Laporta y el gato de Cheshire
Laporta no abre los ojos. Sus directivos le hacen ver la realidad: "Hay que tomar una decisión y destituir a Rijkaard", pero él sigue en la nube. En lo más alto, el cielo es límpido, pero en cuanto miras hacia abajo, una niebla te impide ver la realidad.
Laporta sigue sin reaccionar y a estas alturas, es el único que aún cree en el holandés. Parece mentira, él que cuando estaba en la barrera analizaba con lucidez la actualidad del club, ahora que está en el ruedo, no sabe torear como lo ha demostrado repetidamente.
Es, el presidente del Barça, una persona que lleva hasta el último extremo sus decisiones y no se deja convencer. Ya le ha ocurrido en el pasado cuando recibió mil consejos de que debía deshacerse de su jefe de gabinete, Jordi Badia, y como respuesta le apoyó todavía más. Ya pasó en el célebre episodio con su cuñado, Alejandro Echevarría, que se resolvió de la peor de las maneras. Y ahora, Jan vuelve a las andadas.
Va a mantener a Rijkaard contra viento y marea. No sé si porque el único plan alternativo que tiene -poner a Pep Guardiola en el banquillo- no le convence o porque no quiere gastar el último cartucho que tiene en la recámara.
Soy de los que piensa que el holandés se irá antes de que lo echen y si no se fue tras el partido contra el Betis es, como dice Sito, porque el martes hay un partido de Champions en Alemania.
Me preocupa la imagen de equipo vencido que dio el Barça en Sevilla, la falta de agilidad de Rijkaard en el banquillo, pero también la falta de reflejos de Laporta. ¿A qué esperamos? ¿A desperdiciar unos cuantos meses y no tomar la decisión correcta? ¿No nos acordamos de lo ocurrido la temporada pasada?
El plan B no existe y sólo procede una decisión de emergencia: poner a Guardiola al frente del primer equipo y convertirlo en el Bombero que en el pasado fue Charly Rexach, con lo que hasta con eso acabará Laporta pareciéndose a quien no quiere.
No seamos ilusos, alguien piensa que Mourinho va a venir a dos meses del final de la temporada? Llegados a este punto, sólo se me ocurre recurrir a una metáfora literaria.
Laporta, como Alicia en El País de las Maravillas, ha llegado a un cruce en el camino y duda.
- ¿Qué camino deberé coger?, preguntó Alicia.
- ¿Dónde quieres ir?, respondió el gato de Chesire.
- No lo sé, respondió Alicia.
- Entonces -dijo el gato- no importa.Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas





E.G.L. dijo
Estoy contigo.
Laporta ha de dejar el rollo de la autogestión y tomar una decisión. Seria una de las primeras de su mandato, pues siempre ha estado 'escurriendo el bulto'
31 Marzo 2008 | 02:58 PM