Tomas de Iriarte (1750-1791)
Cuando la tierra fría
dé hospedaje a mi cuerpo,
¿que servirá que deje
acá renombre eterno,
que me erija un amigo
sepulcral monumento,
que me escriba la vida
que publique mis versos,
que damas y galanes,
niños, mozos y viejos
me lean, y me lloren
mis parientes y afectos?
Esta fama, esta gloria,
a que aspiran mil necios
no me da, mientras vivo,
vanidad ni consuelo.
No quiero yo otra fama,
otra gloria no quiero,
sino que se oiga en boca
de niños, mozos, viejos,
de damas y galanes,
de parientes y afectados:
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Alejandro dijo
Que belleza de poema; me hace acuerdo de "Soneto", de Garcilaso de la Vega.
9 Febrero 2006 | 05:42 AM