Publicidad:
Logo de La Coctelera

EL MENTIDERO

Un local flotando por la red, con muchas mesas, sillas y puertos USB, donde conectar nuestros cibercerebros y compartir datos de nuestras memorias extraibles.

Categoría: Rol

7 Octubre 2006

Dio Guevara, charla junto al fuego II

Aqui la segunda parte del relato y la ultima que escribí. Quizas ahora la continue.

14-10-2004 12:02
Por: KeKe

Por dónde me quedé... ah sí, tengo que hablar de la chiquilla de Ettiene, mi sire Justine Saint-Claire. Le contaré un poco más de su historia.
-¿Otra copa?

Quizás te haya parecido un poco cortante el final, incluso yo me doy cuenta, pero si te digo la verdad, de todos los años que he pasado junto a mi sire nunca pude sacarle nada más de la verdadera historia de mi linaje, he hablado con franqueza y te prometo que no me guardo nada. ¿Quieres saber qué ocurrió con Justine Saint-Claire? Bien, primero vamos a hacer un breve resumen de lo que te conté antes. Sí, sí, ya sé que son muchos nombres, no te preocupes, ahora serán mas todavía... ¡venga venga que era broma! Intentaré que te sea lo más claro posible.

Recordemos pues a esos dos distinguidos hermanos: El Gangrel independiente, Ettiene, residía en un parque parisino, nunca aceptó las órdenes de la “Nobleza”, liderada por la princesa Dianne. Pasota, valiente, ameno, innovador y sobre todo un “living la vida loca”. El Gangrel perteneciente a la primogenitura, Bálan, residía en la mansión, junto a otros vástagos de “alto standing”. Traicionero, malvado, siniestro y manipulador, para que nos entendamos, el típico al que no le dejarías ni esas plantitas tan monas que tienes para que las riegue...

Siento parecer repetitivo, pero he de poner mas hincapié en ello, Dianne, ah... odio ese nombre... préstale atención, no será la última vez que la nombre durante esta noche... por desgracia.

De momento, a menos que digas lo contrario o te quede alguna duda, continuaré por donde me quedé. El lobo blanco, un Ettiene nunca visto se postró a sus brazos, no podía morir sin decir su ultimo adiós. Y a dios debió jurar y perjurar Justine que jamás volvería a derramar una lágrima, me jugaría el cuello si no sujetara mi cabeza que lo pensó. Fuera por ese juramento, por no parecer débil a los demás o por simple falta de sentimientos, nunca la vi lamentarse por algo. Siempre admiraré esa faceta suya, mujer de hielo se podría decir. En el momento en que se deshacía en cenizas entre sus dedos el cuerpo del Gangrel, hubiese querido tropezar de nuevo en el parque y acabar su corta vida de las tinieblas, su amor se había ido, no podía perdonar al culpable. Anduvo semanas por los barrios bajos, alimentándose de mendigos, perros y demás seres que comparten con nosotros la noche, si algo se le daba bien a esa joven huérfana era sobrevivir. Se recordaba una y otra vez al despertar del letargo cuánto se odiaba a sí misma por lo que era, tanto más como odiaba a sus hermanos de maldición. Atrevidos pensamientos y palabras salían de aquella ya perdida neonata, y digo perdida porque ya no queda ni el mas mínimo rastro de humanidad en ella, ese fue el motivo de que nos distanciáramos, no pude nunca comprender por qué hacía... Umm, lo siento, me dejé llevar por los recuerdos, eso vendrá mas tarde.

Puede que el mismo Caín le sonriera esa noche, agazapada en la oscuridad, comprendió al momento que alguien también estaba de caza esa noche, ella reconoció a Bálan. Es un curioso hecho, pues jamás le había visto, las enseñanzas de Ettiene daban su fruto. ¿No le parece obvio que se tratara de él, cuando este vástago perteneciente a una de las casas más nobles de la camarilla, bien vestido, se dedicara a cazar con sus propias manos, cuando todo lo que se refiere a Sangre podría tenerlo con solo un chasquido de dedos?

Bueno, ya que estamos le daré una opinión personal, quiero pensar que fuimos maldecidos doblemente, no sólo con esos rasgos animalados que nos aparecen en los momentos que nos domina la bestia, sino también, por muy distintos que seamos los unos a los otros, compartimos la emoción de la caza. Esto fue la perdición de Bálan, arrinconaba a un joven, por aquel entonces calculo que no debería tener mas de nueve o diez años. Excitado como debía estar por tan apetecible bocado no cayó en la cuenta que una pantera acechaba en la oscuridad, le observaba. Ummm cuánto hubiera deseado ser yo quien le atravesase el tórax a ese mal nacido, pero no me tocaba a mí ese tipo de venganza... Justine, que ya había esperado lo suficiente como para que el Gangrel sólo se preocupara de morder a su víctima, le sorprendió en un ataque feroz, sus garras traspasaron carne y hueso con la facilidad que se unta la mantequilla. Bálan no tuvo ni el honor de ver el rostro del que acabaría con su pobre existencia. Nunca me gustó esta parte de la historia, ese cerdo se habría merecido una muerte más lenta y dolorosa, claro que yo no sería el torturador, en momento como este me alegro de conocer a algunos Tzmice, bueno, no me tome a mal, tener muchos amigos es importante pues las veces en las que puedes utilizarlos para tu propio beneficio son infinitas si les mantienes contentos. Oh... qué estará pensando ahora de mí, no soy de ese tipo de personas tranquilo, sólo quería notar su reacción, soy un ser casto y puro, sin maldad alguna... ¡JA! Qué chorrada... Continuemos...

Cualquier niño normal habría gritado al ver tan pintoresca escena, pero nunca dije que ese chaval fuese normal, realmente nunca supe qué le hacía diferente al resto, aunque me imagino que no sería la primera vez que se encontraba con alguien de nuestra “raza”.. Logan se llamaba, al cual tuve la desgracia de conocer unos dos años después de que esto ocurriera. De una forma u otra, tuvo mucho que ver con que Justine me eligiera como chiquillo, pero no le culpemos, él no podía saber que ese encuentro supondría tantos cambios, tanto para su vida como para la mía.

Logan quedó paralizado al verla, la Gangrel rebosaba ya una furia que se iba calmando mientras observaba el joven rostro del muchacho, era la primera vez que mataba. Ella por aquel entonces, como ya dije, aún controlaba sus sentimientos, al contrario de lo que hubiéramos hecho la mayoría, no mató a ese testigo, comprendía que eso ponía en peligro la mascarada, como cualquier neonato le dio mucha importancia a esas estúpidas leyes no escritas, claro que, su gran sentido del honor mezclado con su elevada humanidad pudo con la bestia asesina en la que comenzaba a convertirse progresivamente. El joven estaba solo en el mundo, cosa que es bastante normal dado lo repelente que podía llegar a ser, pero al fin y al cabo, era un niño indefenso en un París sediento de Sangre. Justine terminó queriéndolo como a un hijo, jamás se le pasó por la cabeza abrazarlo, eso sería demasiado cruel, ella tenía grandes planes de futuro para el muchacho, quizá no tan grandes para usted o para mí, pues ella, ciega en una estéril cruzada contra la camarilla y todo ser viviente que se mezclara con ella, quiso que al cumplir la mayoría de edad, se entrenara como “cazador de brujas” y así, en una egoísta pero inconsciente forma, la ayudara a cumplir su objetivo, el exterminio de todo ser no-muerto.

Puede que no le dé demasiada importancia a esto último, dirá que todos los recién creados piensan lo mismo al principio, se odian al comprender que su corazón no latirá nunca más y para qué mentirle, lleva toda la razón, aunque todos al final nos acostumbramos e incluso nos llega a gustar, ella siempre llevó su particular cruzada como un credo y sus garras serían el pastor que guiara al rebaño. Así fue cómo en esos dos años pareció como si el apellido Saint-Claire nunca hubiera existido por esas calles. Aunque no pueda decirlo con certeza, supongo que esta singular pareja salió de París, matar a un miembro de la primogenitura no era un juego de niños, las consecuencias serían terribles si les encontraban, por ello el exilio fue lo mejor durante un tiempo. Demasiado ocupados en mantener el ego bien alto y de subir el caché mediante fiestas sin motivo, los vástagos de la mansión olvidaron a la única chiquilla de Ettine, todos olvidaron menos una. Dianne de Fontvrault, la princesa Toreador encontró en la asesina de Bálan un juguete manipulable, sus sucias artimañas aún no habían caído sobre ella, virgen y débil a las argucias de los que le sobrepasaban en quinientos años de edad, fue llamada junto a su fiel acompañante e “hijo” Logan... Acudieron como “invitados” tal y como puntualizó la anfitriona. Una caza de sangre pendía de Justine por el crimen cometido, lo que hacía prácticamente una obligación presentarse si quería mantener su cabeza en su sitio. A sorpresa de mi sire, no eran los únicos convocados esa noche, tres cainitas y un humano, cada cual con su pareja, habían compartido un recorrido magistral por los perfectamente decorados pasillos hacia la estancia del trono. Vincent Garrald era uno de ellos, un viejo amigo por cierto. Por aquel entonces era un feliz vividor en la casa de Geraldine, su sire y amante, ella le acompañaba en su presentación a la cabeza de familia, por así decirlo. Querían probar lo que valía ese Toreador en su primera misión. Este en vida fue un poeta, no demasiado bueno supongo, ricachón imagino. Ya sabes a que tipo de personas elige este clan. Es guapote, al menos la última vez que pude verlo lo era y de eso hace ya muchos años.

Le gustaba jugar a políticos, se le daba bien eso, de hecho, habría muerto demasiadas veces si no fuese por su “don de gentes”. Es un, como a mi me gusta decirle, Guerrero o luchador en toda regla. Lo admiro, aunque no me cayera demasiado bien a veces. Total, los cuatro estaban allí frente a Dianne que les relataba el objetivo mientras los goulds servían unas copas a estos. “Debéis ir a Bagdad y robar el Virus “tal” de los laboratorios “noseque” La base de la misión era esta, claro que todo entrañaba muchas negociaciones y viajes a otros países, no era tan sencillo como ir, coger y volver. Ten en cuenta que Irak en aquel momento estaba dominada por los Sabbat, aparte de estar sufriendo una guerra. Justine se negó a intervenir en asuntos de la camarilla, esto le habría costado la vida si no fuera porque el final guardaba un toque macabramente humorístico. La princesa que había previsto esta reacción de la Gangrel, ya había infectado la leche que le fuera servida al joven humano con el virus Ébola. Imagínese la cara de los presentes cuando... ¡Voilà! –Te quedan unos treinta días de vida. –Lo que a su vez ponía la fecha límite para completar el trabajo, enseñando un frasquito la princesa continuó –Aquí está el antibiótico que curará a tu cachorro si me traes lo que tienes que traer. –Algo parecido debió decir. De una forma u otra había conseguido que Justine tuviera que participar y servirla quisiera o no por la seguridad del muchacho.

El grupo ya estaba formado, dos vástagos y un humano se pondrían en camino a la noche siguiente. Aún faltaba un miembro del grupo que se uniría posteriormente, Lasher si mal no recuerdo era su nombre, un Malkavian pero en fin... creo que sobran las palabras.

A mi pesar y al tuyo, he de parar y hacer un salto temporal en la historia pues no me corresponde contarla, si te interesa deberías encontrar a Vincent Garrald, él te informará de todo lo ocurrido en aquel viaje y más adelante, sus propias “aventuras” que por desgracia no pude presenciar. Bajo la poca información que dispongo sobre los hechos, no podría contarlo con todo lujo de detalles.

-Bien, demos un paseo.

A continuación te contaré algunas partes de mi vida como mortal, el comienzo de mi no-vida como neonato y más tarde, todo lo que ha acontecido hasta el día de hoy. Pero sólo si quieres que continúe.

servido por guevara 2 comentarios compártelo favorito

7 Octubre 2006

Dio Guevara, charla junto al fuego I

Este relato lo escribi hace bastante tiempo, al terminar mi primera partida de rol seria. Duro muchisimo tiempo, ¿dos años mas o menos?, no lo recuerdo. Todo fue por messenger, nos reuniamos todas las noches para jugar un par de horitas, a veces tres, otras cuatro, pero es que no nos cansabamos. Jugabamos a Vampiro, en la actualidad.

El relato cuenta la historia de mi primer personaje y sus vivencias, sus combates, sus amistades, sus enemigos, sus amores. Y es que una partida de tanto tiempo te crea un vinculo importante con tu personaje. Ademas la calidad de la partida era magistral como ireis viendo al leerla (aunque quizas mi manera de narrar no le haga justicia), pues lo que cuento es eso; como se desarrollo desde el punto de vista de mi pj. Nada mas, espero que os guste.

10-09-2004 17:05
Por: KeKe

Siéntate amigo, ponte cómodo y sírvete una copa de deliciosa vitae, ya que estás aquí te contaré mi historia. Este Gangrel tiene muchas cosas que decirte y la noche es larga. La noche nos sonríe.

-¿No te gusta la fiesta?
-La odio
-Yo también la odio
-¿ Quieres sentarte?
-Claro...
-Desde que llegué aquí siempre me ha gustado este sitio... Tiene algo especial
-Es silencioso, aquí huele diferente
-Si, no se respira maldad, el mar se lleva toda locura de esa casa.

Lo siento, no me he presentado, Dio Guevara me llamo, aunque de múltiples formas me han denominado a lo largo de mi historia, entre ellas, la más escuchada, estúpido Gangrel sin duda. Y en parte tiene sentido ese calificativo, estúpido es la palabra perfecta para denominar mis primeros años como ser de las tinieblas, si usted me entiende...
Jamás le he contado mi vida a nadie, tampoco preguntaron si le soy sincero, pero le noto una persona crítica, ha leído y escuchado muchos otros relatos y siempre dio su opinión, eso es bueno, espero que sepa apreciar lo que voy a relatarle, si yo hubiera sido escritor la tendría en un papel, pero no es el caso. Así que... ¡Paciencia!

Para empezar le contaré brevemente la historia del sire de mi sire , pues sin él yo no estaría aquí con usted como comprenderá, además de entrañar una significativa importancia a lo largo de los sucesos.

A Ettiene nunca lo conocí, sólo sé lo poco que me contó en su día mi sire, Justine Saint-Claire. Me decía que fue señor Gangrel de las afueras de París, nunca llegué a comprender qué era eso, pero poco importa ya. Él tenía un hermano, Bálen era su nombre, hermano como nosotros lo conocemos, de sangre. Ese maldito era parte de la Primogenitura Parisina, siempre envidió de alguna forma a Ettiene, pues él era lo que se podría llamar un vástago libre o independiente, le traía sin cuidado lo que le dijesen esos chupatintas, siempre le entendí como un pasota, pero respetó la mascarada.
Quizás fuera eso lo que llevó a Bálen a matarle, la envidia, pero eso vendrá después.

Ettiene, aunque pareciese solitario y demás, se enamoró de Justine. Todas las noches se encontraban en el parque donde él residía, como embrujada por la música que el creaba y regalaba a tan bella dama, Justine se enamoró más si cabe del Gangrel, qué bonito...

Alguien dijo una vez que “lo bueno dura poco” y qué razón tenía desde luego. Bálen no tardó en comenzar un complot contra su odiado hermano, encabezando sus acusaciones con el hecho de que éste siempre rechazaba la propuesta de unirse a la mansión, por lo que debía ser castigado.

Más listo que un zorro y consciente de lo que se avecinaba, le dijo a su amada Justine que no podrían verse nunca más, pero el amor es una cadena bien endurecida y si además el destino le favorece, se diría que su material es más fuerte que el diamante.

Ella, llena de cólera al ver que su amado la abandonaba, le quitó el puñal que siempre llevaba y juró clavárselo si él no se quedaba. Conocedor de los limites de esa preciosa joven, hizo caso omiso de sus palabras. ¡Pero Ay! El destino también juega malas pasadas y dejó su regalo, un bache en la tierra del camino, ella, inconsciente en su carrera por alcanzarlo, encontró una trampa mortal en forma de tropiezo unido a un cuchillo en sus manos. Debió ser terrible ¿no cree?

Imagine por un momento estar en la piel de Ettiene ¿qué hubiera hecho usted?
Hace tiempo me ví en una ocasión parecida, pero si le digo la verdad, no fui capaz de condenarla a una vida eterna, usted ya me entiende. De todas formas, esto vendrá mucho mas tarde, no nos desviemos.

También alguien dijo una vez “no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes”. Puede que fuera eso lo que pensó el pobre Gangrel al ver a Justine perdiendo la vida poco a poco desde esa fea herida producida por su propio cuchillo. No pudo más, pues, que abrazarla y condenarla, e indirectamente a mi, a una vida inmortal y de oscuridad.
Quiero pensar que ella nunca se lo reprochó, de hecho creo que ella siempre le estuvo agradecida por dejarla compartir su eternidad con él. Puede quizás que fuera causa del poder de la sangre que compartían, sellado en un vinculo irrompible. Fuera como fuere, de eterno no tuvo nada, pero en fin.
Se establecieron en un piso del centro de París, no tardó en llegar el emisario de la princesa Dianne, un tal Metcard, sustituto de otro tal Ledoyen, que si no recuerdo mal, fue muerto por las propias manos de Ettiene cuando traía un mensaje de la misma índole, pero no me haga mucho caso.

Metcard no era nadie, un Ventrue de poca monta en ese tiempo, arrogante y engreído como él solo, fue uno de los culpables de que Ettiene perdiera los nervios. El mensaje venía de parte de la mismísima Dianne, muy bella por cierto pero sin ningún tipo de remordimiento en sus actos, al fin y al cabo, uno no se hace príncipe siendo un santo. El emisario habló lo mandado: “Si te unes a la casa de París, tus faltas serán perdonadas”.

Recordemos que el Gangrel aborrecía esa casa, no se lo reprocho, yo la odio incluso más.

La contestación llegó rauda. Él sabía que a Dianne le importaba poco que fuera independiente, por lo que Bálan seguramente le habría comido la oreja, como quien dice, a la princesa hasta la saciedad. “Puedes decirle a Bálan que se meta su Primogenitura por donde le quepa”. Algo así debió decir aunque de forma más fina y respetuosa, de todas formas, al asqueroso Ventrue no le debió sonar muy bien y añadió: “La propuesta de Dianne no se rechaza dos veces”. Amenazas... Cualquiera hubiera dejado estar las cosas, pero sabiendo que su hermano estaba metido en todo eso, no pudo controlar su rabia más y fue decidido a acabar con Bálan. Y aunque no le faltaba valor ni capacidad para hacerlo, debió darse cuenta de que la primogenitura es intocable y así acabó, casi más muerto de lo que ya estaba. Herido por doquier y en forma de un lobo tan blanco como mi pelo, se presentó a Justine, muriendo irremediablemente en sus brazos.

Aquí acaba el corto relato de Ettiene, querido por muchos y odiado por tantos otros. Sin embargo, esto es tan solo la introducción de la historia, a partir de aquí continua con la de Justine Saint-Claire y seguida la de un servidor. Siento el poco lujo de detalles, quizás si encontraras a mi sire ella podría ayudarte más. De momento, sólo avanzarte que quedan innumerables amigos y enemigos por salir y múltiples aventuras que serán contadas. ¿Quiere que continúe?

servido por guevara sin comentarios compártelo favorito


Sobre mí

Image Hosted by ImageShack.us Holas cocteleros.
Aunque lo parezca, no has entrado en ninguna página pro-revolucionaria ni nada parecido, es solo mi segundo apellido, Guevara, pero puedes llamarme Keke si te place. Asi me llama todo el mundo desde que nací, menos mis profesores y ex compañeros de clase. He querido crear este blog con la función de ser una especie de "memoria externa" a mi poco desarrollado cerebro, para colgar todo tipo de noticias, anecdotas, historias, mitos y leyendas, curiosidades, chistes, o simplemente pensamientos que de cualquier otra forma, dentro de algunos años seguramente haya olvidado. Bienvenidos al Mentidero, mucho gusto.

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera