Gafas D&G

Eran eso de las doce y media de la tarde del viernes. Salíamos de la universidad, y venía en el metro con una compañera de clase con la que he hablado, a lo sumo, y en dos años de carrera, no más de media hora seguida.
Llevaba unas botas negras, mini-falda, uno de esos tops de Bennetton negros, una cazadora vaquera, el pelo, rubio y ondulado, unas gafas de D&G, con pinta de costar más de lo que podría calcular así a simple ojo. Un piercing junto a la boca, y una personalidad extrovertida, cubren, empañan y disimulan todos sus defectos, convirtiéndola en una rubia explosiva con letras mayúsculas.
En el trayecto de metro en el que hemos ido juntos, unas diez paradas, unos veinte minutos, me hizo un completo resumen sobre el comienzo, evolución y sitación actual de su vida sexual... Vaya ¡Y yo que solo esperaba volver a casa escuchando música en el mp3! ... mira tú por donde.
¿Qué me contaba? Qué ayer folló con su exnovio. Ella le llamó por teléfono porque tiene el ordenador estropeado. Cuando el chaval estaba de rodillas concentrado en su misión, ella le sugirio que tomara un descanso. Su inocente ex, se sentó en la cama. ''Ahí yo ya me puse, tio, me puse'' - alega ella -. Se abalanzó sobre él, le cogió de los hombros, le tumbó en la cama... y bueno... continuar sería entrar en pornografía.
''Pero fue un polvo rápido, tio, de unos veinte minutos, nos corrimos los dos a la vez''.
Yo miraba perplejo, sin saber qué decir, haciendo alguna pregunta, viendo la cara de satisfacción de una chica, que a simple vista, lo tiene todo en la vida (menos un poco de cabeza). Entonces lanza su preguntita... ¿Y tú, qué?
Me quedé pensando... ¿Y yo qué? ¿Y yo qué? Madre mía... ¿Cuánto tiempo he estado perdiendo? Cuántos sábados dejé pasar, cuántas oportunidades me dejaron de interesar, cuántas personas dejé de conocer... y todo ¿Para qué? Y, ¿Qué le podía contar a una niña con unas gafas D&G? ''Si tú supieras'' - pensé - , pero no me dió posibilidad a responder, se contestó a ella misma, ahorrándome molestas explicaciones '' Matado a pajas, ya te veo...''
Sus palabras pasaron sobre mí como una apisonadora, humillándome pero dándome una violenta bofetada contra mi más cruda realidad. ¿Qué estoy haciendo? ¿Un amor inventado? No existe y no está. No lo tengo y no me sirve para nada. Da igual que escriba un blog, llore, patalee, piense que es injusto, me de porrazos contra la pared, chille, ame, me lo tome a bien, aprenda a convivir con ello... haga lo que haga, no es más que eso: imaginación.




ESPiRALES dijo
Pues no dejes que te pisoteen la imaginación, que al fin y al cabo es lo más parecido a la realidad.
4 Febrero 2007 | 03:05 PM