Quien a hierro mata, a hierro muere

Pujol pensaba que él era Catalunya, Núñez confundía su persona con el Barca, Gaspart se autoflagelaba en público y Laporta jugaba a ser presidente, daba clases sobre lo que está bien y mal y convencía con su verbo fácil y su facilidad en las distancias cortas.
Nos engañó a todos. Pensaba que tenía un plan para convertir el Barca en un referente mundial, denunciaba los tratos de favor de la directiva de turno, los trapicheos en las contrataciones. Contaba con un equipo de jóvenes preparados que tarde o temprano darían el salto definitivo.
Pero en el fondo se ha demostrado que todo era una pose. Laporta fue un 'Laporta elefant' durante poco más de dos años, después descubriría que Pujol y Núnez no irían tan desencaminados y, en el fondo, hasta los envidiaría.
Ahora Laporta se encuentra en la encrucijada, en un camino sin retorno y todo por culpa de sus formas. Es el presidente del Barca un personaje soberbio, zafio, con poco estilo. Tocó el cielo con los dedos en dos temporadas sublimes, pero como sus jugadores, él también se acomodó.
Menospreció a los socios, no ya con palabras (Al loro!), sino con hechos y muchas peñas acudirán a votar el domingo con el recuerdo de que el club se quedó 6.500 entradas que debían haber sido repartidas entre los socios para ir a París.
Pero los éxitos le confundieron. Detectó la autocomplacencia y muchos aún le creímos. Alertamos sobre la desordenada vida de los cracks, el desgobierno en el vestuario, pero parecía tenerlo todo controlado. Otra vez era una pose.
Como Núñez, cuando se ve contra las cuerdas apela a tramas, a maquinaciones de todos contra él, a un infantil victimismo, sin entender que las cosas son más simples: Jan en los dos últimos años no has ejercido como presidente y así han ido las cosas en el club.
Es la erótica del poder, la comodidad de la poltrona, el no querer admitir lo que pasa alrededor. !Pero si la directiva estaba convencida de que nadie podría ni siquiera conseguir las firmas necesarias para tirar adelante una moción de censura!
Ahora deprisa y corriendo, la junta da otra vez imagen de agilidad, aunque en el fondo se trata de una maniobra de cara a la galería. Se compra para influir en los votos, se vende para cuadrar un balance económico muy cuestionado.
Por mucho que lo pienso, no encuentro muchas razones para defender el no a la moción. Laporta fue el presidente del club más votado de la historia y se puede ir por la puerta de atrás, simplemente por su mala cabeza, por confundir su persona con el Barca, por no ser aquel brillante abogado que un día prometió situar al Barca en lo más alto después de emplear "los mejores años de su vida".
Las cosas son más simples. Quien a hierro mata, a hierro muere. Lo que valió para una moción hace diez años, vale también para ahora. Aquello fue el principio de su carrera en el barcelonismo, el domingo puede ser el punto y final.




shojan dijo
Cada día encuentro más semejanza entre Ronaldinho y los agujeros negros. El agujero negro lo está engullendo todo. Con su gravedad, no ha dejado pasar ni la luz. Al final, como sabéis, todo esto deriva en una supernova.
No hay guerra que cien años dure. No hay universo culé que diez años dure.
4 Julio 2008 | 11:45 AM