Es una lástima que Carod-Rovira no hubiera aprovechado su presencia en el 'circo' político de TVE para reivindicar algo diferente a su nombre. Se enzarzó en una dialéctica absurda: "Me llamo Josep Lluis, no José Luis" y no profundizó en lo que realmente interesaba: la dicotonomía España-Cataluña. Y no es la primera vez que Carod-Rovira se pierde en vericuetos. En todo caso, tampoco era el foro para según qué cuestiones y al final, el mensaje se simplifica. ¿Qué se recuerda de la aparición de Zapatero? La pregunta de cuánto cuesta un café. ¿Y la de Rajoy? Cuando le preguntaron por su sueldo. ¿Qué quedará de la de Carod-Rovira? Su frase: "No me llamo José Luis".
Esta fue el diálogo con Sagrario, una soltera de 63 años de Valladolid (empieza hacia el 1:06):

Carod: "Y permítame que le vuelva a decir una cosa, no se moleste, pero yo no me llamo José Luis. Si ustedes, en 300 años, desde 1714 hasta ahora no han aprendido a decir siquiera Josep Lluis, pero en cambio saben decir Swarzenegger o Cheverdnadze, ustedes tienen algún problema, no yo"
Sagrario: "No tengo ningún interés en aprender catalán, gracias".
CR: "Si ustedes no tienen ningún interés por aprender catalán, cómo quiere usted que en Cataluña haya gente que se quiera quedar cómoda en un Estado que expresa este menosprecio por la lengua catalana que acaba usted de tener. Ya lo entiendo"