Un queso para el cocodrilo
Ayer, en un momento "kit-kat", me di cuenta que el cielo se estaba poniendo igualito a uno que yo había visto en algún lugar. Y lo mejor de todo es que la sensación era agradable. Lo que no fue tan agradable es la chaparrada que cayó. Me guarecí donde pude, es decir, en una marquesina del bus. Me senté y de nuevo ese cielo. En un momento de escampe, mientras comprobaba por dónde las baldosas calaban los apresurados pies y sus sandalias, me topé con un anuncio a tamaño real de una superdelgada dama que lucía una prenda en la que destacaba un cocodrilo. "Ya sé donde he visto este cielo!!!!!, en Zamora!!!!". Efectivamente. Eso es lo que pensé. La chica, el cocodrilo, la "estampa" y el cielo unidos daban como resultado el cielo de Morales del vino, Zamora y de la Quesería Vicente Pastor. La culpa es de Freud. Sólo voy a decir que en esta quesería me gustaría ser "oveja", que los hermanos que la regentan son unos autenticos artesanos y que su queso es inolvidable, como el cielo. Y es que este verano me he propuesto que los que me rodean coman y coman bién. Me fuí de cabeza a un colmado y me compré un cuarto de queso, y mientras me lo envolvían estuve a punto de pedir la vitola y mandarsela a la chica de la marquesina. Al fin y al cabo ella estuvo a mi lado una tarde de agosto y necesita una cuñita. De QUESO!!
Marisol dijo
Hmmm... es tremendo leer tu weblog justo antes de cenar. No paro de salivar pavlovianamente.
Por cierto, aceptas sugerencias para crítica gastronómica? Qué tal el Viridiana para cenar? Unos amigos nos han dicho que estupendo, pero... preferimos escuchar a la autoridad.
19 Agosto 2004 | 11:34 PM