¡Cu cu!. Tapas.
Cuando he estado por Barcelona no he ido al Comerç 24, unas veces por pereza y otras porque no tenía tiempo, ahora bien, esta vez no voy a perdonar.
De Carles Abellán sé por lo que he leído y me han contado, entre otros Ángel Palacios, el otrora mano derecha de Sergi Arola.
He comprado el libro que acaba de editar RBA sobre el restaurante y sobre su filosofía, se titula Carles Abellan. Las tapas de Comerç 24.
Carles Abellán es el típico caso de tipo inquieto que quiere hacer algo y que por convicciones profundas lo consigue. Tiene su propio restaurante, sí el suyo, sin un constructor que le ponga el garito para él sacudirse "lo negro".
Sin conocer el local, salvo por fotos, creo que es el ideal para estar relajado y platicar. Las fotos del libro son fantásticas y la elaboración escrita de sus tapas incitan a cometer la locura de dar dentelladas al papel cuché. Y si no echad un vistazo a esta Pizza Sashimi.
Hace unos meses fue junto a los chefs españoles de prestigio a Japón. Le vi en una entrevista y el tío estaba emocionado, a punto de llorar cuando veía la subasta de atunes y comprobaba la frescura del pescado, bueno la vida de este, pues alguno viaja vivo. Me da la sensación que esto ha influido en su concepción de tapa y de cocina en general, al igual que el haber estado su tiempo bajo el amparo de Adrià. Ahora, el que piense en que este es un restaurante más de tapas está equivocado. Aquí hay algo más y creo que son las ganas de agradar además de las de evolucionar y crecer. Creo que es un buen comienzo para el que quiera empezar a comprender que quiere decir eso tan confuso como es la cocina de autor. Mientras os hacéis con el libro echadle un vistazo a su web. ¡Ñam!.¡Ñam !
Supersatur dijo
Joer, qué buena pinta tiene eso... ¿Habrá que ir a catarlo, no?
A los amantes de las tapas (o pintxos, en mi tierra), una modesta recomendación: Bar "Gran Sol", en Hondarribia (Guipuzcoa). Lo regenta y dirige Bixen Muñoz, hijo de la familia propietaria de siempre.
El pintxo hecho arte o cómo reconvertir un "bar de viejos" vetusto y apolillado (lo conocí así toda mi vida)en una auténtica maravilla para los sentidos. Os recomiendo el "Jaizkibel": Champiñón rebozado con queso fresco, virutitas de jamón ibérico y alioli. Y podría seguir, pero solo de acordarme, me pongo malo. Es que ahora vivo a 600 Km. y sólo voy por allí como una vez al mes.
¿Lo conoces, Roberto?
2 Junio 2005 | 11:00 AM