¡Lekker!
Oye!!!!. Que a mi los aeropuertos me dan hambre. Son como lofts llenos de gentes y sillas. Igualito que el Apple store de Londres , pero ésta llena de ipods y pickpockets, como el que me levantó la tarjeta y desfalcó mi cuenta. ¡Buen provecho!.
Lo cierto es que siendo el día de mi llegada a Holanda debía partir de cero. Así lo hice.
Lo primero que me encontré fue el expendedor de FEBO. Un artefacto que por un euro te servía una croqueta, o una salchicha, o una hamburguesa o ...... ¡Y caliente!.
Yo miré a un lado y a otro, saqué mi euro y ante la mirada atónita de Rita ñamñamñam!!!! Me la zampé. Calentita, crujiente, suave de textura pero con sabor a carne y a avecrem. ¡¡¡Catapúm!!!. Así cayó en mi estómago, pero como yo tenía que purgar mi culpa por el robo, decidí que ese sería mi cilicio particular. (¿Esto es pecar masivamente?).
La Haya esta repleta de vacas de colorines, cada una representa un país. Yo seguí sus adoquinados pastos y llegué a un pub. Animado por las delicias FEBO, decidí tomar otro tipo de pelotas y unas osseworst(salchichas). En vez tenedor me pusieron un cuchillo y unos palillos con banderita. ¡Qué mono!
La mañana siguiente amanecí en Delft. Yo quiero vivir allí. Preciosa ciudad y algo que envidio: restaurantes con alma. Esto no quiere decir que se coma de maravilla pero sin embargo se conversa, la gente SE RELACIONA!!!!!!!!. Cené en un lugar llamado De Zeven Zonden. Comimos pato, canguro y tilapia. Cocina-fusión. ¡Lekker!. Al salir fuimos a tomar unas cervezas a un local genial: Locus Publicus. Me recuerda a las tabernas del cine de Ken Loach, en las que gente con mofletes sonrosados ríen y ríen hasta caer.
Parecen felices.
Al día siguiente nos esperaba Amsterdam. Yo creía que el recurso del sandwich era de guiris pero no. Holanda almuerza bikinis y chapatas, con servilleta, cuchillo y tenedor. Lo más normal. Se llaman broodjes. De paseo por sus calles, descubrí tiendas como fishes Mas que un puesto de pescado parece una joyería.
Otras como la quesería De Kaaskamer, templo del queso.
Enfrente disfrutamos de un té y de un pedazo de appeltaart, tarta de manzana, en uno de los pubs marrones de esta ciudad. Casi con ella cenamos.
El tiempo se acababa y tan sólo dio tiempo a disfrutar del mercado de los sábados en Delft . Compré queso, frutos secos y tostados de impecable factura y probé sus arenques crudos con un poquito de cebolla, típicos de allí. No tienen nada de especial, salvo su frescura.
Hoy, mirándome de reojo en un escaparate, he decidido que algo tengo que hacer con mi imagen. ¿La solución?. Ahí la tenéis. Dag!!!!
Última hora: Los premios Bocuse d'or 2005 ya están otorgados. Sin comentarios. ¿Alguien puede explicarme qué se valora en un concurso como este?.
Javier dijo
¡Oye! No mires para atrás, que estamos un montón de gente siguiendo tus pasos.
Buen viaje.
27 Enero 2005 | 11:12 AM