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El pasado pasado es...

Reinventando aquella misma realidad

20 Marzo 2008

Me voy...

Y después del anterior post sólo me queda cerrar esta buhardilla que compré hace casi un año y que empecé a amueblar en Diciembre...

Siempre estuvo la puerta abierta para todos y espero que os haya transmitido sensaciones y perspectivas propias y variadas de esa única realidad que exite.

Esto no es un adiós... Quien quiera saber de mí sólo tiene que preguntarme escribiendo un mensaje en este mismo post.

Gracias a todos por cada comentario y por cada segundo que habéis dedicado a pasaros por aquí... Es un tópico pero tengo que decirlo: sin vosotros, nada de esto habría valido la pena...

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16 Marzo 2008

Desde mi libertad...

- ¿Qué te pasa? Por favor, dime algo. Contesta. ¿Dónde estás?

La voz de mi amiga sonaba angustiada y temblorosa al otro lado del teléfono. Quería responderle pero la garganta me había engullido la voz y los sentimientos tiraban de ella hacia abajo desde el estómago.

- Estoy en el piso. ¿Puedes venir a buscarme?

La noche del 15 al 16 de Marzo no había dormido nada. Tenía un dolor de cabeza espantoso, el dolor de aquel “yo sólo valgo para hacerte sufrir”, aquel “perdóname, sabes que te quiero. Gracias por tus sentimientos pero es mejor así”, aquel “por favor, deja las llaves en casa antes de marcharte, yo me encargo de todo”.

Desde las 7 de la mañana había arrastrado los pies y el alma de habitación en habitación recogiendo mis cosas y metiéndolas en bolsas. Cada rincón de la casa, de nuestra casa, era un recuerdo que punzaba mi pecho, una asfixia agónica que me exprimía el corazón y hacía zumo de lágrimas de él. Mis dvd’s, mis libros, mi ropa… mi cepillo de dientes…

Llegué al dormitorio. Tus jerséis, tus zapatillas, tu albornoz, mi foto en tu mesita… Me tumbé en tu lado de la cama y me acurruqué intentando robarle tu olor al nórdico. Ya no volvería a hundirme más en tu hombro ni a respirar en ti con los ojos cerrados… Aquella ya no sería más nuestra cama. Ni aquella ni ninguna otra.

Habías cogido un tren y te habías marchado y ahora era yo el que aguardaba en la misma estación vacía incapaz de escoger un destino necesariamente distinto al tuyo porque así lo habías querido.

"Tú no tienes alma y yo no tengo valor para ver cómo te marchas como si no pasara nada… Tú no tienes derecho a decirnos adiós y yo no tengo el derecho a decirte que no…”

Sonó el timbre y como pude me zafé de las raíces que me ataban a tu olor. Mi amiga había llegado.

- Dime qué te queda por recoger y vámonos.

- No puedo...

Nuestra vida juntos se reducía a bolsas. “Tienes la oportunidad de vivir la vida que quieras. Eres grande. No te voy a olvidar nunca.”… Y ahora yo gozaba de una libertad que por impuesta no era tal. La libertad no escogida es soledad y la peor prisión.

Una vez más obedecí y dejé la copia de mis llaves en el recibidor. Eché el último vistazo a todo, pasando revista a cada recodo del piso como cuando te vas de vacaciones y compruebas mil veces que cerraste la llave del gas. Me detuve en tus fotos un instante, sólo un instante. Había cerrado las persianas y al apagar la última luz toda la casa quedó a oscuras, casi tan a oscuras como yo. Cerrar aquella puerta, dejarla tras mi espalda, suponía convertir el futuro en pasado, la alegría en un dolor perenne, los proyectos y los sueños en nada… Junto a las llaves, dejé nuestras fotos y una nota: “Has vendido tu alma y me has robado la mía. Te querré siempre”.

Llevo un año recogiendo jirones, trapos, trozos, vestigios de mí… Intentando reconstruir un yo que nunca más será aquel que conociste y abandonaste. Un año sentado en el andén donde mi cuerpo no ha parado de temblar y aún puedo ver que a lo lejos silba el viejo tren como sombra del ayer….

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14 Marzo 2008

Fluídos

Despertar con una erección ya no era algo habitual. Tiempo atrás, cuando el primer guarismo de mis años lo representaba un esbelto 1, mi despertador vital era la tirantez de la piel en la entrepierna, la sangre fluyendo e irguiendo mi pene desafiante que todas las mañanas retaba a la gravedad.

Mis “treinta y” años actuaban de yunque matutino y no permitían vigores fálicos con tanta asiduidad y descaro como antaño. Por eso aquella madrugada los fluidos de la ducha los puse yo primero.

En tren, tenía que ir en tren… La huelga de controladores aéreos amenazaba mi reunión en Barcelona y finalmente me decanté por el AVE. Las seis de la mañana mostraba un Atocha mucho más dinámico y bullicioso de lo que me esperaba, en claro contraste con el silencio y el absoluto vació de mi vagón de preferente. Recorrí todo el pasillo hasta la última fila buscando un asiento que no tuviera encima rejilla de aire acondicionado,fluido helador responsable de mi ya casi crónica faringitis. Y allí me senté junto a la ventanilla tras dejar la bolsa de viaje y mi maletín en el portaequipajes superior.

Dormir en transportes públicos me da vergüenza pero el cansancio acumulado en las últimas semanas, la soledad y el silencio eran unos aliados invencibles de Morfeo. El tren avisaba ya de la inminente salida. Me tapé con el abrigo y me dispuse a alargar dos horas más aquel sueño interrumpido por mi madrugadora erección. Con sólo recordarlo, me volví a excitar.

La misma puerta que minutos antes había cruzado yo se abrió para que entrara un joven de esos pocos que hay capaces de ser guapos y atractivos a la vez. Menos de 30, más de 1.80, fibrado, pelo engominado y revuelto, boca y ojos pequeños, labios muy finos… vaquero sin cinturón descansando en la cadera, camiseta ajustada y chaqueta deportiva. Lentamente fue avanzando por el vagón poniendo la mano bajo las rejillas extractoras del aire acondicionado hasta que llegó a mi altura y se sentó a mi lado.

Aprovechando su mirada perdida había contemplado la escena absolutamente embelesado por aquel hombre masculino, serio, callado, mágico, atrayente… aquel varón que se había sentado en la butaca contigua a la mía. Como minutos antes había hecho yo, se quitó la chaqueta y se tapó con ella. Y mi mente comenzó a volar convirtiendo aquel cuerpo en protagonista de mis fantasías.

Disimuladamente dejé caer mi mano derecha sobre su pierna para regodearme en la esbeltez y dureza de su carne. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, y usando su chaquete como escondite, cogió mi muñeca y aparcó la palma de mi mano sobre su paquete. Contuve la respiración y no supe qué hacer. Por primera vez en mi vida carecía totalmente de iniciativa.

De repente era su mano la que estaba sobre mis genitales. Maldije los botones de mi vaquero y le di gracias al cielo por su habilidad para desabrocharlos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco… Cinco botones, cinco dedos que arrinconaban contra mi pelvis la rigidez de mi pene y apartaban mi bóxer como el que sube el telón en el teatro para que actor y espectador puedan interactuar. Pero aquella escena era en braille porque no hubo ni un solo cruce de miradas.

Lentamente comenzó a acariciar mi sexo zigzagueándolo con las yemas. Carne, venas y sangre en hervor luchaban por no perder la piel que los contenía ante los virulentos movimientos de sus dedos. Leía mi mente, sabía cómo cambiar de ritmo, alternar la suavizad con la brusquedad, parar de vez en cuando para frotar mi frenillo sumamente lubricado y dañado por el castigo al que estaba siendo sometido. Sigue así, por favor” – pensé – “Creo que voy a correrme…”. Parecía que iba a bajar el ritmo de sus sacudidas y tensé el pene anunciándole que no era momento de hacerlo. “No, no pares ahora”. Y lo entendió. Y siguió. Y eyaculé con tal fuerza que noté bajar un chorro de semen líquido y abrasador por mi pierna. Una… dos… tres erupciones que en una situación de intimidad habrían ido acompañadas de unos jadeos escandalosos…

"Próxima estación, Barcelona. Fin de trayecto. RENFE espera que haya disfrutado de un placentero viaje”.

Cuando desperté no había nadie a mi lado. Mi pantalón estaba abrochado y mis calzoncillos empapados y pegajosos. Aturdido bajé del tren sin saber cuánto tiempo había estado dormido… Ya en la estación busqué sin éxito a aquel joven de ojos pequeños.

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10 Marzo 2008

Lo imposible...

A pesar de que mi estómago se aferraba a quedarse en casa este fin de semana, el Sábado no falté a mi cita con El Sardinero. Nunca he entendido que la gente pasee por la playa conectada a un mp3 asfixiando la música de las olas y la brisa…

En eso andaba yo pensando cuando descubrí que el alma es material. Y lo averigüé porque algo en mi interior hizo crack. Desde aquel preciso momento puedo asegurar casi científicamente que los sentimientos se encuentran localizados entre el corazón, los pulmones y el diafragma, como si de una víscera más se trataran.

Frente a mí un niño que no llegaba al año daba pasos torpes agitando los brazos emocionado. Parecía que quisiera echar a volar y gritaba carcajadas por su hazaña. Junto a él, contemplaban la escena familiares y una joven disminuida desde su silla de ruedas. El contraste interrumpió mi respiración.

¿Qué pasaría por la cabeza de aquella chica que reía viendo al niño dar sus primeros pasos a sabiendas de que ella jamás los dará?

Muchas veces he sentido dentro de mí la angustia de saber que algo es imposible. Recuperar un instante del pasado, borrar un error, tener a mi lado a quienes se quedaron en el camino, evitar que la luz se apague un día para todos… “Es imposible, es imposible... eso nunca va a ocurrir…” Recuperar el amor perdido, que te ame quien tú amas, un perdón que no llega, un abrazo que no se dará, que nunca nadie te haga daño…

Reconozco que lo imposible me hace pequeño, me encoge el alma, hace que envuelva mi cuerpo sobre sí mismo, fulmina mi alegría e invade mis pensamientos sin tregua. “Es imposible, es imposible…” En esos momentos agacho las cejas (estúpido pelo que delata mi estado de ánimo), mis ojos pierden brillo y las sonrisas se esconden en algún lugar entre mis temores.

El niño tropezó con sus propios pies. Desde el suelo miró a los padres, volvió a reír y espero a que le levantaran para continuar su proeza. La chica, desde su silla de ruedas, aparcada junto al cochecito de paseo de bebé próximo a jubilar, no le quitaba ojo. Y su sonrisa fue una tirita a mi alma, un alma egoísta que sufre por tonterías, que desprecia el valor de un paso, un puto movimiento de pies al que no damos valor mientras que para otros significa felicidad.

Cerré los ojos con fuerza, deseando que al abrirlos la magia existiera, que emanara de mis manos y yo pudiera acabar con tanta injusticia. Pero no fue así. También aquello era imposible.

La mar seguía brava y las olas rompían con fuerza en la orilla… como si el vigor de su movimiento sirviera de algo… Hasta la mar puede dar pasos... Y seguí caminando solo intentando sonreír por cada paso que daba…

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8 Marzo 2008

Reflexiona con todas tus fuerzas

Aunque me sienta mal porque es frívolo después de lo ocurrido ayer... cumplo mi promesa y defiendo la alegría.

Para la siguiente legislatura... PAZ

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6 Marzo 2008

Hay cosas peores que podría hacer...

Supongo que a todos en un momento dado nos han soltado una coz de esas que como mínimo te hacen llevarte la mano a la zona golpeada y frotar. Ya no hablo del "anda, has engordado", "¿29? pues te echaba más de 30" y lindezas parecidas. Hablo de conductas, cualidades y modos de pensar...

"Es que tú te pasas de irónico y mordaz. Lo tuyo es ya ácido sulfúrico"; "qué borde eres, tío"; "eres excesivamente rencoroso. Así te vas a consumir por dentro"; "no disfrutas de tu trabajo, eres como los mercenarios, todo por dinero"; "ya salió el gato... Mira que eres despegado..."

Podría hacer cosas peores... peores que ser rencoroso, irónico, solitario, gato...

Podría escupir verdades innecesarias hasta hacer daño al oyente, soltar mi verborrea y darle rienda a la maldad que un momento dado todos podemos generar o despertar... podría echar a la gente de mi vida y reclamarles sólo cuando les necesito. Podría no perdonar. Podría ser hipócrita. Podría ser cruel. Podría recrearme en el mal de quien me hizo sufrir. Podría reírme de la gente haciéndoles creer que me río con ellos. Podría obviar que muchas almas tienen paredes de papel de fumar y hacerme un canuto con ellas. Podría ser infiel. Podría no respetar. Podría ser mala persona... Podría hacer tantas cosas peores que las que hago...

Pero llorar delante de quien me hace daño... eso... eso es lo peor que podría hacer...

http://rolastraducidas.metropoliglobal.com/2/worsethings.htm

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4 Marzo 2008

About revenge... (sobre la venganza)

Venganza: Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos.

Con el paso de los días llegan a mi calendario fechas que por desgracia siempre recordaré… aunque muchos se empeñen en decirme que el tiempo todo lo cura.

A lo largo de este año he tenido muchas oportunidades de “vengarme”, sí, sí, de buscar mi satisfacción haciendo daño a quien me lo hizo a mí con anterioridad.

"Venganza”… ¿Qué podía hacer yo para dañarte y resurgir? Destruirte; saber que estás mal, recrearme en tu dolor; creer con firmeza que la vida siempre coloca a cada uno en su lugar pero poder disfrutarlo en primera fila; “bailar sobre tu tumba”; pensar que piensas en mí, imaginar que sufres porque me hiciste sufrir… sentarme a presenciar tu caída con la misma calma y sonrisa con las que tú huiste de mi abismo tras empujarme.

¿Me sentiría mejor?

De tantas oportunidades pasadas, de tanta banderilla que te pude poner, sólo piqué una en tu orgullo. Y lo que conseguí fue intercambiar contigo los papeles de víctima y verdugo… añadir a mis preguntas y dolor la tristeza de pensar que ahora eres tú quien me odia por lo que te hice… ¡qué locura! Me igualé a ti… quizá… o al menos te di un motivo para así creerlo y lavar la poquita conciencia que puedas tener.

Y lo hice porque la herida estaba abierta y sangraba a raudales, porque sabía que contigo aquello de que “la venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible” no valía, porque tú sólo querías pasar página y yo no podía permitir que la pasaras mientras mi dolor perdurara.

Me arrepiento… Queda muy bonito decir que no hay que arrepentirse de nada en la vida pero una cosa es “apechugar” y seguir hacia adelante y otra muy distinta no reconocer un error y lamentarlo, calcar en mi piel una lección que ya me sabía.

En mi mano estaba perdonar, ignorar o castigar. Sé que no nací juez, que no soy ningún Dios pero permitidme al menos escribir el sumario de un litigio que quedó visto para sentencia cuando golpeé el atril con la misma maza con la que tú que me habías aporreado a mí. Yo estoy cumpliendo condena… ¿y tú?

La venganza se saborea mejor en frío pero hace falta mucho hielo cuando la sangre está tan caliente. Y en el alma no siempre funciona el congelador...

Aprendí que no soy capaz de resurgir avivando mis propias cenizas con el lamento de quien me prendió fuego.

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28 Febrero 2008

Un papá y otro papá

Enero de 2003

Unax no puede más. El año 2002 fue horrible en lo personal y profesional para él y siente que está agotado, necesita nuevos aires en su vida, sentirse bien consigo mismo, aunque sea un rato, sólo un rato.

Junio de 2003

Unax ha encontrado pareja. Se siente feliz... y no a ratos, como aspiraba pocos meses atrás. Ha encontrado en su pareja la persona con la que quiere compartir el resto de su vida. Su familia se reduce a su hermana y el marido de ésta y los tres rápidamente congenian como cuñados.

30 de Junio de 2005

El Congreso aprueba que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Enero de 2006

Nace el sobrino de Unax que se llamará como su único tío. Unax y su pareja serán sus padrinos aunque no habrá bautizo eclesiástico.

Septiembre de 2007

Unax contrae matrimonio civil con su pareja y el pequeño lleva las arras.

9 de Marzo de 2008

Rajoy gana las elecciones y se convierte en Presidente del Gobierno.

20 de Agosto de 2009

La hermana y el cuñado de Unax fallecen en un accidente de tráfico. El niño queda al cargo de su tío que pide la custodia legal en adopción.


30 de Septiembre de 2010

Unax renuncia a sus principios, sólo quiere que el pequeño no sufra. Necesita hacerle entender que los señores con los que se marcha le van a querer mucho y le van a dar una buena educación. El pequeño Unax no quiere irse de casa de sus tíos y llora, rabia, patalea, no entiende...

Unax no puede explicarle que una ley del Gobierno de Rajoy le impide adoptarle porque la persona a la que ama y con la que está casado se llama Jordi...

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