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HÉCTOR LEONARDO MORA

"Nadie a dicho que sea Fácil, pero Quienes lo han Logrado Tampoco han dicho que sea Imposible"

1 Septiembre 2008

¿DE DÓNDE DERIVAS TU VALOR?

Para muchas personas su valor como seres humanos está en lugares ajenos a su propio interior, y siendo esto así, estos individuos cargan con un sufrimiento silencioso del cual no se logran sobreponer fácilmente. Una de las razones para que esto sea así obedece a que no saben el porqué de esta situación que resulta ser tan incómoda. Y no es para menos.


El valor que cada ser humano se da, es decir, esa sana interpretación que cada quien tiene de sí, en muchos casos en lugar de ayudar, lo que hace es afectar y disminuir a una persona que cada vez se siente menos. Esto proviene porque su “centro de Valor” por llamarlo de alguna forma no está dentro sino fuera de ese individuo.

En todo caso, cada vez que alguien ponga su valor como ser humano fuera de sí, está endosándole su termómetro de realización y satisfacción a eso que está fuera.

Para muchos y sé que son enormes cantidades de personas que han perdido su norte, al minimizar su humanidad, al entregar su sano respeto de sí mismo a los condicionamientos externos a los que les han entregado su realización, y entonces, supeditados a los dictados de los vaivenes de las circunstancias, tienden a convertir sus emociones en una montaña rusa, en donde a veces se está arriba y otras abajo.

Es fácil detectar dónde está en un individuo eso que le hace sentir más, basta con escuchar las palabras con que procuran referirse a sí mismos. Para muchos su valor viene de la carrera que ostentan y entonces, el hecho de saberse Doctores por ejemplo, o arquitectos, o actores de fama les lleva a “sentirse”, los lleva a experimentar una sensación de valía, de ser. Así que dicen “Soy Gerente”, “soy dueño de empresa”, “Soy presidente de compañía”. La sensación de valor como seres humanos se desprende del cargo que tienen. En unos casos más, hay quienes el valor que se asignan a sí mismos está en función de sus posesiones y riquezas y se definen de esa manera. “Soy hacendado, inversionista, corredor de bolsa”. Para otros su valor gira en torno de las amistades de importancia que tienen. (¿Acaso Quién define quién es importante?) Y de esa manera determinan su grado de realización o frustración que pueden sentir. Es fácil escucharles decir, “soy amigo del… Presidente, gerente, artista, en fin) Para otros su valor está determinado por su belleza física y aunque no dicen “soy bella, soy atractivo”, su mundo gira en torno a su aspecto físico y lo hacen evidente.

Estas personas son dependientes. Su grado de realización no está dentro suyo, sino fuera y está condicionado por esos aspectos. Para la persona que su valor está condicionado por la clase de posición laboral que ostenta al llegar a perderla, no sólo pierden el trabajo sino que se pierden a sí mismos dado que su fuente de valía ha dejado de existir. O cuando llega otra persona con posiciones de mayor poder, o cuando los compañeros de trabajo no estiman en mayor grado de importancia ese cargo, sufren, se deterioran.

Sucede lo mismo con quien su valor está en proporción con las riquezas, las amistades, o los títulos que ostentan. Al momento de perder lo que tienen o que lleguen a un lugar donde otros se encuentren en mayores niveles o no estimen su condición como valiosa, se desmoronan sin más y pierden su integridad, que por cierto, la integridad en ellos es más bien poca y muy débil. De igual forma sucede con las personas bellas. Su valía se ve golpeada cuando para algunos su belleza no es tal, o cuando llegan a un sitio donde encuentran personas que en su opinión son más bellas que ellas.

Todos estos individuos tienen una característica en común, les han endosado su realización, su paz interior a la opinión ajena, pues ¿quién determina la importancia de alguien en estos casos? Las demás personas. Las personas así son fácilmente manipulables e impresionantemente predecibles. No importa el cargo que tengan, ni la cantidad de riquezas acumuladas, ni el prestigio de las amistades que tienen, ni el status, ni el prestigio, ni cuanta belleza puedan exhibir, son sorprendente influenciables y para los manipuladores hábiles y sin una conciencia recta que les ilumine una manera de actuar estos individuos son su delicia, pues obtienen fácilmente de ellos lo que desean.

Esto es así y no de otra manera porque estas personas han entregado su dignidad, su valor propio a circunstancias ajenas a sí mismos y entonces, toda vez que la fuente de su valía cambie, ellos estarán condicionados a ese cambio.

He encontrado a una que otra persona por ejemplo que mucho después termino por enterarme que era alguien de “gran importancia”. Es decir, compartí momentos con personas muy agradables, amenas, formales y con quien tengo hoy día grandes amistades, pero en su momento no sabía que ellos eran personas con puestos de trabajo de alto nivel, o de importantes fortunas. Ellos no hicieron mención de ello, no hicieron alarde. Me sorprende este tipo de comportamiento dado que he terminado por acostumbrarme a esa tendencia tan generalizada de determinar el valor propio en función de agentes externos.

Hay una escena que se narra en el libro del Éxodo cuando Moisés se encuentra con DIOS, en el episodio de la Zarza Ardiendo. Cuando DIOS le dice a Moisés que vaya con el Faraón para pedirle y exigirle que libere al pueblo de Israel, Moisés le pregunta a DIOS que cuando le pregunten cómo se llama el que lo envió qué va a decir, DIOS entonces le responde: YO SOY EL QUE SOY, diles que YO SOY te envió. Ni siquiera se refiere a sí mismo como DIOS, ni como el creador, ni como el dueño del universo, ni nada por el estilo. No hace referencia a su majestad, ni a su grandeza, ni a su excepcional poder, sólo se refiere someramente al tema más adelante ante los titubeos de Moisés, básicamente porque no tuvo otra opción. (*)

Cuando existe la necesidad de demostrar que se es alguien, a pesar de que ya lo somos, cuando a través de cargos, posesiones, belleza, se pretende hacerse valer y determinar la propia valía, se termina reforzando la debilidad de carácter que cohabita en el corazón de esos individuos que empobrecen su espíritu. Lamentablemente para muchas personas, una enorme cantidad de gente, no pueden aceptar el hecho de que son valiosos ya, simplemente por el hecho de ser, de existir, de ser seres humanos. Muchos andan en una carrera que raya en lo esquizofrénico buscando paliativos, remansos que les permita equilibrar sus expectativas infundadas de que para ser hay que tener, obtener, alcanzar, lograr.

¿Te podrás imaginar lo frustrante que puede ser para alguien que invierte buena parte de su vida en lograr algo, para darse cuenta al llegar después de ese largísimo tránsito, que eso que obtuvo si es que lo llega a obtener, que lo que tanto buscó, lo tenía desde antes incluso de haber partido en tan quijotesca faena?

¿Quién eres tú? Eres el que eres, no necesitas de aditamentos que cuelguen en tu vida para valer como ser humano. Pensar y actuar en función de sumar para valer, eso a parte de frustrante, es degradante. Eres el que eres porque eres, con todas tus luces y sombras. No eres más ni menos por tener más títulos o no tenerlos, ni por la posición social o laboral, ni tu riqueza ni tu belleza te suman. Tu sentido de valor no debe estar condicionado a lo que tienes, tu sentido de valor debe estar fortalecido en la sana creencia de que como ser humano eres maravilloso, obra excelsa de DIOS. Si condicionas tu valor a expensas de situaciones externas te condenas, asfixiando todo tu potencial.

Las personas libres de condicionamientos externos para sentirse valiosos son difícilmente influenciables. Su conducta es conducida por un sano concepto de sí mismos, y su sentido de valor está en su mente y corazón, llevándolos a hacer lo que hacen desde su propia luz, si necesidad de complacer a los demás. Son personas que tienden a ser realizadas, son cálidas y tienen un gran magnetismo, por lo que son fuertemente atractivas, en el sentido que su personalidad atrae y de allí que las personas una vez los conocen quieren tenerles cerca. Tal es el poder de la libertad que se vive desde el corazón.
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(*) Éxodo, 13 – 15

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9 Julio 2008

DAÑO EMOCIONAL AUTOINFRINGIDO

La vida emocional pasa por muchos momentos y la historia personal de cada individuo está marcada por la forma en que vivió esos momentos. De hecho muchas personas tienen historias que han formado con parejas que ahora son parte de sus recuerdos, de su ayer. Nuestra opinión respecto al amor en pareja normalmente viene de allí, de cómo vivimos esas relaciones y cómo nos afectaron esas vivencias en particular, pero yendo más allá, cómo decidimos conscientes o no de ello, actuar frente a lo que nos haya sucedido.

La historia emocional como la historia de la vida podría asemejarse a una montaña rusa, con subidas y bajadas, con altos y bajos, mañanas y tardes grises, momentos de realización y otros marcados por los desafíos, sin embargo lo que determina la calidad de vida, y en este caso, la calidad de vida emocional es cómo reaccionamos frente a eso que nos pasa y cómo manejamos las situaciones.

Hago mención de esto porque cada relación es como una vida en pequeño, una montaña rusa por la cual se pasa por altibajos, hasta que el individuo termina estabilizándose en este aspecto. Siendo así en una relación se pueden pasar por momentos que exigen de quienes viven esa realidad lo mejor de ellos para poder manejar esas eventualidades.

Se pasan por muchas cosas, pero las relaciones desafiantes, esas que pasan por muchos momentos de dificultad y en lugar de vivir una relación sana, productiva, alegre viven en un continuo malestar que degrada, resta, obstaculiza la relación se da porque uno de los dos o peor, los dos, no está a la altura interior, es decir, de madurez para aportar y mientras no aporte la persona en una relación, es muy normal que entonces estorbe y dañe lo que podía haber sido algo maravilloso.

Hay personas que parecieran estuvieran allí para torpedear cualquier cosa aunque sólo sean buenas intenciones. Atacan todo, dañan todo con su inmadurez, su falta de sentido común, sus carencias, su falta de responsabilidad consigo mismos, sus complejos y esa falta de riqueza interior la trasladan a su relación de pareja afectando a esta última y de qué manera.

Allí aparecen las “malas” reacciones, es decir, las negativas, tan oscuras que terminan haciéndole daño a quien toma ese tipo de acciones convirtiéndose en doble víctima, víctima de la persona con la que comparte o compartió y víctima de sí mismos.

En muchas relaciones se sufren desplantes, faltas de respeto, injuria, indiferencia y hasta violencia, agresiones psicológicas, físicas, cientos de maneras de afectar a la pareja y a la relación, situaciones que de una u otra forma muchos vivirán o ya vivieron o peor, siguen repitiendo. Lo cruel e irónico de esto es que en gran cantidad de ocasiones quien es víctima de estas situaciones en el dolor que le producen estas conductas nocivas decide después de esa relación proyectar su malestar en sus potenciales parejas, trasladando el daño sufrido a otras personas que inocentes desconocen lo sucedido o JAMÁS participaron en esas conductas previas. De víctimas se convierten en victimarios, justificados en su dolor se dan permiso de realizar conductas que en su momento consideraron reprochables.

Ahora andan por la vida emocional infringiendo daño a sus parejas inocentes y así reclaman venganza por conductas reprochables que tuvieron para con ellos, y de esta manera dejan una estela de corazones rotos dentro de los cuales habrá quienes también hagan lo propio generando un efecto bola de nieve y quién sabe cuándo y dónde irá a parar todo esto.

Y todavía en una jugada audaz pero totalmente imprevisible, hacen un movimiento más allá generando mayor dolor cuando deciden mutilar su propia capacidad de amar reprimiéndola, y entonces optan por NO VOLVER A AMAR, es decir, no permitiéndose vivir, negándose a experimentar una nueva relación, negando la posibilidad de una nueva vida emocional cuando una relación ya es historia y otra es posible que comience a emerger.

En un claro ataque contra sí mismos comienzan a dilapidar cualquier manifestación de afecto, cariño, amor que salga de sus corazones y atrincherados en su propia burbuja asfixian cualquier expresión de la nobleza afectiva y simplemente encerrados en sus temores que a toda costa quieren evitar repetir historias dolorosas y así simplemente se niegan vivir.

Si bien es cierto que por muy justificado que alguien se sienta al creer que puede agredir a alguien cuando recibió un maltrato de este tipo, conducta a todas luces reprochable producto de una total falta de madurez, de un carácter totalmente impulsivo y agresivo, más absurdo es todavía en supuesta “venganza” dañarse a sí mismos por algo que alguien le hizo antes. ¿?

La excusa que consideran razonables estas personas es que amparadas en uno o más desaciertos emocionales en su pasado y con un supuesto ánimo preventivo deciden dejar de vivir una etapa maravillosa de la vida y entonces profetas de su propio desastre emocional comienzan a encontrar argumentos que soporta tal decisión cuando encuentran por doquier casos que así les testimonian la validez de sus argumentos y peor aun, cuando advirtiendo a otros del peligro en el que caerán si le siguen haciendo juego a sus expectativas emocionales y estos últimos terminan cayendo en desventuras amorosas, terminarán por darles más argumentos los cuales solidificarán aquellas ideas y entonces en una espiral descendente acaban por asfixiar cualquier espacio para el corazón.

Golpearse a sí mismo porque alguien hizo algo que le causó daño es a todas luces ilógico.

Nos guste o no la vida es maravillosa pero implica un riesgo degustar de todas esas maravillas que ella nos da. Nadie puede vivir exento de las tribulaciones de la existencia y el amor no es una excepción a la regla. Algunos han logrado en su primer intento dar con esa persona excepcional que adorna sus vidas, otros en cambio han tenido que pasar por varios intentos fallidos antes de lograr con esa persona que llena sus expectativas, unos más aun siguen en sus intentos sin lograr mayor cosa y en otros casos hay quienes a pesar de sus intenciones nunca logran nada.

Hay que aprender a vivir, y con la absoluta seguridad que si dejamos de golpearnos y cortarnos las venas por un dolor amoroso, y si seguimos en el camino, tarde o temprano se logrará allanar los caminos de la felicidad afectiva.

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26 Marzo 2008

NO MÁS: El Amor No Tiene la Culpa

No más dolor en nombre del amor,

No más personas justificando su incapacidad de amar bajo explicaciones sin piso que dicen que “Amar es Sinónimo de Sufrimiento”

No más conductas que pretenden racionalizar el Amor y pretenden explicarlo cuál fórmula matemática, asfixiando el corazón con la mente

No más Personas sólo corazón supuestamente por amor, confundiendo Amor con sentimentalismo viendo todo color de rosa, lanzándose en una desbocada carrera hacia un precipicio…

¡Cuándo comprenderemos que el Amor de verdad, el Amor Maduro nos pone los pies en la tierra! Por decirlo de alguna Manera, ES una sana combinación entre Mente, Corazón y espíritu…Es el Alma la que le da ese sabor a trascendencia al Amor…

No más dolores de personas solas que desean compañía, viviendo una frustración por esperar la Pareja Perfecta, Cero Defectos y ciegos no ven que esa “pareja perfecta” sí existe, quizás no como ellos dicen, pero las Hay, sólo que hay que abrir los ojos

No más malestar emocional por esperar a un Príncipe azul venido en un Corcel Blanco galopando bajo el horizonte en el epílogo maravilloso de una exultante jornada

No más confusiones tergiversando Amor con Sentimentalismos o con Sexo…No es culpa del Amor nuestras ligerezas…

No más sufrimiento en nombre del Amor, asignándole responsabilidades fantásticas, Que por Amor todo se Puede, Que por Amor hay que Sufrirlo Todo, cuando el Amor está para hacernos mejores y no mártires silenciosos supuestamente por Amor

No más Mártires en nombre del amor, sufriendo por amor, creyendo que así se ganan indulgencias que se recibirán en un premio de una maravillosa relación más adelante…El Amor ES presente, no sueños, ni ideales de cosquillas…

No más confusiones entre emociones apasionantes que emergen cual volcán próximo a hacer erupción y el Amor

No más conductas expectantes, conductas en actitud de espera en el Amor, aguardando que este haga el milagro en nuestras vidas cuando todo aquel que haya madurado en el Amor sabe perfectamente que el Amor es una expresión, un movimiento que sale desde dentro de cada uno de nosotros y se hace evidente en la EXPRESIÓN, por tanto para que haya Amor hay que Moverse, Tomar Iniciativas, Hacer Algo al respecto, el premio viene como consecuencia de esto y no de lo otro

No Más ideas que responsabilizan al Amor de la felicidad propia a través de un tercero. Nadie puede hacernos felices, es más, nadie tiene la responsabilidad de hacernos felices a nosotros, esperar que la pareja nos haga felices es irresponsable, es por demás de una idea bastante cómoda que espera que otro haga por uno, lo que cada uno debe hacer por sí mismo, pues esa responsabilidad ES una obligación de cada quien y esta es procurar descubrir la felicidad propia y disfrutarla plenamente…Las personas felices hacen que otros degusten de la felicidad sólo por el contacto, pero no les dan a ellos la felicidad plena, pues este es un camino que cada uno debe recorrer si quiere vivirla

No Más negación al amor por experiencias previas desagradables supuestamente por culpa de ese Amor abdicando a un futuro pleno de posibilidades y todo por duplicar un pasado en un mañana que no se sabe si llegará, y nadie puede garantizarnos que vaya ser igual…puede ser peor o mejor, pero hay que ir hasta allá para averiguarlo…Las recompensas valen el riesgo

No más corazones estériles por personas cómodas que justifican su proceder por el dolor a consecuencia del amor ¿? Terminan volviendo desiertos los corazones fértiles, ahogándolos en cápsulas de frialdad porque es mejor evitar y así, supuestamente evaden sufrir…Quien evita seguramente se podrá salvar de situaciones que lo probarán en la vida, pero se niega a vivir y disfrutar todo eso que viene con la vida…Además aquellos que tanto evitan el sufrimiento, normalmente dan con relaciones que los hacen sufrir no porque la vida esté contra ellos sino por culpa de ellos, pero esto justificará y validará sus maneras pobres de proceder, lo cual afirmará su posición, seguir evitando

No más personas, mares de individuos “esperando” que el amor venga de afuera, primero el amor no viene de afuera, segundo el amor ya llegó, siempre ha estado dentro de cada uno de nosotros, por eso no lo encontramos, buscamos algo que no se nos ha perdido en lugares donde No está, y el discurso normal de personas que no lo disfrutan es que es muy difícil, que viven en relaciones complejas y complicadas, cuando la permanencia de una relación así no es culpa del Amor sino de nosotros que hemos permitido de alguna forma esa situación y no hemos hecho algo al respecto…Hay relaciones enfermas que hacen sufrir a quienes la conforman y que perduran en el tiempo sólo porque quienes las integran así lo permiten y uno de los dos o los dos persisten en seguir…Eso no es culpa del Amor sino de los miembros de esa pareja

No Más parejas inspiradas en los amores Light, en los amores de novela, en los amores tipo Holliwood, en los amores con fecha de vencimiento porque esos de amor no tienen nada, son sólo amores vacíos, huecos, del corto plazo, pasajeros, sin fundamentos, débiles ante cualquier viento

No Más prejuicios hacia el Amor llamándole ciego, pues el amor No es un ser que pueda ver, escuchar o hablar, ES un estado, en consecuencia los ciegos somos nosotros que teniendo un camino hacia la realización optamos por avanzar por terrenos agrestes, difíciles y complicados en esta área, y después víctimas de nuestras ligerezas culpamos al amor por nuestros desvaríos

No Más, No Más, el Amor no tiene la culpa de nuestras desventuras emocionales pues la muestra de que esto es así es que no puede ser posible que ese mismo Amor que causa desengaños, rompe corazones, vuelve a los seres humanos amargados y cínicos, sea el mismo que haya logrado historias completamente distintas y contrarias, es decir relaciones fructíferas, desarrolladas, plenas, maduras y grandiosas. No, no es el amor el causantes de las desventuras emocionales, son los individuos que CREEN que caminan por las vías del Amor y lo terminan confundiendo con los sentimentalismos, la emocionalidad con lo sublime y puro de ese estado magnífico que es el amor. No saben “ver” la diferencia

La mayor muestra de confusión sobre el Amor es creer que el Amor es exclusividad de las parejas…craso error. Quizás es posible que se encuentre el Amor sublime allí, pero para que haya Amor en una relación de pareja, este debe venir con quien formará parte de esa relación, dado que el Amor está en todo y en tanto esto sea así, el que de verdad Ama, vive, ya que el Amor es Vida, el que de verdad Ama, es un apasionado por la vida, la vive a cada instante, a cada segundo, sin desperdiciarla, atesorando cada momento en vivencias a cien, es decir a plenitud.

Hay personas verdaderamente felices por Amor y nunca tendrán pareja, hay otros con pareja y difícilmente gozarán del delicioso estado de la felicidad, hay quienes en pareja encuentran el Amor y hay otros que en pareja sufren y culpan erróneamente al Amor.

No Más, el Amor no es el culpable, somos nosotros que a falta de un proceso de formación que nos haga maduros nos seguimos sintiendo solos porque no tenemos pareja cuando la soledad se puede experimentar tanto en compañía como en su ausencia, somos nosotros con nuestros prejuicios quienes enjuiciamos al Amor de los dolores, infidelidades, amarguras y cicatrices que puedan haber en el alma pues siempre será más fácil culpar que asumir, huir que enfrentar, esconderse que salirle al viento, cubrirnos de discursos “maduros” que adornados de frases elegantes no son más muestra de una palabrería infantil elegantemente confeccionada que esconde al niño que no quiere reconocer que eso es, para no vivir las delicias que vienen con el Amor.

Y mientras haya gente con esas actitudes habrá gente que sufre, y mientras haya gente que sufre por eso, siempre habrá individuos haciéndole mala campaña al Amor. Pero ¿Dejará el Amor de existir por eso? No

No Más, no más esclavitud bajo conceptos sin peso que dejan presas a las almas y les niegan el derecho por demás maravilloso de degustar las magníficas riquezas que siempre acompañarán a las personas que le dan vía libre al Amor que siempre ha estado en el corazón de cada quien y con pareja o sin ella, con hijos o sin ellos serán felices, gracias al Amor, ese que muchos aun insisten en negar.

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31 Julio 2007

SEXO vs HACER EL AMOR: ¿Hay Diferencias?


El sexo y hacer el amor tienen un punto en común que ambos comparten, y es cuando ambos se unen y alcanzan su intimidad plena en una relación sexual. El punto convergente es la relación sexual como tal, pero en lo demás hay diferencias amplias en cuanto a tener sexo y hacer el amor se refiere.


Los que Quieren Sólo Sexo

La persona que desea sólo sexo difiere de una persona que hace el amor en sus motivaciones.

Cabe mencionar que este tema no es exclusivo sólo de hombres, y así como hay masculinos que actúan de esta forma, también hay mujeres que obran de esta manera. El deseo de tener sexo y actuar en consecuencia no es tema exclusivo de hombres, los hay tanto de un lado como del otro.

Quien desea sexo sólo busca placer, ese es su único fin, ese es su mayor objetivo. Estas personas en su mayoría se camuflan bajo el ropaje de la galantería, son muy formales, fingen estar interesados en la persona de la cual desean obtener sexo y utilizan cualquier tipo de estrategias para obtener eso que tanto desean.

Cuando su víctima hace difícil la consecución de su fin último y cuando el deseo de tenerla es muy fuerte, son capaces de permanecer por algún tiempo hasta que consigan lo que tanto anhelan. Otros, sin embargo en vista de que no obtienen lo que buscan simplemente abandonan su tarea y buscan en otra parte. A la falta de sangre, las sanguijuelas desaparecen.

Son artistas del encanto, saben seducir, saben llegar al corazón de quien desean profundamente hasta que logran su cometido. Cumplido su propósito desaparecen como las sombras cuando llega la luz. Estas personas son muy dadas a invertir cantidades de dinero según sus capacidades sin miramientos ni remordimientos en detalles, invitaciones y acciones muy creativas puesto que saben que de esa manera van blandeando a los corazones, incluso los más duros pero todo con tal de obtener eso que quieren.

Estos individuos varían de acuerdo al nivel del deseo sexual que alguien le pueda provocar. Por eso y dependiendo de ese deseo, algunos aunque logren lo que quieren se quedan, pues desean repetir ese acto sexual hasta que su necesidad sea satisfecha, o aparezca otra persona que les genere nuevos y mayores apetitos sexuales.

Existen otro tipo de personas que cuando quieren sexo son más directos y van a lo que quieren solicitando con total tranquilidad a la persona que desean que tengan sexo. No se andan con rodeos, y aunque no lo crea, esa estrategia les funciona, no con todas las personas, pero muchas veces se salen con la suya. Igual, logrado su cometido, desaparecen detrás de las sombras.

Hay que tener un buen nivel de discernimiento para poder diferenciar al que quiere tener sexo y a las otras personas para quienes su fin no es ese. Esto es así porque no toda persona galante, amable, formal, detallista, especial, entregado está buscando sexo. Pero la mejor manera de notar si alguien quiere sexo es asfixiándola negándole largo tiempo lo que tanto desea. Esperar resulta ser su peor enemigo, el tiempo es su punto débil.

Las personas que desean sexo son corto placistas y en consecuencia impacientes, aunque sutilmente presionan a través de estrategias de conquista el logro pronto de lo que persiguen. Estas personas tienen claro lo que desean y buscan alcanzarlo en el menor tiempo posible. Por eso, la mejor manera de notar sus claras intenciones es simplemente dándole tiempo al tiempo antes de entregar lo que piden. Normalmente terminan abdicando y se irán en busca de otra persona.

Son egoístas. Esto es así porque lo único que buscan es su satisfacción, no les importan los intereses y anhelos de la otra persona. Utilizan a la gente para sus propósitos.

Son inhumanos. Pues al no tener una estructura nuclear de valores que guíe sus pensamientos y conductas y como no diferencian o no les importa el daño que puedan causar y no les interesa lo que la otra persona pueda estar sintiendo y pueda llegar a sentir. El camino de estos individuos está plagado de retazos de corazones rotos. Si para lograr su objetivo deben hacer que su “víctima” se enamore, lo harán sin miramientos, a la larga no les importa.

Su motivación principal es satisfacer su deseo sexual. Es lo único que buscan. De ahí es que satisfecho su deseo, desaparezcan como por arte de magia, salvo que su deseo sea muy poderoso y quieran seguir obteniendo placer. Pero normalmente una vez satisfecha su necesidad desaparecerán.

Se da el caso de las parejas que se desean mutuamente, en otras palabras, personas que congenian en que el deseo sexual por el otro existe y entonces deciden encontrarse para calmar esos deseos. “Mutuamente Útiles”. Aunque muchos digan que esto es un acuerdo maduro, recuerde que cuando uno de los dos sienta satisfecha su necesidad desaparecerá o cuando aparezca otra persona que motive sus pasiones se irá sin más ni más. Por muy especial que sea recuerde que no le importan sus sentimientos y desaparecerá cuando lo considere necesario.


Los Que Hacen el Amor

Usualmente se relaciona hacer el amor con tener sexo, con tener un encuentro íntimo. No es así. Hacer el amor, es decir, construir amor va mucho más allá que el simple coito sexual.

Las personas de este tipo son bien distintas a las que buscan sexo, empezando porque su mayor interés está cifrado en la realización, la felicidad de la otra persona, acciones que son las que le procuran su mayor satisfacción. De allí que la parte sexual aunque importante y pueda ser anhelada no está dentro de los afanes, puesto que su interés va mucho más allá del contacto físico su actitud es bien distinta. Su motivación es otra, desea profundamente el bienestar de la otra persona y esa actitud suya es lo que le produce mayor satisfacción. De allí a que veamos a individuos así con interés en el bienestar físico, intelectual, social, emocional, espiritual de su pareja o futura pareja.

Cabe aclarar que no es que la sexualidad no importe, lo que quiero decir es que para estos individuos la sexualidad no tiene un fin utilitarista, egoísta y mucho menos inhumana.

Esto es en esencia lo que hace que esta persona construya el amor, haga el amor en todo momento, me refiero a que siempre está procurando el bienestar de la pareja y su conducta está enfocada en eso. Pareciera marcada por el desinterés y aunque no es así, si está concentrado en los intereses de la otra persona y piensa en los intereses mutuos.

En el caso sexual tiene conciencia de las necesidades de su pareja y propias pero apunta a que se de la realización plena de su compañía, eso es lo que hace que estas personas sean grandes amantes, por la sencilla razón de que como no se va a ir apenas se vista continuará creciendo en un vínculo tan íntimo como lo es la relación sexual.

Dentro de sus intereses está el buscar maneras de mejorar la relación, y por eso escucha, aprende y lleva nuevas acciones tendientes a mejorarla.

Lo interesante de una persona así es que comprende que hacer el amor no es sexo, hacer el amor es construir, fortalecer, consolidar bases de la relación y eso se hace en todo momento de allí que la intimidad sea tan fructífera, puesto que son de verdad dos personas las que se aman las que llegan a ese encuentro excepcional para ellos.

Cuestione qué le sucede a su relación cuando a su pareja se mantiene distante, fría, displicente e incluso malhumorada pero insiste en tener intimidad y terminado el acto sexual simplemente se da media vuelta y se deja caer en brazos de Morfeo. Algo no anda bien. Y si este es su caso, igual digo, algo no anda bien entre ustedes.

Ahora bien, se da el caso en que una persona que sólo busca sexo o aquellas parejas “mutuamente útiles” en el sexo terminen enamorándose y entonces pasen a hacer el amor, en otras palabras a construir la relación y ponen como común denominador la realización, el respeto y el deseo de contribución por su pareja y por la relación como tal. Pero tenga cuidado, poner la esperanza en esto va a ser así, es como poner todas las posesiones en una ruleta. La probabilidad de perder es altísima.

Para comprender las diferencias se puede decir que quien quiere sexo su motivación está determinada por satisfacer su deseo sexual, las motivaciones de quien hace el amor, es decir el que construye relaciones sobre la base de asientos sólidos su motivación está determinada por el respeto hacia la otra persona.

El que quiere sexo es corto placista, se desgasta fácilmente si no ha conseguido lo que quiere y termina desapareciendo. El que hace el amor tiene miradas de largo plazo puesto que el sexo no es su mayor motivación cuando se de la relación sexual sabrá disfrutarla y vivirla a plenitud con ánimo del desarrollo armónico de los dos, por el simple hecho de que en verdad la persona con quien comparte este maravilloso momento le interesa.

El que quiere sexo es egoísta, sólo piensa en sí mismo, sólo desea satisfacerse. Ve a su víctima como un objeto a usar y botar. El que construye amor, el que hace amor está bien distante de esto. Respeta y en consecuencia su actuar siempre es conducente a reforzar y validar la calidad humana de su pareja y de sí mismo.

Las relaciones que tienen a uno o a los dos sobre la base de motivaciones sexuales solamente están condenadas a desaparecer. En cambio las otras relaciones que se basan en el respeto mutuo, en la consideración, en los detalles y la iniciativa, dicho de otra manera, aquellas que de verdad hacen el amor, lo construyen son más estables y aunque puede darse el caso de no funcionar, no dejará necesariamente corazones despedazados, rotos e historias amargas a consecuencia de relaciones que se mueven sólo por instintos bajos.

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4 Julio 2007

LA BELLEZA: Opinión vs. Hechos

La belleza es subjetiva y lo que es bello para uno, no necesariamente tiene que serlo para otro. Martin Luther Kin dijo alguna vez que La Belleza está en los Ojos de Quien Mira”, en otras palabras que sea bello o no, eso está determinado por cada quien.

Lamentablemente e influenciados por los medios de comunicación y la publicidad se tiende a suponer que para ser bello hay que compartir ciertas características que exhiben ciertas personas “bellas” y que quien no sea así, entonces no lo es.

Lo extraño de todo esto es que muchas personas se embarcan en una carrera loca e incluso obsesiva para lograr ser bellas, pero bellas para quién, porque aunque parezcan mentira aunque hay muchas personas que reúnen ciertas características físicas para ser bellas no necesariamente lo son para todo el mundo.

Sucede pues que movidos por ideas erróneas hay individuos que creen que son feos o son despectivos consigo mismos porque no tienen cierta estatura, o porque no tienen ciertas medidas, o porque están por encima del peso “ideal” de las que se piden en las portadas de las revistas y terminan por atormentar una vida que cada vez se vuelve más sombría. Por pensar así terminan solos ahuyentando con su manera de ser las posibilidades de lograr tener una relación.

En boga entonces aparecen clínicas de estética a nivel de intervención quirúrgica y de otros métodos para lograr la tan anhelada figura corporal que les haga sentir bellos y obviamente que estos centros y profesionales se terminan beneficiando de estas tendencias. Pero se nos escapa que cuando alguien se obsesiona con este concepto pasa por alto el hecho de que quien define quién es bello es quien observa y en muchos casos se da el evento en que no logran el consenso de todo el mundo en cuanto a la admiración de su figura física, simplemente porque insisto “la belleza es subjetiva” y las personas tienen gustos tan variados que no necesariamente tener el cabello, los ojos, la piel de cierto color, como tener una estatura específica y una medidas en particular es lo que atrae a todos, quizás a algunos, pero insisto, no a todos.

Pensar así se contrapone a una realidad que muestra en cantidades a parejas que en nada comparten la belleza que se populariza en una sociedad de consumo que se atreve a decir qué es bello, y lo peor, mucha gente aceptando ese condicionamiento. No se puede determinar la felicidad de una pareja por su belleza corporal.

Muchas personas hacen deporte, se someten a fuertes rutinas de ejercicios y dietas para lograr verse bellos perdiendo su paz y su tranquilidad. Es muy duro para alguien que se ha sometido a sacrificios de esta índole durante años y darse cuenta que sí despierta algunas miradas, algunas de dudosas intenciones pero que para muchos, esas personas aunque “bonitas” no son su tipo.

Para colmo la belleza tiene una vida útil muy corta, es decir, que quien movido por esto logra tener a alguien bello como pareja, esa obnubilación de la belleza tiende a perder su efecto con el tiempo dado que la convivencia saca a flote el interior, el ser de las personas, y mientras esto sea así, lo que tiende a perdurar es esa belleza que no es perceptible por el ojo humano.

Por eso es que hay muchas personas que a cierta altura, su bellísima pareja ya no lo es tanto, puesto que por adaptación lo que ayer maravillaba, hoy ya no, para seguir maravillando a alguien se requiere de mucha belleza, pero de esa que habita en el corazón, y ese tipo de belleza no conoce de medidas, de portadas de revistas, ni de modas que confunden las mentes ingenuas.

Hacer deporte, hacer dietas por salud, por el placer que produce ser dueño de nuestros deseos, por la tranquilidad que genera el hecho de que hay mayor control sobre sí mismos es una cosa y es muy distinto a la carrera loca de querer parecer bellos y hermosos, que insisto, bellos y hermosos para quién.

Por eso es que una cosa son las opiniones en este tema y otra cosa son los hechos evidentes que las desmienten a diario. Es perfectamente comprensible el hecho de querer sentirse bien, pero cuando esto raya en la obsesión que perjudica la paz del alma y comienza a deteriorar la calidad de vida personal, de las relaciones y la salud algo evidentemente está diciendo que las motivaciones que llevan a esos resultados están muy mal.

El culto al cuerpo se ha vuelto una obsesión que ha cegado la vida de miles de personas y a algunas incluso, las ha llevado a la muerte. En la sociedad occidental heredamos de los griegos el concepto de belleza en cuanto a la distribución proporcionada de las partes del cuerpo, pero nos guste o no, hay condiciones físicas que por naturaleza NUNCA podremos cumplir. Para algunas culturas lo que para los occidentales es inusualmente hermoso para ellos es hasta repudiable, y lo que de este lado se rechazaría, allá son bien aceptadas.

El mensaje subyacente es que si bien hay que buscar sentirse bien consigo mismo en cuanto al aspecto y condición física, más hay que invertir en la riqueza interior que es una belleza que perdura toda la vida, no envejece y se ennoblece con el tiempo. De hecho, lo más extraño es que hay personas que disfrutan de una riqueza interior tal, que se vuelven increíblemente atractivas y son el centro de atención de muchos, sean bellas físicamente o no.

De cierto es que a la larga lo que sostiene la calidad de vida de un ser humano y sus relaciones está dentro suyo y no en sus medidas, lo peor es que este tipo de obsesiones terminan dejando una vida vacía que no ofrece nada, pues solo basta pensar qué significa estar al lado de alguien que solo piensa en medidas y marcas, ¿qué acontecerá entonces cuando las circunstancias de la vida pidan como usualmente sucede que se muestre la casta, eso de qué estamos hechos? Cuando se adolece de riqueza interior, la pobreza en el exterior se materializará en personas que por muy bellas, no podrán librarse de momentos así.

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18 Abril 2007

CUESTIÓN DE A DOS (Sólo para Parejas)

Las relaciones humanas están definidas por los intereses que las mueven, en ese sentido se pueden diferenciar las unas de las otras de la siguiente manera.

Aquellas que las mueven intereses filiales se podrían clasificar como relaciones familiares, en las que aparecen las interacciones jefe – empleado se pueden denominar Relaciones Laborales, unas más donde el afecto desinteresado se cruza, pero esos afectos son mutuos podrían llamarse Relaciones de Amistad, y cuando en esas interacciones aparece el amor, se mezclan los sentimientos, aparecen las relaciones de pareja.

Y aunque todas estas relaciones implican interacciones con alguien más, cada una tiene por decirlo de alguna forma sus propias reglas, sus propias dinámicas. El conocimiento de estas dinámicas permite que las relaciones puedan moverse en ambientes más propicios y en consecuencia, puedan fortalecerse.


Las Relaciones Según los Intereses que la Mueven, Tienen sus Propias Reglas

Son muchos los que se preguntan por qué logran mejor relación con los amigos e incluso con los compañeros de trabajo que con la pareja. A veces se menciona el hecho de que es “más fácil tratar con gente ajena que con la gente propia”. Y cuando hablo de la gente ajena, me refiero específicamente a los amigos, compañeros de trabajo y demás.

Nos puede cuestionar el hecho de que la relación de pareja al parecer con el tiempo se torne más exigente en cuanto a que se hace evidente que lo que hacíamos antes para que la pareja estuviese feliz ahora resulte ser insuficiente.

Podemos entonces argumentar que más que la cantidad de los detalles es la calidad de los detalles. Mejor 5 minutos de calidad que 3 horas en las que a decir verdad no se logró mucho. Eso es absolutamente falso, y las relaciones de pareja necesitan tanto de lo uno como de lo otro, en otras palabras, necesitan tiempo de calidad y cantidad de tiempo, igual pasa con los detalles.

Las Parejas Necesitan Tanto Cantidad de Tiempo, como Calidad de Tiempo

Sucede que con el pasar del tiempo se hace muy fácil descuidar la relación con la pareja y se tiende a suponer que la pareja “ya sabe” que para uno es importante, que sabe que la amamos, que no necesita un simple detalle para demostrar cuánto se le ama, pues se “supone” que la pareja ya sabe eso. Y para engrosar la situación damos por sentado que lo que hacemos por la relación, esas acciones de a diario y aquellas que forman parte del cotidiano vivir debería dejar en claro que se le ama. ¡Craso error!

Suponer y dar por sentado en la vida y en este caso, en las relaciones de pareja puede ser el anuncio de un fracaso que no tardará en aparecer. De allí a que muchos se pregunten porqué su relación se repiten episodios de batallas verbales constantes, mutismo, portazos, desplantes, desganos, “guerra fría”, indiferencia, inapetencia.

Las Relaciones cualquiera de ellas necesita REFUERZOS sobre todo las de pareja y las relaciones con los hijos.

Nuestras relaciones más constantes por ejemplo el matrimonio, un noviazgo serio necesitan de refuerzos más persistentes, es decir acciones de a diario, sorpresas sucesivas que afiancen la relación.

No es suficiente que le haya expresado a su pareja hace meses que la amaba, porque para su pareja, aunque fue importante que se lo dijera hace tiempo, sería mucho más si lo hiciera ahora. En otras palabras, los refuerzos antiguos se evaporan con la velocidad del viento.

Es muy distinto que se encuentre con un amigo que hace años no veía, pues literalmente usted lo único que debe hacer es retomar esa relación donde esta había quedado, pues allí aun se encuentran los refuerzos de antaño, intactos listos para ser acogidos.

Las Relaciones cualquiera de ellas necesita REFUERZOS

Para decirlo en otras palabras, a algunas personas le ha pasado, que cuando ven a alguien que hace años no veían y que guardaban afectos por esa persona en aquellas épocas, al verle ahora siente una extraña emoción que creía se había esfumado hace mucho. Eso pasa con sentimientos hermosos y con los oscuros.

De allí que las relaciones de pareja, dada la interacción permanente que las caracteriza, exige de nuestra parte REFUERZOS constantes, de lo contrario, la relación se debilitará. Una relación de pareja es como el cuerpo humano, “suponer” que porque se le dio alimento en la mañana va a hacer que el cuerpo siga muy bien en los próximos meses, es ridículo.

Mantenga presente que construir una relación o repararla lleva tiempo, no es cuestión que se de de la noche a la mañana. Así como levantar un imperio empresarial lleva años de trabajo, esfuerzo, disciplina e inversión, cuanto más una relación de pareja que demanda de quienes la integran realmente el compromiso de construirla a diario.

En esto no hay atajos, los atajos conducen a la desconfianza, y en muchas ocasiones a la pérdida. Es muy complicado salvar un matrimonio haciendo en 15 días, lo que no se hizo en 10 años. Esto no es de uno de los dos, es de ambas partes que de verdad están dispuestos a asumir el compromiso que implica mantener una relación.

“Nadie ha Dicho que sea Fácil, pero Quienes lo Han Logrado, Tampoco han Dicho que sea Imposible”

PD: Escucha la Canción de Oscar De León, “Detalles”

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5 Abril 2007

MAESTRÍA EN EL MANEJO DE DESASTRES

Una de las razones por las cuales el estrés rompe la fortaleza de muchos individuos hoy día, se debe básicamente a la manera en que manejan su vida. Usualmente se le adjudica la responsabilidad el hecho de estar estresados al ritmo frenético que impone hoy día el siglo XXI.

¡La gente no descansa, se desmaya!

Aspectos que se Afectan

Se tiende a responsabilizar de las presiones personales al trabajo, a las múltiples ocupaciones, a las preocupaciones producto de las deudas, las situaciones en la familia, los hijos, la empresa, en fin, la frustración hace malas jugadas empañando los ideales dado que aquellas cosas que se anhelan tener o vivir difícilmente se lograrán por que no hay recursos o por la escasez del tiempo, en fin a muchas situaciones externas que ensombrecen la vida.

De allí que existan muchas personas que con el pecho apretado vivan sus días en un frenesí que no dan pie siquiera para el descanso. Descansar, ¿con qué tiempo?, pasear, disfrutar, ¿con qué dinero?

Se señala a otros que con mejor vida son más afortunados y se achaca esa situación ideal a que ellos tienen más recursos y a otras cosas como si esas fueran responsables del bienestar de aquellos.

Encontramos pues a muchos que terminan viviendo al filo de la navaja, en una zozobra que impacienta y termina minando de por sí las ya débiles fuerzas de la gente. Personas que anhelan la fórmula mágica que los saque de ese rincón sin salida que acorrala y asfixia, pero ¿será posible? Claro que sí. Muchas veces el problema radica en que buscamos en la esquina equivocada.

Como dice Covey, “Cada vez que pensemos que el problema está fuera, ese pensamiento es el problema”, por eso es que no encontramos la solución. Una muestra de que esto es así, es el afán de encontrar soluciones mágicas, “paños de agua tibia”, “aspirinas sociales”, “remedios mágicos” que solucionen la situación de inmediato, deseamos con la fórmula instantánea salir inmediatamente de lo que nos presiona.

La gente asiste a seminarios, adquiere libros y audios sobre “Cómo manejar sus recursos” sea este su dinero o su tiempo para lograr ser más eficientes y en consecuencia “Quieren hacer más en menos tiempo” y terminan diciendo, “ojalá los días duraran 25 horas, las 24 ya no me alcanzan”.

El problema no es el tiempo, o que el dinero no alcance, el problema “es” pensar de esa manera.

SÍNTOMAS

Se encuentran entonces personas que terminan “gerenciando crisis”, dicen que trabajan mejor bajo presión, que cuando no están “del cuello” no se sienten bien, sin embargo, rechazan ese estilo de vida que los mantiene corriendo, en un afán perpetuo que no les permite vivir. Viven para su trabajo que consume todo su tiempo, pensamientos y dedicación subyugando su propia familia que dicen es muy importante para ellos pero los consume su actividad laboral, y cuando esto no es así, su vida gira en torno de las deudas que termina por consumirles. Si no están apretados se aprietan.

Por eso es que no se entiende el por qué a pesar de estar tan dedicados a su labores profesionales llegan tarde, tienen trabajo acumulado, viven mal humorados y en últimas al borde de una crisis emocional y una crisis nerviosa. Es extraño pero condenan lo que es más importante por algo que aunque lo es, en el fondo saben que no es para tanto.

“Mi esposa no me entiende, lo hago por ella y por mi hijos” y así justifican el abandono del hogar que se va debilitando poco a poco.

El tiempo no les alcanza, el dinero no les alcanza, tienen trabajo acumulado, las deudas apremian, pareciera que vivieran en una carrera contra quién sabe qué, que deben ganar imperiosamente.

Las clínicas y hospitales están llenos de hombres y mujeres con infartos o a puertas de uno. Y llegan donde el médico de turno diciendo “déme un medicamento que me mejore, no me puedo dar el lujo de parar”

Solución

Pero la solución no está en tener más tiempo, más dinero, en tener las condiciones ideales para que las cosas comiencen a marchar perfectamente, ni siquiera está en la maestría en manejar las situaciones de, “bajo presión constante”, tampoco en que se bajen las ocupaciones, la solución está en otro lado y no muy lejos de cada quien.

Hay un enemigo que como fantasma cohabita con nosotros y que por fantasma no lo vemos. Hay que aprender a observar para verle y poder desenmascararlo.

EL PROBLEMA

El problema no es externo, si no interno, y está enmarcado en nuestra manera de proceder, y si seguimos actuando igual no sólo esas cosas no desaparecerán sino que más bien se agudizarán hasta hacernos perder el control. Albert Einstein dijo en alguna oportunidad que “Demencia es Hacer una y Otra Vez lo Mismo y aun Así, Pretender un Resultado Distinto”

Esa es básicamente la razón por la cual a veces el deporte no funciona, ni la lectura, ni las dietas, ni las estrategias de manejo de recursos personales que buscan la eficiencia, esas de “más en menos” tampoco funcionan.

Es muy claro que esa es una actitud muy generalizada, aquella que se orienta a querer lograr cosas y situaciones sin estar dispuestos a incorporar la conducta que las produce. Se manifiesta la inconformidad por la situación particular que se vive, en consecuencia se desea una vida distinta, pero no se crea la disposición de cambiar la conducta que propicia ese malestar.

CAUSA Y EFECTO

“Causa y Efecto”. Mientras se mantengan ciertas conductas es decir Causas, ciertas realidades es decir Efectos se continuarán dando. Lo que sucede es que muchas veces se desean “efectos” distintos pero no hay disposición de cambiar las “causas” que generan efectos no deseados.

La salida fácil es ser reactivo, la salida fácil reaccionar. Fácil resulta airarse, fácil es perder el control, fácil es ser víctima de las circunstancias, responsabilizar a los demás de los propios dolores de cabeza, fácil es abandonar, pero cambiar exige acciones en otro nivel.

Planear, visualizar la vida que se desea, proyectarse y comenzar desde ahora a construir lo que no se puede de un momento para otro implica un nuevo paradigma que enmarque el nuevo esquema de acción.

No se puede llegar al punto en que la relación de pareja está al borde de la ruptura para allí sí, comenzar a hacerse lo que en años no se hizo. Uno no recupera 15 años de matrimonio en 15 días. Difícilmente se logrará la confianza después de largo tiempo haciendo precisamente aquello sabemos, no debió hacerse.

Igual sucede con el cuerpo. Años de comida chatarra, ausencia de deporte, una vida excesivamente sedentaria no nos van a proporcionar una vida altamente saludable. Sin embargo ese “nivel de pensamiento” pobre lleva a no pocos pensar que un medicamento o una cirugía arreglará todo.

No es tan sencillo. En estos casos, los atajos suelen arrojar consecuencias fatales. A nivel laboral la situación se mide por el mismo rasero. Muchas veces tendemos a relacionar a una persona con el alto desempeño cuando vive muy ocupada, cuando “no tiene tiempo”. Eso no es del todo cierto. Esto en algunos casos se debe al desorden de estos individuos que terminan asfixiados con su trabajo porque obviamente están conducidos por directrices internas, es decir pensamientos rectores que hacen que tengan conductas que los llevan a ese nivel de consecuencias.

Hay quienes por muy ocupados que estén, tienen tiempo. El problema no es una agenda atiborrada de actividades, es la manera en cómo la llenamos, la forma en cómo se administran las prioridades y el nivel de carácter para actuar sobre lo que realmente es importante lo que nos permitirá gozar de tiempo en cantidad y en calidad. Lo demás por muy justificados que suenen los discursos, no dejan de ser una muestra de que aun falta desarrollo interior.

Si seguimos pensando igual, seguiremos obteniendo los mismos resultados. Es muy fácil responsabilizar a agentes externos de nuestra situación, esta es una muestra evidente de falta de carácter, no reconocer que nos equivocamos. Esto supone una humildad que el ego extremo no nos permite asumir.

El problema no está en la escasez de recursos, o en la insuficiencia de tiempo, ni mucho menos en que la pareja no entienda o que los hijos sean muy inquietos, el problema reside dentro nuestro al no aprender con maestría como vivir estas situaciones. Es como adjudicarle la responsabilidad a las reglas del juego del ajedrez por no poder mover todas las fichas como uno quisiera lo que explicaría entonces nuestro bajo nivel de desempeño en ese deporte.

En lugar de estar responsabilizando al ajedrez del bajo nivel de juego ¿qué tal si aprende a jugarlo y con altura aprende a mover las fichas con esas reglas y se vuelve un experto ganador en el tema?

¿Qué Hacer?


Un artista europeo atinó a decir en un momento que “el verdadero juego de la vida no consiste en tener las mejores cartas, sino en jugar bien con las cartas que nos dieron”, eso es maestría en la vida. No es ser conformistas, por el contrario, es reconocerse como agente del propio cambio, en lugar de miradas autocompasivas que señalan que el mundo está en contra de uno. Hacerse nuevas preguntas seguramente serían conducentes a iniciativas distintas que de llevarlas a cabo nos orientarían a resultados distintos. Por ejemplo ¿Qué puedo hacer al respecto? Es una pregunta que nos lleva a asumir la responsabilidad en lugar de estar endilgándole la responsabilidad a circunstancias o personas que están fuera de nuestro control.

Aprender a reflexionar desde el primer pronombre personal y abandonar esa idea de dejar caer la responsabilidad en el segundo es absolutamente revelador y liberador, porque abre las puertas a nuevos horizontes y nos permite descubrir potencialidades dormidas o que se desconocían. La grandeza de un ser humano no se improvisa, y la pobreza tampoco.

El largo camino hacia la realización no conoce atajos, y quienes lo han transitado han llegado allá no improvisando ni por casualidades de la vida. Igual pasa con quienes han empobrecido sus vidas así cuenten con muchos recursos de diversa índole. Estar asfixiado por trabajo, por las deudas, un hogar agonizante es el resultado de un largo camino que se ha transitado durante mucho tiempo y ese es el resultado encontrado. La pobreza No se Improvisa.

El buen tiempo, la buena fortuna no se pueden almacenar, no se pueden guardar. El tiempo perdido no volverá, pero se seguirán cometiendo errores por la ligereza al no asumir la responsabilidad y no ennoblecer la vida al no optar por decisiones correctas, es decir, al seguir conservando los mismos pensamientos rectores de vida. La paz, la tranquilidad, la altura para vivir la vida en momentos de fuertes vientos, requiere de la maestría de saber vivir, de reconocerse responsable y de tomar las “riendas” en las propias manos, lo demás, son vidas vividas a más de mil kilómetros, con paradas en el hospital, en el psicólogo, comiendo de pie, sin tiempo para descansar, “apagando incendios”, caricias en la frente cual calmante de una relación en deterioro.

Es oportuno comprender que la solución sobre los síntomas son puras soluciones temporales, es necesario ir directamente al problema real y solucionarlo de una buena vez. Dar con lo que origina la vida complicada que a veces se lleva, que asfixia, que se roba la paz es comenzar a hacer una nueva historia, dejando atrás una vida de reacciones y pasar a una vida responsable, es decir, libre.

Como dijo Borges alguna vez, “Cada quien Debería Plantar su Propio Jardín y Decorar su Propia Alma, en Lugar de Esperar a que Alguien le Traiga Flores”

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10 Marzo 2007

CUESTIÓN DE A DOS


Las relaciones humanas están definidas por los intereses que las mueven, en ese sentido se pueden diferenciar las unas de las otras de la siguiente manera.

Aquellas que las mueven intereses filiales se podrían clasificar como relaciones familiares, en las que aparecen las interacciones jefe – empleado se pueden denominar Relaciones Laborales, unas más donde el afecto desinteresado se cruza, pero esos afectos son mutuos podrían llamarse Relaciones de Amistad, y cuando en esas interacciones aparece el amor, se mezclan los sentimientos, aparecen las relaciones de pareja.

Y aunque todas estas relaciones implican interacciones con alguien más, cada una tiene por decirlo de alguna forma sus propias reglas, sus propias dinámicas. El conocimiento de estas dinámicas permite que las relaciones puedan moverse en ambientes más propicios y en consecuencia, puedan fortalecerse.

Son muchos los que se preguntan por qué logran mejor relación con los amigos e incluso con los compañeros de trabajo que con la pareja. A veces se menciona el hecho de que es “más fácil tratar con gente ajena que con la gente propia”. Y cuando hablo de la gente ajena, me refiero específicamente a los amigos, compañeros de trabajo y demás.

Nos puede cuestionar el hecho de que la relación de pareja al parecer con el tiempo se torne más exigente en cuanto a que se hace evidente que lo que hacíamos antes para que la pareja estuviese feliz ahora resulte ser insuficiente.

Podemos entonces argumentar que más que la cantidad de los detalles es la calidad de los detalles. Mejor 5 minutos de calidad que 3 horas en las que a decir verdad no se logró mucho. Eso es absolutamente falso, y las relaciones de pareja necesitan tanto de lo uno como de lo otro, en otras palabras, necesitan tiempo de calidad y cantidad de tiempo, igual pasa con los detalles.

Sucede que con el pasar del tiempo se hace muy fácil descuidar la relación con la pareja y se tiende a suponer que la pareja “ya sabe” que para uno es importante, que sabe que la amamos, que no necesita un simple detalle para demostrar cuánto se le ama, pues se “supone” que la pareja ya sabe eso. Y para engrosar la situación damos por sentado que lo que hacemos por la relación, esas acciones de a diario y aquellas que forman parte del cotidiano vivir debería dejar en claro que se le ama. ¡Craso error!

Suponer y dar por sentado en la vida y en este caso, en las relaciones de pareja puede ser el anuncio de un fracaso que no tardará en aparecer. De allí a que muchos se pregunten porqué su relación se repiten episodios de batallas verbales constantes, mutismo, portazos, desplantes, desganos, “guerra fría”, indiferencia, inapetencia.

Las Relaciones cualquiera de ellas necesita REFUERZOS sobre todo las de pareja y las relaciones con los hijos.

Nuestras relaciones más constantes por ejemplo el matrimonio, un noviazgo serio necesitan de refuerzos más persistentes, es decir acciones de a diario, sorpresas sucesivas que afiancen la relación.

No es suficiente que le haya expresado a su pareja hace meses que la amaba, porque para su pareja, aunque fue importante que se lo dijera hace tiempo, sería mucho más si lo hiciera ahora. En otras palabras, los refuerzos antiguos se evaporan con la velocidad del viento.

Es muy distinto que se encuentre con un amigo que hace años no veía, pues literalmente usted lo único que debe hacer es retomar esa relación donde esta había quedado, pues allí aun se encuentran los refuerzos de antaño, intactos listos para ser acogidos.

Para decirlo en otras palabras, a algunas personas le ha pasado, que cuando ven a alguien que hace años no veían y que guardaban afectos por esa persona en aquellas épocas, al verle ahora siente una extraña emoción que creía se había esfumado hace mucho. Eso pasa con sentimientos hermosos y con los oscuros.

De allí que las relaciones de pareja, dada la interacción permanente que las caracteriza, exige de nuestra parte REFUERZOS constantes, de lo contrario, la relación se debilitará. Una relación de pareja es como el cuerpo humano, “suponer” que porque se le dio alimento en la mañana va a hacer que el cuerpo siga muy bien en los próximos meses, es ridículo.

Mantenga presente que construir una relación o repararla lleva tiempo, no es cuestión que se de de la noche a la mañana. Así como levantar un imperio empresarial lleva años de trabajo, esfuerzo, disciplina e inversión, cuanto más una relación de pareja que demanda de quienes la integran realmente el compromiso de construirla a diario.

En esto no hay atajos, los atajos conducen a la desconfianza, y en muchas ocasiones a la pérdida. Es muy complicado salvar un matrimonio haciendo en 15 días, lo que no se hizo en 10 años. Esto no es de uno de los dos, es de ambas partes que de verdad están dispuestos a asumir el compromiso que implica mantener una relación.

“Nadie ha Dicho que sea Fácil, pero Quienes lo Han Logrado, Tampoco han Dicho que sea Imposible”

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