Entre copas
Y un menú. El viernes me fui al cine a ver Entre copas. Y el sábado a Madrid a conocer el Dassa Bassa. Mi intención fue la de tomar menú degustación y así lo hice. Tenía ganas de comprobar si las críticas tan favorables eran ciertas, o eran ánimo al arriesgado o simple jabón. Un poco de todo.
En mi tierra hay bodegas subterráneas muy similares a este local aunque no tan bien decoradas ni limpias. La entrada predispone a tener una buena velada. Todo perfecto hasta que te das cuenta que existe hilo musical -si Rafa, un cliente- que al rato aturde. Tapas y aperitivos son un de aquí y de allá bien ejecutados salvo la sopa castellana. Al primer trago te preguntas ¿qué es esto?. Desde luego sopa castellana ¡no!. Luego vienen unas sardinas marinadas, sabrosas pero con exceso de rócula.
Muy bueno me pareció el pulpo con papas y perfecto de textura. Quizá lo peor, porque venía extra de sal o de "concentrada" la salsa no por mal hecha la carne que era mantequilla, fue el pichón. El postre yo lo llamaría de los cibernéticos. "N" sabores y remolacha. Las golosinas acompañando el café correctas si no fuera por las piruletas que mas bien eran turrón con palito. Sobre el azucarero se podría hacer un blog de cosas bonitas e inútiles.
Respecto a la relación calidad precio, creo que hay que esperar a que asiente su estilo. La técnica es muy buena. Posiblemente en unos meses tendrá las ideas más claras y con un poco de serenidad y discernimiento logrará Darío Barrio hacerse un hueco, no sólo por ser novedad en la capital sino por ser un valor en alza. Le auguro un largo recorrido si sabe escoger el grano de la paja y deshacerse de algún que otro adulador.
Llevo un tiempo comprobando que los críticos andan a la búsqueda de nuevos valores para atribuirse la vitola de "colonizador" de genios y eso sólo les beneficia a ellos.Un mal día lo tiene cualquiera incluso detalles feos, como cobrarte el pan y los aperitivos si en el menú degustación están incluidos. Tradición reprochable en muchos restaurantes.
Volveré y disfrutaré entre copas. Como en la película, disfrutando con el pequeño matiz y poniendo toda el alma en el disfrute. Y por supuesto, en compañía. Así lo hacen los protagonistas. Arrastran sus neuras, sus alegres aficiones y comparten entre copas desdichas y recuerdos. Mientras, en un destartalado Saab, buscan bodegas y vinotecas bajo el criterio de lo bueno, no de lo publicitado.
Ahora os toca a vosotros ir al cine y al Dassa Bassa. La película porque es de lo mejor que he visto de cine no europeo y el restaurante porque puede llegar a ser un buen referente si define su "Freestyle".
alberto k. dijo
yo salí gratamente soprendido. excelente comida, servicio atento, tranquilidad, y no me pareció caro (para lo que te dan: una experiencia muy agradable).
22 Febrero 2005 | 06:25 PM