Libre de cadenas

Dominé a mis dragones
que mi corazón corrompían,
con sus cánticos y oraciones
mi alma vencían.
Exoneré mis angustias
y mis ideas que yacían mustias;
obtuve así la serenidad
a la máxima brevedad.
Me sentí libre de cadenas
que me sometían a una pena.
Lloré cual magdalena
al saberme de enhorabuena.
No hay mayor alegría
que abatir los problemas del día a día
de acabar con la agonía
y decirle adiós a la apatía.
Ahora soy mi única preocupación
me mimo y agasajo a la mínima ocasión.
He dejado de ser carne de cañón
me encuentro en plena recuperación.
No es un formalismo
ni cuestión de hedonismo
ni de puro egocentrismo,
solo es … quererse uno mismo.














lascosasdepepe dijo
bonita imagen.
un abrazo.
11 Mayo 2008 | 03:23 PM