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Gotas de un libro

Los libros son como gotas que caen, irrepetibles.

Categoría: Escribe: loli-pop

23 Octubre 2008

Invierno

Nieva.

Todo esta blanco y no hay nadie. Algo asi es mi corazón ahora, algo muy blanco, puro, pero frío.

¿Algun día valdra la pena que este prado enverdezca?

¿Servirá de algo? A veces creo que es mejor vivir en este tranquilo invierno. No quiero mas arrebatadoras primaveras, ardientes veranos o melancolicos otoños. Nada me complace. Quiza más bien todo me da igual.

Hoy he pensado que se acerca el invierno. Un invierno más pero no hay consuelo porque no puedo ver las hojas teñirse de rojo o que mis dedos se entuman.

Todo parece igual, como si no cambiara. Y quiza sea asi. Quiero ver las estaciones pasar con sus colores, climas y flores. La vida muestra una mayor importancia, un cambio.

Muchas veces me imagino extendiendo los brazos, hacia todo, hacia todos. Y quiero pensar que es algo hermoso, lo pienso. Pero un minuto despues noto el horrible vertigo de saber que da igual. Da igual abrirme o no. No importa si eres sincera o si no. Ojala tuviera algun significado, aunque solo fuera para mi, quisiera poder encerrarlo, atesorar ese sentimiento y que fuera mi unica y mas amada posesión.

Por ahora es invierno.

Tags: loli pop, relatos

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15 Septiembre 2008

Una hora

Es invierno. Estoy en Ikebukuro. La gente inunda la estación. Estoy aburrida y decido llamar a Masaru. El telefono esta apiñado en una pequeña hilera que esta frente a unas escaleras electricas que conducen a otro piso lleno de tiendas o restaurantes, algunas estaciones de Japón son enormes, tanto que hay edificios departamentales dentro y estos a su vez son tan grandes que hay a la entrada de ellos chicas en puntos de informacion para indicarte como encontrar el area de perfumes por ejemplo, es casi imposible encontrar lo que buscas sin pedir ayuda. Me encantan las estaciones llenas de gente como Ikebukuro, es como un pequeño mundo dentro de otro, podria vivir en una estación si quisiera, tendria todo lo que necesito sin salir de ella. Ya dije que me encanta.

Hay demasiado ruido y me cuesta escuchar a Masaru por la bocina. Siempre que le hablaba me emocionaba y me latia el corazón rapido, esa sensacion me gustaba no se bien porque, quiza se deba a que no hize ningun amigo aparte de él. Su amable voz se deja oir entre el barullo de la estación.

-¿Puedes venir? -yo

Nunca nos veiamos sin anticipacion y no tenia muchas esperanzas de poder verlo.

-Mmmm... me tomara una hora mas o menos llegar, ¿Podras esperarme?

-Claro, te espero enfrente de la oficina de boletos de la JR*

-De acuerdo, Mata ne!

-Mata ne!

Colgamos. Son las seis de la tarde más o menos y aunque ya es algo tarde para vernos me parece bien. Es invierno, hace frío y no deseo pasear sola.

Salgo de la estación y los neones estan ya en todo su esplendor en las calles. Banana Yoshimoto dice en uno de sus libros que adora pasear por las noches en la ciudad. Y de verdad tiene su encanto, Tokio luce mas hermosa de noche que de día. Al mirar todos los anuncios, restaurantes y sobre todo los neones de los establecimientos sientes que hay mil oportunidades para ti en el mundo, que algo emocionante esta a punto de pasarte hoy.

Cruzo en dirección a una calle donde venden ropa. Miro sin cansarme la extraña-hermosa-rara-sin-gusto ropa japonesa, veo un pequeñito y adorable anuncio pintado con plumones donde muestran varias formas de anudarte la bufanda. Es invierno.

Camino sin dirección por las angostas calles cercanas a la estación, veo muchas camaras fuera de la tienda Sakuraya, me mido lentes de pasta gruesa en una pequeña tienda departamental, entro a una libreria de viejo y busco libros de arte de series de anime, son bonitos estan en perfecto estado y sobre todo son baratos. Me compro uno por tan solo cuatroscientos yenes. La bolsa de papel es hermosa y no se que me ha gustado mas, si el libro o la bolsa por ser gratis.

Solo ha pasado media hora.

En mi mochila llevo todo lo necesario para sobrevir a este frío que me cala hasta los huesos: Una bufanda, unos guantes grises hermosos que perdi estando aún alla, dinero suficiente para regresar a casa, agua, maquillaje y un termo.

Nunca antes experimente tanto frío y no puedo parar de asombrarme por el intenso frío que hacia pero sobre todas las cosas mi asombro recaia en ver a las chicas japonesas usando minifaldas y apenas una ligera media -si es que la llevaban- como protección para sus piernas. Y yo enfundada con un sueter, chamarra, bufanda y guantes -y aún con frio- las veo y las admiro.

Vuelvo a cruzar una gran avenida en direccion a un Macdonald´s, mientras espero a que se ponga en verde el semaforo una chica con una falda cortisima se pone a mi lado, cuando nos dan el siga ella me arrebaza y veo como un hombre se le acerca, cuando llegamos a un camellon el hombre le habla, le dice algo rapido la chica lo mira sin expresión alguna y se niega, camina rapido y el hombre se queda parado con una mano en el aire sin saber bien que hacer despues. Sin haberlos escuchado o entendido se lo que este hombre buscaba erroneamente en esta chica.

Miro dentro del Macdonald´s. Hay demasiada gente y decido que no quiero entar, sin muchas mas opciones económicas en mi horizonte advierto que hay una pequeña banca cerca de ahi y me siento para esperar ahi lo que falta de tiempo.

Saco de mi mochila el termo que llevo, como mis salidas fuera de casa eran casi por todo el dia me preparaba debidamente y para la ocasión llevaba preparado té verde con leche. Hace tanto frío que los dedos se me entumen y para colmo tengo que quitarme los guantes para abrir el termo, me gustaba ver como las puntas de mis dedos enrojecian.

Uno de mis recuerdos maravillosos es estar esperando a Masaru en esa banca por la noche, escuchando música en mis i-Pod, y bebiendo té verde con leche en mi termo.

Cuando abria el termo pequeñas nubes de aire blanco se arremolinaban en la tapa, tambien cuando sacaba aire por la boca. Era precioso, y el frío ya no me importaba.

La hora pasa, y camino de nuevo a la estación para encontrarle.

----------------------------

*JR: Japan Railways, una empresa de trenes muy famosa en Japón que conecta practicamente a todo el país, aunque existen otras empresas que prestan el mismo servicio.

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27 Agosto 2008

Riete de la realidad

M

Dices esos proverbios como si fueran tuyos,
estoy consciente de tu arrogancia pero no te la señalo,
y no cambiaste ni un poco en estos tres largos y tristes años.
Creo que tu defecto no es en realidad tu defecto sino tu atractivo.
Quizá te encuentre algun día, quizá el miércoles, quizá no...
Aún así, estoy segura que te volveré a encontrar de cualquier forma,
quizá el jueves, quizá no...

Quiero ser tu Como una hoja que voló en el viento y la lluvia,
Este "romance" es tan suave y "tan real",
Como una canción que terminó con un relámpago en la noche.

Me gustaría estar hecha de ti.

Cuentas esas historias como si no tuvieras respeto por nadie;
Yo canto mis canciones como si fuese una prostituta,
Tomas una siesta conmigo, complaciendome
Me siento como si estuviera agarrándome de una nube.
Quizá te bese lentamente, quizá rápidamente, quizá no...
Aún así, estoy segura que te besaré de cualquier forma
quizá dulcemente, quizá no...

Quiero ser tu
Es difícil gastar toda una vida para mí misma con temblores y tormentas
Este "romance" es un error, y es irreal.
Es claro que amo tu insensibilidad como amo las montañas y el cielo.

Quisiera fundirme en tí.

* * * * * *
M
Tenia que hacerlo.

Tags: loli pop

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18 Agosto 2008

Aozora (Cielo azul)

Somos dos chicas y un chico. Es mediodia, quiza un poco más temprano.

El cuerpo me duele.

Los tres estamos recostados en el suelo de un departamento casi vacio.

Estamos junto a una gran ventana y miramos el hermoso cielo azul.

Les digo que me encanta el cielo azul asi: limpio, tan extenso, sin una sola nube. Callamos a veces. Cada uno esta en su respectivo mundo recordando quien sabe que -aunque creo saber el que- ese mundo en el que creo que estan puede no serlo, quiza mas bien se encuentran en su caos personal, asi como yo. Pero el caos es bueno, lo se. Hemos crecido y estoy segura que el panorama de nuestras vidas es mucho más extenso y complicado que hace diez años cuando nos conocimos.

Pienso en numerología, como que hace nueve años tambien un dia nueve ocurrió, y ahora...

Él dice: Alzen las manos

Le obedecemos divertidas, nos hace recitar una frase absurda que nos da mucha risa. Reimos. Movemos las manos al compás de la rara frase y vemos el cielo azul. Me dice que es la letra de una canción, no me lo creo. Dice que es una canción de los Beatles. Ya no me causa tanta gracia. Aunque no lo crea se que es verdad.

Me gusta, podria quedarme así moviendo las manos y diciendo esta frase rara por horas, en verdad relaja tal como él ha dicho, no quiero olvidar estas palabras.

Pero la verdad es que ya las he olvidado.

Hablamos de nada y todo a la vez. Suspiro y comento como para finalizar la platica:

-Las relaciones son muy dificiles.

Para bien y para mal lo he dicho.

Nadie dice nada. Todo puede suceder o no.

Es cierto. Las posibilidades en la vida son infinitas.

Y yo no quiero dejar de mirar este cielo azul y permanecer recostada al lado de esas dos personas a las que tanto quiero.

*******

La canción dice algo asi:

Aozora

La habitación en orden es cálida, el cielo nublado fuera hace un agradable contraste. Incluso pensé que no estoy acostumbrada a estar sola, me puse sentimental al escuchar a Janis Ian.
Me dijiste que los únicos que más brillaron en este mundo trabajaron duro.
Hey, ¿lo ves?
Mira allí, a las estrellas centelleantes.
Mañana mi corazón y el cielo serán de un precioso azul.
Estas palabras demasiado formales me traen de vuelta; tú eras como un pequeño Montesquieu.
Me dijiste que sería mejor que yo admitiera quién era,
y no lo ocultara.
Hey, ¿lo ves?
El centelleo de esas estrellas
Estoy mirando el cielo como tu corazón.
Hey, lo ves,
¿la razón por la que esas estrellas están centelleando?
Es porque reflejan tu corazón.
Mañana tu corazón y el cielo serán de un precioso azul.

Tags: relatos, loli pop

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31 Julio 2008

Dance Dance Dance

M
(Fragmento de la novela de Haruki Murakami)
M
Había una mujer que de vez en cuando se quedaba a dormir en mi apartamento. Luego desayunábamos juntos, y ella se iba al trabajo. Tampoco ella tiene nombre, pero sólo porque no es un personaje de esta historia. Aparece brevemente y desaparece enseguida. Por eso no le pongo nombre, para no liar las cosas. Pero que nadie piense que me la tomo a la ligera. La apreciaba mucho, y la sigo apreciando ahora que ya no está.

Eramos amigos, por así decirlo. Era, al menos, la única persona con la que podía decir que me unía cierta amistad. Tenía un novio formal, que no era yo. Trabajaba en una compañía de teléfonos, preparando las facturas con el ordenador. Ni yo le pregunté sobre su trabajo ni ella me contó demasiado, pero creo que era eso. Calcular el montante de las facturas telefónicas de otras personas, preparar los recibos, algo por el estilo. Por eso todos los meses, al ver en el buzón el recibo del teléfono, me daba la impresión de estar recibiendo una carta personal.

Además se acostaba conmigo. Dos o tres veces al mes, más o menos. Pensaba que yo había caído de la luna o de algún lugar semejante. ``¿Aún no te has vuelto a la luna?'', me pregunta entre risas. Estamos en la cama, desnudos, nuestros cuerpos muy juntos, sus pechos contra mi costado. Así pasmos muchas noches, charlando hasta el amanecer. El ruido de la autopista no cesa ni un momento. En la radio suena monótona una canción de los Human League. Human League. ¡Qué nombre tan absurdo! ¿Por qué usarán un nombre tan sin sentido? Antes la gente era mucho más moderada a la hora de ponerle nombre a un grupo. Imperials, Supremes, Flamingos, Falcons, Impressions, Doors, Four Seasons, Beach Boys.

Ella ríe cuando me oye decir estas cosas. Y luego dice que soy un tipo raro, distinto. En qué soy distinto, eso es algo que desconozco. Yo creo que soy una persona tremendamente normal con una forma de pensar tremendamente normal. Human League.

''Me gusta estar contigo'', me dice. ''A veces me vienen unas ganas tremendas de estar contigo. En el trabajo, por ejemplo.''

''Aha.''

''A veces'', dice ella marcando las palabras. Y luego deja pasar unos treinta segundos. La canción de los Human League ha terminado, y ahora suena algo de un grupo que no conozco. ''Ese es tu problema'', continúa. ''Me encanta estar así los dos juntos, pero no se me ocurriría pasar todo el día contigo, de la mañana a la noche. ¿Por qué será?''

''Ni idea.''

''No es que esté incómoda contigo. Es sólo que, cuando estamos juntos, a veces me da la impresión de que el aire se vuelve increíblemente liviano. Como si estuviéramos en la luna.''

''Este es un pequeño paso para el hombre...''

''No estoy bromeando'', me contesta incorporándose en la cama y mirándome de frente. ''Lo digo por tu bien. ¿Hay alguna otra persona que te diga estas cosas? ¿Qué me dices? ¿Acaso tienes a alguien?''

''A nadie'', le digo sinceramente. Absolutamente a nadie.

Vuelve a tumbarse, apoyando sus pechos en mi costado. La palma de mi mano le acaricia suavemente la espalda.

''Pues eso. Cuando estoy contigo, hay veces que el aire se hace muy liviano, como en la luna.''

''El aire de la luna no es liviano'', le apunto. ''En la superficie de la luna no hay absolutamente nada de aire. Por eso...''

''Es liviano'', susurra ella. No sé si ha ignorado mis palabras o si no las ha oído en absoluto. Pero oirla hablar en voz baja me pone nervioso. No sé por qué, pero hay algo en su susurro que me inquieta. ''Increíblemente liviano, a veces. Es como si tu y yo respiráramos aires totalmente distintos. Lo sé.''

''Faltan datos'', le digo.

''¿Quieres decir que no sé nada sobre ti?''

''Tampoco yo sé demasiado de mí mismo'', contesto. ``Lo digo en serio, no es que trate de filosofar. Es más real que todo eso. Faltan datos así, en general.''

''Pues ya eres mayorcito. ¿Qué edad tienes? ¿Treinta y tres?'' Ella tiene veintiséis.

''Treinta y cuatro'', la corrijo. ``Treinta y cuatro años y dos meses.''

Ella mueve la cabeza. Luego se levanta de la cama, se acerca a la ventana y abre la cortina. Se ha puesto mi pijama.

''Vuélvete a la luna'', me dice mientras la señala con el dedo.

''¿No hace frío?'', le pregunto.

''¿Quieres decir en la luna?''

''No, estoy hablando de ti'', contesto. Estamos en Febrero. Junto a la ventana, su respiración se ha vuelto blanca, pero sólo al oir mis palabras parece tomar consciencia de ello.

Se apresura a volver a la cama. La abrazo, y noto el frío del pijama. Aprieta su nariz contra mi cuello. Está helada. ''Te quiero'', me dice.

Quiero decir algo, pero no me salen las palabras. Ella me gusta mucho. El tiempo se pasa volando cuando estamos los dos así, en la cama. Me gusta dar calor a su cuerpo y acariciar su pelo. Escuchar el leve sonido de su respiración al dormir, llevarla al trabajo por la mañana, recibir la factura de teléfono que ella ha calculado (o eso quiero creer), verla con mi pijama puesto, que le queda grande. Pero no puedo expresarlo con palabras cuando llega el momento. No estoy enamorado de ella, pero tampoco vale decir simplemente que me gusta.

¿Qué se supone que debo decir?

El caso es que no soy capaz de decir nada. No se me aparecen las palabras necesarias. Sé que mi silencio la hiere. Ella no quiere que me dé cuenta, pero lo siento. Lo siento mientras acaricio la suave piel de su espalda sobre la espina dorsal. Muy claramente. Nos abrazamos en silencio durante unos instantes, escuchando una canción de título desconocido. Su mano está apoyada en mi vientre.

''Cásate con una mujer de la luna y crea con ella una estupenda familia de lunáticos'', me dice con dulzura. ''Es lo mejor que puedes hacer.''

Sin dejar de abrazarla, observo la luna por encima de su hombro, a través de la ventana abierta. De vez en cuando atraviesan la autopista enormes camiones cargados de algo muy pesado y levantando un estruendo lleno de malos presagios, como un iceberg que comienza a derrumbarse. Me pregunto cuál será su carga.

''¿Qué tienes para desayunar?'', me pregunta.

''Nada fuera de lo normal. Lo de siempre. Jamón, huevos, tostadas, la ensalada de patata que me hice ayer, y café. Si quieres, te lo preparo con leche caliente'', contesto.

''Estupendo'', me dice con una sonrisa. ''¿Por qué no preparas unos huevos con jamón, y me sirves el café con tostadas?''

''Ningún problema'', le aseguro.

''¿Sabes qué es lo que más me gusta del mundo?''

''Francamente, no tengo ni idea.''

''Lo que más me gusta'', me dice mirándome a los ojos, ''es estar en la cama una fría mañana de invierno, sin ninguna gana de levantarme. Y entonces oler el aroma del café, y oir el sonido de los huevos con jamón al freírse, y el crujir de las tostadas cuando las cortan, y saltar de la cama sin poderme contener.''

''Pues vamos a verlo'', le digo riendo.

*

No soy un tipo raro.

Eso creo, de verdad.

No voy a decir que sea el prototipo de la persona corriente, pero no soy raro. A mi manera, soy un ser humano absolutamente normal. Soy, necesariamente, todo lo normal que se pueda ser. Y esto es tan obvio, que lo que piensen los demás no me procupa lo más mínimo. No es mi problema; en todo caso, será su problema.

Hay quienes me tienen por más imbécil de lo que soy. Otros, en cambio, me creen excesivamente calculador. Pero eso me da igual. Además, ese ''más de lo que soy'' es sólo una forma de expresar una comparación con la imagen que tengo de mí mismo. Los demás me pueden ver imbécil o calculador, pero ése es un problema que no me preocupa. No hay malentendidos en el mundo, sólo diferentes formas de pensar. Y esta es mi forma de pensar.

Pero también hay personas que pueden extraer la normalidad que hay en mí. Son muy escasa, pero existen. Ellos/as y yo nos atraemos mutuamente de una forma completamente natural, como dos planetas flotando en el espacio oscuro del universo, y luego nos separamos. Aparecen en mi vida, se relacionan conmigo, y un buen día desaparecen. Son mis amigos, mis amantes, mi esposa incluso. A veces acabamos enfrentados. Pero siempre, en todos los casos, acaban yéndose. Se rinden, o pierden las esperanzas, o caen en el silencio (no sale nada del grifo, por muchas vueltas que le den), y finalemente desaparecen. Tengo una habitación con dos puertas. Una de entrada, otra de salida. Las dos no son compatibles. No se puede salir por la entrada, ni entrar por la salida. Esas son las reglas. La gente entra por la entrada, y sale por la salida. Hay muchas formas de entrar y muchas formas de salir. Pero lo que no cambia es que todos acaban saliendo. Unos se fueron en busca de nuevas posibilidades, otros por ahorrar tiempo. Otros murieron. No ha quedado nadie. No hay nadie en la habitación, sólo yo. Tengo siempre muy presente su ausencia. La de quienes se fueron. Las palabras que dijeron, los alientos que exhalaron, las canciones que tararearon, ... Todo lo veo flotando como un polvillo por las esquinas de la habitación.

Probablemente, la imagen que ellos vieron de mí se acercaba bastante a la realidad. Por eso se me aproximaron, y por eso también se fueron. Ellos reconocieron la normalidad que hay en mí, y mis sinceros esfuerzos por conservarla. Me hablaron y me abrieron su corazón. Casi todos se portaron bien conmigo. Pero no había nada que yo pudiera darles, y si algo les di no fue suficiente. Siempre me esforcé por darles todo lo posible. Hice todo lo que pude. Y también buscaba algo en ellos. Pero al final no resultó. Y se fueron.

Es duro, por supuesto.

Pero más duro aún es el hecho de que salieran de la habitación mucho más tristes que cuando entraron. Salían con una parte de sí mismos erosionada. Yo me daba cuenta de ello. Es curioso, pero ellos parecían estar mucho más erosionados que yo. ¿Por qué será? ¿Por qué siempre quedo yo? ¿Y por qué queda siempre en mis manos la sombra de alguien erosionado? ¿Por qué? No lo sé.

Faltan datos.

Por eso nunca obtengo la solución.

Hay algo que falta.

Un día, al volver de una reunión de trabajo, encontré una postal en el buzón. Era una foto de un astronauta caminando por la superficie de la luna. No había remite, pero al primer vistazo supe quién me la enviaba.

''Será mejor que no volvamos a vernos'', había escrito. ''Pronto me casaré con un terrícola.''

Escuché el sonido de la puerta al cerrarse.

Datos insuficientes. No hay solución. Pulse Borrar.

Pantalla en blanco.

Me pregunto cuánto tiempo más van a continuar así las cosas. Tengo ya treinta y cuatro años. ¿Hasta cuándo?

No estaba triste. Al fin y al cabo, estaba claro que yo era el único responsable. Era natural que ella se alejara de mí, y lo sabía desde el principio. Los dos lo sabíamos. Pero perseguíamos un modesto milagro, una oportunidad de cambiar las cosas en lo fundamental. Pero esa oportunidad no se presentó, claro. Y ella salió. Cuando se fue me sentí solo, pero era una soledad que ya había experimentado antes. Sabía que acabaría superándola.

Ya estoy acostumbrado.

Pensar estas cosas me hace sentir mal. Siento surgir en mis entrañas un líquido negro que pugna por subir hasta la garganta. Me pongo delante del espejo del cuarto de baño. Este soy yo. Sí, ése eres tú. También tú estás gastado, mucho más de lo que crees. Me veo la cara más sucia y envejecida que nunca. Me lavo la cara meticulosamente con jabón, y me doy una friegas con la loción. Luego me lavo las manos, y me seco bien con una toalla nueva. Voy a la cocina y ordeno los contenidos del frigorífico mientras bebo una lata de cerveza. Tiro los tomates echados a perder, alineo las cervezas, cambio de sitio las fiambreras, hago la lista de la compra.

Al amanecer estoy solo, y mientras miro distraídamente la luna me pregunto hasta cuándo seguirá esto. Seguramente encontraré a otra mujer dentro de poco. Y nos atraeremos de forma natural, como dos planetas. Y esperaremos inútilmente un milagro, malgastando el tiempo, erosionando nuestros corazones. Hasta que nos separemos.

¿Hasta cuándo?


Me encanta este texto... adoro a Murakami... lo encontre
aqui.

Tags: haruki, murakami

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29 Julio 2008

Una tarde de julio

Me ha llamado por telefono. La platica era irrelevante pero sin saber como, el tono cambia de repente. Y entonces le hablo sobre lo que me ha rondado la cabeza ultimamente...

Él dice: Nunca te lo perdonaría...

Lloro mucho rato mientras escucho su voz por el auricular, su voz me calma como tantas veces antes lo ha hecho, aunque ahora me asusta un poco ver que este sentimiento no se marcha del todo, sin embargo sus palabras me hacen sentir que respiro con ligereza mientras miro la luz que se filtra por las cortinas, es un sentimiento puro y agradable.

Por la tarde ha llegado a casa con una bolsa repleta de mis dulces japoneses preferidos y se que lo ha hecho para animarme, bebemos refresco de aloe y galletas de sabores exoticos mientras vemos los ultimos capitulos de "hachimitsu to kuroba", las lagrimas se me saltan muchas veces. Estoy sentimental.

Me abraza muchas veces, durante todo el tiempo que se lo pido. Ya no estoy enamorada de él, pero se que lo que quiera que sea que sienta es puro y de corazón. Él parece tranquilo pero me da miedo pensar que quiza mis actos lo lastiman... no lo se, y deseo con todas mis fuerzas que no sea así.

Mi cabeza esta saturada de pensamientos, tambien mi corazón.

No se que puedo darle o hacer para compensar todas las cosas que hace, que siempre ha hecho por mi.

Solo lo miro, sonrío con todo mi corazón y digo en silencio:

Gracias.

Tags: loli pop, relatos

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28 Abril 2008

Proyecto: Que lees, como, donde.

La lectura proporciona muchos placeres y no solamente el devorar palabras una tras otra. Muchas veces nos hace recordar un momento especifico en nuestras vidas algo como: "Lei este libro mientras esperaba a esa persona" o "En esa época fui muy muy feliz o me rompieron el corazón" tambien hace queridos lugares, personas o cosas.

Pienso que es interesante no solo describir un libro y comentarlo, sino tambien hablar sobre lo que envolvio a esa lectura, donde leimos, como era nuestro animo o algun dato curioso que nos ocurriera en el transcurso de ese pasar paginas.

Asi que a partir de hoy empieza este proyecto e invito a Thau y a Shara a formar parte si lo desean. Aunque no solo a ellas, esta iniciativa es para cualquiera que desee compartir ese espacio muchas veces intimo que nos proporciona un libro.

Se puede describir lo que gusten y hacer un enlace de su post en los comentarios, y si pueden agregar una fotografia alusiva que mejor.

Este es el primer intento...

Ya hace unas semanas lei este libro de Banana Yoshimoto, titulado "Sueño profundo" lo avanze bastante un domingo precioso y soleado tomando cafe en la mesa de mi cocina aun en pijama, de ahi la foto. Como el titulo dice trata sobre sueños y como diferentes personajes sobrellevan eventos importantes de sus vidas por medio de ellos. Fue un libro ligero y bonito que disfrute curiosamente mas de día que de noche.

Aparte de eso, por fin he puesto en orden mi colección de separadores de libros. Antes me limitaba a leer con unos tres separadores diferentes que eran mis favoritos, pero he decidido empezar a utilizar de verdad todos los que tengo y un nuevo hobby es buscar dentro de mi coleccion un separador que me parezca que le vaya bien al libro por su titulo...

De entre mi colección para este libro escogi una postal gratuita que tome del evento Design Festa cuando estuve en Japón el año pasado, es esta:

Creo que le iba muy bien a la lectura, aún recuerdo lo bonito que se veia el cielo azul y lo rico que me supo el cafe -sin azúcar- al que le estoy tomando mucho gusto.

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28 Marzo 2008

Sobre libros

"Mis dos cosas favoritas en esta vida son las bibliotecas y las bicicletas. Ambos llevan a la gente adelante sin gasto alguno. El día perfecto consiste en ir paseando en bicicleta hasta la biblioteca."

-Peter Golkin

Completamente de acuerdo con esta frase. La he visto en este blog.
M
Nota: Extraño mi bicicleta...
m

Tags: loli pop, libros

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Sobre mí

Escriben: Haydee Sharaa, loli-pop y Thau Contador Gratis
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