Hace unos días se despidió de la audiencia Antoni Bassas, el comandante del Matí de Catalunya Radio, un periodista que con la marcha de Josep Cuní a Estados Unidos, se encontró con un regalo, un presente que disfrutó durante 14 años.

No era Bassas santo de mi devoción. A mi no me gustan esos periodistas que confunden su papel, especialmente en las tertulias, donde no sabes si se trata del conductor, del moderador o de un contertulio más.

Bassas triunfó por todo lo alto. Aprovechó que Cuní, otro periodista cuyo estilo tampoco me gusta, se creyó imprescindible, se marchó a Estados Unidos para realizar un máster en información audiovisual y a la vuelta, ya no tenía sitio.

En ese máster, a Cuní le tenían que haber enseñado que es tan importante el medio para el que trabajas, la potencia del mismo, como la persona, porque cuando recaló en 'Com Radio', no lo escuchaba ni el Tato, pero esa es otra historia.

Estábamos con Bassas, que fue despedido en loor de multitudes, con una miniconcentración de unos 200 oyentes, entre ellos Joan Laporta, en la puerta de la emisora. No se acabará el mundo, a pesar de la petulancia del personaje, que se adornó con frases como: "Es lo que nos faltaba por ver, ahora ya me puedo morir".

Explicó las razones por las que se va y son razonables, lo que le falla, según mi percepción, es el tono. Veamos, dice que le propusieron empezar el programa antes (a las 6) y acabar antes (11) y que no aceptó porque esa decisión "perjudica la cifra final de oyentes del programa".

Asegura que le pidieron dejar de incluir "Alguna pregunta més?" y responde: "Cómo podemos dejar de hacer un espacio que tanto representa para la personalidad del programa?".

La tercera petición que le realizaron desde la dirección fue "revisar a fondo las tertulias", algo que dice ha hecho repetidamente en los últimos años: "Yo no quería prescindir (de algunos contertulios) y a vosotros no os hubiera gustado que hubiera prescindido". Es lo que tiene pensar por los otros.

Estoy de acuerdo con él en que no podía dirigir un programa "con ideas" que no eran suyas y por eso decidió marcharse. En la andanada final, Bassas se dejó ir:

Sobre las audiencias: "El liderazgo era tan indiscutible que incluso se me hace incómodo hablar de ello".

Decisiones equivocadas de la dirección: "Me hubiera gustado oír, en honor de la verdad y del esfuerzo de mi equipo, que 'El Matí' ha ayudado decisivamente a mantener el liderazgo de toda la casa cuando hemos pasado por periodos de turbulencias, a causa de decisiones que han resultado ser desacertadas".

Bajada de la audiencia: "Se ha producido por la aparición, con fuerza, de alternativas que se han nutrido del talento que nacieron que aquí mismo en Catalunya Radio".

Sobre los políticos: "Si la clase política catalana no aguanta un programa como éste, es que tenemos una cultura democrática muy justita (..). Los periodistas tenemos siempre problemas con el poder, ahora y antes".

Veremos si me equivocaré o no y si en unos meses nos acordaremos o no de él -dependerá del producto que ofrezca la nueva conductora-. Desconozco si Bassas seguirá vistiendo la camiseta de 'Catalunya Radio', como anunció en su despedida, o si escuchará los cantos de sirena de la competencia, lo que si es cierto es que si el próximo medio en el que trabaje, no tiene el aparato propagandístico que dispone la 'Corpo', de Bassas sólo nos quedará el recuerdo.