Esa sensación... martillo.
¿Nunca os ha pasado? Es una sensación muy común, suele durar apenas unos minutos, pero en mi caso, lleva conmigo más de un mes. Es una sensación como de martillo.
Te sientes como ese clavo, colgadito en la pared. Brillante. Metálico, reluciente, recién salido de la ferreteria, valioso pero pequeño.
Llevas veinte años colgado de la pared, esperando tu turno, y ahora, estos días, debe ser un cambio en la presión atmosférica, notas que ha llegado el momento, que ha llegado tu hora: alguien muy pronto vendrá y pegará el martillazo definitivo en tu vida, que hara que acabes clavado enterito en la pared, perfectamente encajado y cumpliendo en la vida la función que tienes, más o menos, asignada, por decirlo de alguna manera.
La idea es que estás ahí, casi clavado, estático, esperando. Y esperas igual ahora que hace veinte años, pero mira, no sabes por que, pero el estómago lo tienes hecho un nudo, los nervios a flor de piel, estás irritable, los días se te pasan volando a velocidad match, no puedes dormir ni una santa noche, porque irremediablemente sientes la imperiosa necesidad de esperar en vigilia a tu jodido martillazo.
La idea en sí está bien. El problema es cuando la situación se vuelve más extrema, menos bucólica, y se prolonga en el tiempo. Entonces ya pierde la gracia, el sentido... y tu pierdes el equilibrio, la cordura y la razón. Porque amigo, tu martillazo, llegará en cualquier momento, no se sabe cuando, de manos seguramente de un aficionado dominguero, que reunirá energías para hacer esa chapuza que tanto tiempo lleva retrasando, pero que en el fondo necesita también hacer para autorealizarse.
Y no se puede planear, y no se puede esperar, mi pequeño clavo resplandeciente al sol. Continuas ahí, hoy igual que ayer, en stand by, en espera, para entendernos.
Desesperarse es otro modo cualquiera de tomarse la situación, pero el hecho es que continuaras ahí colgadito un tiempo más. Hagamos al menos el proceso más fácil. Hagamos la espera divertida. Convirtamos esperar en un tiempo para nosotros mismos y noen un latigazo constante.





catartica dijo
Algunas veces he tenido esa sensación e incluso peores y hoy no tengo ganas de pensar en ellas.
Eyyy ¿haces tmb la prueba para ir de erasmus? ¿dónde piensas ir o has pedido? A ver si para el año que viene escribimos del mismo sitio jeje.
Un beso
14 Febrero 2007 | 10:39 PM