Ex-libris

La palabra ex libris deriva del latín y significa “de entre los libros de” , es decir, el libro procede de los libros de…
Se trata de una marca de propiedad que normalmente consiste en una viñeta, etiqueta o sello que se coloca en el reverso de la cubierta o tapa de un libros y que contiene el nombre de su dueño o de la biblioteca propietaria. El nombre del poseedor va precedido de la expresión latina ex libris (o también ex bibliotheca).
Posteriormente se fueron agregando representaciones gráficas más o menos artísticas con un carácter distintivo, alegórico o simbólico que estuvieran relacionadas con la personalidad del propietario de los libros, con su profesión o con la composición de la biblioteca, reflejándose, por tanto, sus aspiraciones, fe religiosa, predilecciones científicas, vanidades nobiliarias o convicciones filosóficas, no siempre exentas de una cierta leyenda e imagen que responda a un pensamiento profundo o a un espíritu burlón, por lo que muchas de estas obras se han convertido en verdaderas obras de arte y objeto apreciado por los coleccionistas.

No tengo ex-libris pero tengo ex-libros, libros que ya no son míos porque un día tuve la feliz idea de prestarlos. No, no los dejé todos de golpe, fué de uno en uno a lo largo de años, muchos años y muchos libros. ¿Cuántos habré perdido por la vía del préstamo? ¿Más de cien? Seguramente sí. No, no exagero en absoluto. Empecé a perderlos en el instituto, los que había que leer por obligación y los que yo leía porque quería; lo que más me molestaba era que no me devolvieran estos últimos, auténticas joyas que habían sobrevivido al espíritu censor de parte de mi familia y de algunas profesoras del colegio que eran tontísimas: "Tu no tienes edad para leer éso" ("éso" era un Blasco Ibañez que había cogido de casa de mis abuelos).13 años es edad de leer ¿qué?. Me dijeron no se qué de libros "edificantes", nunca lo hicieran... "Ah, tratados de arquitectura! Pero es que aquí no hay ninguno..." Mea culpa, me pasé años "vacilando" a profesores y parte de la familia cuando no mintiendo descaradamente, pero leía lo que quería. (...Maquiavelo...) Bueno, lo que quería y encontraba que las bibliotecas que tenía a mano eran pocas y bastante desprovistas. Ahorraba y compraba.
Lo dicho, en el instituto prestaba libros y los perdía, daba igual el autor: D.H. Lawrence, B. Vian, Baroja, Unamuno, García Márquez, H. Hesse, Lao Tsé ... En la facultad más de lo mismo pero aquí más variados porque también prestaba algunos libros de texto. Así pues, desaparecieron Neruda, Kropotkin, Marx, García Lorca, escritos de Gauguin, de Van Gogh, la mayor parte de mis libros de Historia Contemporánea...
No, no se los dejaba a cualquiera, se los dejaba a mis amigos (...Pessoa...) o a los compañeros con los que tenía más relación. Pasado un tiempo prudencial los reclamaba y "sí, te lo traeré, es que se me ha olvidado".; había otra posible respuesta "Ah! pues no me acuerdo, no se lo prestarías a otra persona?".
Habré comprado 4 veces "Cien años de soledad" ...
Otras tantas El principito...

Y así unos cuantos más.
(...G. Bachelard...)
(...Faulkner...Lowry... Saramago...B. Stoker...U. Eco...Lovecraft...)
Me fastidia ir a buscar un libro, no encontrarlo y recordar que se lo dejé a "X", quien es seguro que no recuerda tal cosa. Mis ex-libros no tenían ex-libris pero yo tenía la costumbre de ponerles mi nombre, con la vana esperanza de que si los prestaba, al ver mi nombre, esas personas recordarían que no era suyo. He decidido tomarlo como mi contribución a la lectura.
Quizás ahora, con lo del book crossing, me encuentre alguno de ellos abandonado en un banco, en una rama de un árbol, o en la vivienda de alguien que apenas conozco (eso me pasó una vez).
Y si no... pues buen viento lleven y que circulen.

A propósito... ¿qué estáis leyendo?





















www-lacoctelera-com-inaki dijo
Ja, ja, Haru, somos dos almas gemelas. Soy igual de ... que tú. Y lo peor de todo, es que, ¡aún los sigo prestando!. Joder...bueno, y cuando te los devuelven te entregan, no tu libro, sino una especie de churro grasiento, con las tapas descuajeringadas... Dios, no soporto el maltrato de libros, es algo que me saca de quicio, no puedo ver a esa gente que pasa las hojas con violencia, que las dobla, (como en el anuncio del Ministerio que pretende fomentar la lectura entre los niños), para señalar la última página leída...Bueno, de los discos de vinilo, hablaremos otro día, pero me temo que estoy en el mismo caso de bobo impenitente. Besos.
Iñakito.
23 Abril 2008 | 09:24 PM