El desconocido y yo
Llena de complejos y prejuicios y solo con la luna llena de testigo, me descubrieron mujer a mis cortos catorce años.
Sabios fueron mis pechos que se aventuraban a lo que placenteramente vendría.
Mis manos de niña sudaban más por los nervios que por el agitado episodio que vivía, y mi mente divagaba más por casa en vez de estar en aquel lugar donde la bruma del mar acariciaba mi cuerpo tímido y desnudo.
Lenta y delicadamente me iba haciendo mujer.
El tiempo se encontraba detenido, pero mi corazón palpitaba tan fuerte que los latidos de aquel jugaban el papel de los secunderos de un reloj.
Su cuerpo descansaba suavemente sobre el mío, después de una batalla de unos largos cuarenta y cinco minutos y pausadamente cerrábamos nuetros ojos para nunca más volvernos a ver...
cotezinha dijo
me gusta komo escribes!!
saludos!!
28 Octubre 2006 | 08:02 PM