Palpar el alma sin abrir los ojos,

sentir el estremecimiento de los cimientos de mis paredes

ya derribadas por las sonrisas que desprendes si me miras

en mitad de una noche en la cual los gemidos musicales

inundan las horas ya ganadas al tiempo inquieto.

Verte llegar a mi puerto en el cual, tus naves atracan

y sueltan las amarras para quedarse acurrucadas en mi pecho.

Susurros de pasion inauditos por los mortales ruidos,

sabores desterrados de las bocas que no saben de distancias

y se unen en un universo de cristales empañados.

El frio no pasa las cobijas encendidas en nuestro cielo

que lleva el color de tus ojos en mi espalda desnuda de miedos,

dibujando tus caminos en mi hombro izquierdo en el cual

descansa tu aliento acelerado sin prisas ni urgencias.

Guardian de mis noches desveladas en tu cuerpo,

mirando dormir las ninfas a un costado y en silencio.

Elixir derramado en las bocas con sabores compartidos,

goteando las imperfecciones mas perfectas

para crearnos mas humanos y dichosos de habernos encontrado

un dia cualquiera justo cerca de los finales

para darle los comienzos al juego eterno

en el cual las reglas quedan fuera de la logica

y la locura se apodera de nuestros cuerpos.

Reconociendo los besos, sabiendo que llegue a buen puerto.