antes, buscando retener esas luces de montaña siempre cambiantes y dinámicas y junto con esas luces las sensaciones inevitablemente perecederas de aquellos momentos. A través de este proceso he llegado a la conclusión (mi conclusión personal por supuesto) de que la fotografía no tiene por qué reflejar lo que vimos sino lo que sentimos e incluso crearlo para aquellos que no estuvieron ni estarán allí nunca. Ahí es donde la parte consciente del proceso fotográfico, la intencionalidad en la creación de una imagen e incluso el conocimiento psicológico relacionado con los mecanismos de la percepción juegan un papel necesario del proceso creativo. Este papel, aunque importante, no es único: para poder crear algo primero hay que creerlo y vivirlo, tiene que existir una materia con la cual trabajar, los sentimientos. Esta es una de las razones por las que me encanta acompañar con música las imágenes, porque puedo ayudarme de su incomparable poder emotivo para dirigir los sentimientos de los espectadores hacia el lugar donde quiero… aquel lugar donde estuve yo.
“Luces de Montaña” es el diario fotográfico de un apasionado de la Montaña, que supo integrar la parte intencional del proceso fotográfico con la emocional, verdadero motor de su actividad... Para los que buscáis emociones en la fotografía y en los textos que la acompañan “Luces de Montaña” será una experiencia fascinante. Os recomiendo su lectura (especialmente al que tiene prestado mi ejemplar ;-))


Manu dijo
Vale, vale, el libro merece la pena.
Y espero devolvertelo un día de estos.
Un abrazo
7 Marzo 2006 | 09:39 PM