Badiola en estampita
En el pueblo, se sacaba en andas a San Isidro para que la cosecha fuera buena y abundante, para que lloviera y en último término para que hubiera salud. Ahora el campo de mi pueblo se ha convertido en interminables vericuetos de obras, adosados, asfalto, tolvas de cemento y algún que otro corralón de ladrillo viejo, donde el último labrador jubilado aguanta el chaparrón de ofertas, con un cacho huerta, tres gallinas, dos cerdas bien criadas y unos conejos para sacarles unos duros. A San Isidro, ya sólo le sacan a la puerta de la iglesia entre cuatro setentones, porque el cura se empeña y porque la esperanza es lo último que se pierde.
Ahora, los nuevos santos varones o santas mujeres, son l@s Badiolas, que procuran no dar titulares y que realizan una labor divulgativa de la ciencia y la investigación. A estos se les saca poco, salvo para colgarnos medallas de inversiones en investigación.
Tras los Oscar y "Buenas noches y buena suerte", donde el protagonista habla de lo bueno de la televisión, parece que los directores de informativos, que como dice Boyero, empatizan con el bueno de Murrow, se empeñan en no apostar por una información clara, veraz y sin sesgo político sobre temas tan importantes como la hipotética pandemia de gripe aviar.
No. Lo que da oyentes en radio, lectores en prensa y espectadores en televisión es el hacer hincapié en qué es lo que dice un bando y qué es lo que hace el otro en este tema.
A todo esto, los políticos, como si de una batalla de críos que buscan llamar la atención, se han embarcado en una guerra de actuaciones y rechazo a estas con la intención, o eso parece, de conseguir réditos políticos. Claro, es normal, no está supernany para realizar una labor correctora de hábitos por lo que creo que esto no cambiará.
Pero si por una vez se pusieran los medios de comunicación al servicio de la ciencia y de la investigación nos harían un gran favor. No es posible que un sólo ciudadano, del pueblo más remoto, tenga la sensación y la certeza de que lo que le va a suceder con el H5N1 es lo que cuentan los bustos parlantes, entre desfile y desfile de anoréxicas anoréxicos y delgadas y delgados. 
No es de recibo que a Badiola no se le entreviste, en horario de máxima audiencia, todas las semanas, y en todas las cadenas, para que nos diga cómo está este tema y qué es lo que debemos hacer. Y ya lo que es realmente patético es que en vez de a estos señores y señoras, se nos radie, se nos muestre, al consejero o presidente de comunidad de turno, diciendo que lo de la gripe lo van a solucionar ellos, sin tomar en cuenta a nadie más que a su intuición y olfato , ¿quizá político?. Señores y señoras, seamos serios.
Yo por ahora, con leer y oir lo que dice Badiola, y no la versión de lo que dice usando el corta y pega cinta, me basta. No nos engañó con lo de las vacas locas y creo que es de los que no se aliará con el político para decir lo que conviene a éste. ¿Y qué es de los criadores?. ¿Álguien les ha llamado?. Quizá el consejero o consejera, para decirle que les mire a los ojos y les crea. Yo les digo, si es que alguno me lee, que hagan caso a San Juanjo, que incluso cambien la foto del consejero por la de él en su despacho y que si hace falta información que le saquen del portafotos y marquen su número escrito al dorso. Creo que él y los que se dedican a esto son los únicos que nos pueden quitar el miedo del cuerpo.
Yo por ahora, seguiré comiendo pollo, capón, codorniz, gallina, pato, pavo, y foie si la economía lo permite, con absoluta tranquilidad. ¿Y tú?.
Álvaro Roldán dijo
Yo también, y con un poco de suerte a precios más bajos gracias a la alarma social. Lo que sí que puede que tengamos que dejar de comer es conejo, que seguro que se pondrá por las nubes (perdón por el chiste tonto, que no era mi intención).
6 Marzo 2006 | 01:38 PM