30 Junio 2008
Sí, bloguers, me despido. Lo digo en serio. Yo no quiero, pero el caraculo del puto escritor ya ha tomado la decisión y ante eso nada puedo hacer. Todo empezó hace media hora, cuando me presenté en su casa para quejarme del posible embarazo de la señorita Supertetis, y me lo encontré vagueando en compañía de dos bellas damas.
-Que no, Johnny, estas chicas son amigas y no prostitutas.
-Pues tienen pinta de guarras.
Lo reconozco, no debí insultarlas, porque el puto escritor se enfadó y acto seguido, tras despedir a las damas, soltó su veredicto: tus historias han terminado.
-Pero... ¿es definitivo?
-Sí, al menos por una temporada.
-¿Y por qué?
-Porque apenas puedo postear y las ideas que se me ocurren he de reservarlas para otro proyecto. Pero no te preocupes, que volverás en unos meses. Es cuestión de tiempo.
-Ya... pero para ligar si tienes tiempo, ¿verdad?
-¿Qué quieres decir?
-Joder, pues que siempre te veo con mujeres. Y no entiendo cómo alguien tan feo como tú puede ligar tanto.
-Si me llamas feo te lo llamas a ti mismo, porque te hice a mi imagen y semejanza.
-Ja. Qué risa. ¿Acaso te crees el Dios Creador?
-Desde luego. Soy el creador de tu universo. Y mira por donde, en las próximas aventuras a lo mejor te hago feo.
-Es broma, ¿no?
-Para nada. Puede que hasta seas maricón, que eso da mucho juego.
-No sigas por ese camino que la vamos a tener, y sabes que cuando me cabreo las ostias vuelan.
-Vale. Pues te haré Drag Queen, y así serás el primer superhéroe con plataformas, pestañas postizas y pelucón de color rosa.
-Déjate de tonterías y seamos serios.
-Estoy muy serio. En cuanto acabe lo que tengo entre manos, te hago feo, Drag Queen e incluso una mala persona. Mira, se me ocurre que tu primera fechoría podría ser robar los cojones del Toro de Osborne. ¿Te parece?
-¡Qué me va a parecer!
¡ZAS! ¡ZAS-ZASS-ZASSS! ¡REQUETEZAS!
-Johnny, me has pegado. Y no una ostia... ¡me has arreado ocho seguidas en plan pucching-ball!
-Te lo advertí. Y el que avisa no es traidor.
-Traidor no, pero sí un pegón.
-Claro, te pego porque te lo mereces. Y si sigues vacilándome es posible que recibas unas cuantas ostias más.
-De acuerdo, no te alteres. Para firmar la paz te invito a una cerveza. ¿Te apetece?
Me apetece, así que allí me quedo. En fin, amigos y amigas, que nos veremos pronto. ¿Cuándo? No lo sé. Eso depende del puto escritor. Espero que seáis todos muy felices y prometo leer vuestros blogs. Hasta siempre.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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21 Junio 2008
Hola, gente wapa. Buenas noticias: estoy solo en casa y es tal el remanso de paz que podría llorar de felicidad. Al fin unos minutos para hacer lo que quiera, que en este caso es tomarme un yogurt. Y así estoy, metiendo la cuchara, cuando suena el cerrojo de la puerta, Supertetis entra cargada de bolsas, y la paz se va a tomar por saco.
-¡Johnny, he comprado unas cosas baratísimas! ¡Mira, mira que sartén, 3 euros, tirada de precio! ¡Y mira que jarrón chino tan bonito!
-¿Para qué coño queremos un jarrón chino?
-No sé, pero estaba rebajado y era una pena dejarlo. Ah, y esto es para ti. Pruébatelos, a ver cómo te quedan.
Me muestra unos calzoncillos blancos tipo slip, que no los lleva ni el padre de Indiana Jones.
-Yo no me pongo eso ni loco.
-¿Por qué?
-Porque uso boxer. Lo sabes de sobra.
-Ya. Pero ahora llevaras estos, que son muy sexys.
-Puntualiza: sexys en un geriátrico de jubilados.
-Vale, no discutamos, que vengo rendida y necesito relax.
-¿Y eso qué quiere decir?
-Quiere decir que he comprado una nueva piedra pómez.
Hala. Y dicho esto, Supertetis se sienta, se descalza y yo le rasco las durezas de los pies con la piedra pómez. Sí, amiguitos, tan bajo he caído. Ris-ras, ris-ras, frota que te frota, como si lijara una tabla de carpintero.
-¡Qué gusto! ¡Así, así, no te pares, dale más fuerte!
Acato la orden y le pego fuerte a su piel de elefanta. Al rato, en pleno éxtasis, Supertetis empieza a decir memeces:
-Oye, Johnny, ¿por qué no te dejas bigote?
-Negativo. ¿Conoces a algún superhéroe con bigote?
-Pues un mostacho te quedaría la mar de bien.
-Vale. Si tanto te gusta, no te depiles el labio superior y déjatelo tú.
-¿Me estás llamando velluda?
-No, cariño, jamás se me ocurriría.
-Bien, entonces pasemos a otro asunto: tengo retraso.
-¿Retraso de qué?
-Ay, Johnny, pareces tonto. Retraso del periodo.
-¿Y?
-Pues que a lo mejor estoy embarazada.
-¡Aaaaaaaaahh!
-¿Por qué gritas? ¿No te alegra?
-Mucho. Me alegra tanto que podría entregarme a la bebida.
-Perfecto. Mientras no fumes porros, me da igual que bebas. ¿Y sabes otra cosa?: tengo la corazonada que van a ser gemelos.
-¡Aaaaaaaaaaaaaahhhh!
-Espera. O trillizos, que yo soy muy fértil.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh!
Se acabó. Hasta aquí hemos llegado. Y gritando como si me hubiera pillado un huevo con la cremallera del pantalón, tiro la piedra pómez, me levanto, agarro la puerta y cierro de un portazo. Tengo tres opciones: beber, suicidarme o pedir asilo político en el Congo. En fin, veremos por dónde sale el puto escritor.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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5 Junio 2008
Qué pasa, bloguers. Veréis, resulta que se me hincharon las bolas y harto de que LaCoctelera funcione mal, he decidido ir a visitarles. En serio. Ahora mismo estoy frente al edificio de la compañía, y tras cruzar la calle y subir al segundo piso, me presento en plan bravucón:
-Hola, pedazo de capullos, soy Johnny Lomax y vengo a pedir explicaciones.
Unas veinte personas alzan la cabeza de sus PCs y me miran con cara de asombro. No hacen nada, sólo miran, y así están un rato, hasta que uno de ellos decide hablar:
-¿A qué te refieres con explicaciones?
-Me refiero a que LaCoctelera falla más que una escopeta de feria, a que la gente está muy quemada, y que a este paso puede haber un motín como el de la Bounty.
Nada. Aquellas personas deben ser idiotas o tal vez zombis, porque todos me siguen mirando en silencio.
-¿Qué pasa, acaso estáis sordos?
-No, Johnny, oímos perfectamente. Lo que pasa es que tienes toda la pinta de cultivar percebes en la próstata.
-¡Pero qué dices! Yo estoy sanísimo. Tu abuelo el mameluco cultivará percebes en la próstata, no te jode.
-Bueno, bueno, vamos a llevarnos bien.
-Okey. Entonces dime qué pasa. Porque en el blog todo se descuadra, no se puede comentar ni postear, y el error 6000 aparece cuando le sale del higo.
-Entiendo tus quejas, Johnny, pero te recomiendo que bailes para tranquilizarte.
¡Tócate los cojones! Y el fulano va y me entrega un aro que a primera vista parece un hula-hop.
-¿Pretendes sobornarme con un juguete pasado de moda?
-El hula-hop nunca pasa de moda. Tú baila y verás como te calmas.
-Estoy muy calmado.
-De eso nada. Tienes la vena del cuello hinchada y, aunque lo niegues, tu estrés hace que críes percebes en la próstata.
-Ya entiendo, vuestra estrategia es desviar el tema para no afrontar la realidad.
-¿Tú crees?
-Desde luego. Pero conmigo lo lleváis chungo porque soy un superhéroe y por consiguiente superlisto.
-De acuerdo, en ese caso, ¿qué propones?
-Propongo que para compensar los daños sufridos recibáis una tanda de ostias.
-¿Así lo quieres arreglar? ¿Con violencia?
-Pues sí. Pero lo hago por vuestro bien, ¿eh? Es una manera de que espabiléis y os pongáis las pilas.
-Vale, me parece justo. ¡Eh, gente, poneos en fila, que Johnny nos va a sacudir!
Los trabajadores de LaCoctelera forman una cola y yo, tras escupirme en la palma de la mano, comienzo a repartir tortazos: ¡plas! ¡plas! ¡plas! Algunos lloran doloridos, pero todos reciben el castigo sin quejarse, y cuando acabo sus caras reflejan cierto aire de satisfacción.
-¿Habéis aprendido la lección?
-Sí. Gracias, Johnny, creo que nos has iluminado.
-Eso espero. ¿Volverá a haber fallos?
-No.
-¿Lo juras por los percebes de tu abuelo?
-Lo juro.
-Bien, pues entonces me voy. Y para demostraros que no os guardo rencor me llevo el hula-hop.
Y así, con el aro en la cintura y moviendo las caderas, me marcho lleno de gozo. No sé si la tanda de ostias servirá de algo, pero yo me he quedado muy a gusto, y espero que a partir de ahora la puta Coctelera funcione como Dios manda.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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14 Mayo 2008
Hola a todos. A ver, lo diré sin rodeos: estoy en el claro de un bosque y bajo un cielo azul y luminoso. ¿Que qué hago aquí? Ni idea. Sueño o quizás ando drogado, pero el caso es que de pronto viene un perro y se me enrosca en la pierna moviendo la pelvis. Será posible. ¡El muy cochino pretende montarme! Y eso no es todo, ya que ahora un mapache se me tira a la oreja, una hiena al vientre, y un koala a la chepa. ¡Joder! Duele mogollón. Todos me clavan las uñas mientras mueven las caderas al unísono.
-¡Eh, tú, ven aquí!
El que grita es un ente nebuloso que, a unos diez metros, está suspendido en el aire.
-¿Quién, yo?
-Sí, tú, acércate.
Camino con el grupo de animales tratando de violarme y me planto ante la misteriosa presencia.
-¿Qué? ¿Cómo lo llevas?
-Pues mal. Estos cuadrúpedos me están despellejando.
-Claro, es que es época de celo. ¡Chicos, dejadle en paz!
La orden es acatada y, al instante, la fauna de pervertidos desaparece tras los árboles.
-Gracias, es un alivio. ¿Quién eres?
-Soy Menéame.
-¿Menéame? ¿Qué clase de nombre es ese?
-Ni flores, me lo acabo de inventar. Ven, sígueme, y te presentaré a las personas más inteligentes del planeta.
Cruzamos el bosque, nos topamos con una infinita llanura y allí hay dos almas, que giran la cabeza y se presentan:
-Hola, Johnny. Yo soy El León de la Metro.
-¿Qué Metro?
-La Metro Golden Mayer.
-Ah, vale, ahora caigo.
-Y yo soy Forrest Gumb. ¿Sabes que la vida es como una caja de bom-bones? Nunca sabes lo que te va a tocar.
-Muy profundo, colega. Bueno, ¿y qué hacéis aquí?
-Promocionar noticias.
-¿Qué noticias?
-Las que nos salen de los cojones.
-Ah, qué interesante.
-Mucho. Es un poder sólo al alcance de personas listas. ¿Tú lo eres?
-Hombre, la duda ofende.
-Así no, debes dar una respuesta clara y sin vacilación.
-Entonces sí, muy listo, Einstein es subnormal a mi lado.
-Perfecto. En ese caso puedes unirte a nosotros.
Total, que nos sentamos en el suelo, miramos el infinito mientran caen miles de noticias del cielo y, justo en ese momento, surgen de nuevo el perro, la hiena, el koala y el mapache, y me zarandean el cuerpo sin piedad.
-¡Aaaaaaaaahg! ¡Cago en la puta!
-No blasfemes y déjate menear. Por cierto, ¿te he dicho que la vida es como una caja de bom-bones?
-¡Paso de tus bombones y quítame a estas bestias de encima!
-Lo siento, cuando el movimiento empieza no hay nada que hacer.
Vale, cojonudo. Y allí me quedé, en Frikilandia, mirando la lejanía junto al León de la Metro, Forrest Gumb y un ente llamado Menéame. Lo sé, una historia sin sentido, pero así funciona mi cabeza últimamente. ¿Estaré al borde de la estupidez absoluta o es que el puto escritor es un vago y de estar todo el día tumbado en el sofá se le han fundido los cables?
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29 Abril 2008
Hola. Nada nuevo en mi universo, salvo que ayer deambulaba sin rumbo por la calle, cuando de pronto un hippy con gafitas y el pelo largo, va y me aborda en plena acera:
-¡Johnny, colega, cuánto tiempo sin saber de ti!
-¿Nos conocemos?
-Claro, del psiquiátrico, soy Jesucristo.
-¿En serio?
-Naturalmente. Yo nunca miento. Si necesitas un milagro no tienes más que pedirlo.
-Hombre, pues estoy pasando una mala época y un milagro no me vendría nada mal.
-No hay problema. Reza y ya me llegará la documentación.
-¿Así de fácil?
-Sí, ahora todo está informatizado. Bueno, y tú, qué tal... ¿sigues creyéndote un superhéroe?
-No lo creo, lo soy. ¿Quieres probar una de mis ostias?
-¡Jajaja! Qué barroco eres, Johnny.
-Disculpa, barroco tú.
-No, puntualicemos, barroco tú.
-Que no, Jesucristo, si aquí hay un barroco ese eres tú.
-¿Te parece que lo discutamos tomando unas cervezas?
No tenía nada mejor que hacer, así que me pareció, entramos en un bar, nos acodamos en la barra, pedimos dos cervezas y Jesucristo emitió un asqueroso eructo tras beber.
-Lo siento, se me ha escapado.
-No te preocupes, esa cerdada demuestra tu barroquismo.
-Ja. Buen intento, pero barroco tú.
-Asúmelo, eres barroco y se acabó.
-De eso nada. El que lo dice lo es.
-Imposible, porque a mí todo me rebota.
-A mí me rebota más y el barroquismo regresa a ti.
-Hemos entrado en un bucle. ¿Se lo preguntamos al camarero?
-De acuerdo. Eh, camarero, desde su punto de vista, ¿quién es más barroco de los dos?
El camarero, un tipo graso y cejijunto, sin duda pariente de Maguila el Gorila, nos estudió un rato y al final soltó el veredicto:
-Los dos me parecéis igual de gilipollas.
-Oiga, un respeto, que soy Jesucristo y Johnny un famoso superhéroe.
-Muy bien. Y yo soy Marcus Welby, doctor en medicina.
-¡Anda! Entonces usted es mucho más barroco que nosotros. ¿Verdad, Johnny?
-Y tanto. Barroco y además rococó.
-¡Qué yo soy rococó! Eso no me lo dices en la calle.
-En la calle y donde haga falta.
-¡A tomar por saco! Vosotros lo habéis querido.
Total, que acabamos en la calle, a las puertas del bar, y como Jesucristo era un saco de huesos y yo no estaba en mi mejor momento, Marcus Welby, doctor en medicina, nos puso la cara barroca, rococó y algo renacentista. En fin, no es consuelo, pero al menos nos fuimos sin pagar las cervezas.
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12 Abril 2008
Hola, chiki-chikis. No sé cómo os irá a vosotros, pero yo me encuentro en una fase de aletargamiento que no parece tener fin. Hoy es sábado, estoy en casa con Supertetis y sentados en el sofá vemos juntos una peli de Romanos. No voy a engañaros: me aburro. Así que a mitad del film hago lo que cualquier humano aburrido hace, es decir, bostezar. Y no un bostezo normal, no. El mío es troglodita, abriendo la boca como una morsa y casi bañado en lágrimas de puro gozo.
-¿Qué pasa, no te gusta la película?
-Pss. No está mal.
-¿Y por qué bostezas? ¿Acaso de aburres?
-Supertetis, no tengo ganas de discutir.
-Hablamos, no discutimos. ¿O te molesta que hablemos?
-Vale, lo que tú digas.
-¡Dios mío! ¿Y ahora qué haces?
-Nada, me rasco las bolas.
-¿Por qué?
-Porque me pican.
-Eso es una cochinada.
-Lo sé. Pero tampoco es un crimen, vamos digo yo.
-Ay, Johnny, te has vuelto un vago, me tienes abandonada y encima... ¿sabes lo que compré el otro día?
-Ni idea. ¿Otra braga-faja?
-No, guapo, un vibrador. Ya que tú no me das placer tendré que dármelo yo sola. ¿No crees?
-Muy bien. Me alegro.
-Pues yo no me alegro. Quiero que tú me des placer y no un trozo de plástico.
Supertetis se acaramela, empieza a besarme el cuello y yo me dejo hacer hasta que suelta una frase lapidaria:
-Johnny, hazme un hijo.
-¿Cuándo? ¿Ahora?
-Sí, cariño, ahora mismo.
-Hombre, Supertetis, eso es una decisión muy delicada.
-Ya, pero es el momento porque hoy estoy evolutiva.
-Será ovárica.
-Bueno, cómo se diga... Eh, ¿dónde vas? No me dejes con la palabra en la boca.
-Voy a mear y mientras tanto me lo pienso.
Entro al baño y no hay nada que pensar. ¡Y un huevo voy a tener un crío con ella! Vamos, ¡pero ni de coña! ¡No, no y no! De modo que tras tenerlo claro, regreso junto a ella.
-¿Te has lavado las manos?
-Sí.
-Y habrás subido la taza del váter, ¿verdad?
-Que sí. No seas pesada.
-Bueno, ¿entonces qué... nos ponemos a la tarea?
-Imposible. Tengo lumbago.
-Mentira. Eso te lo acabas de inventar.
-No, va en serio. Y además me ha salido un juanete.
-¿Lo tienes en el ciruelo?
-Que yo sepa, no.
-Pues decidido, deja de poner excusas y hazme una criatura.
Supertetis se sienta a horcajadas y me devora cual mantis religiosa. Ay, Señor... Esta mujer me anula y ya no soy persona. He de hacer algo. ¿El qué? Ni idea. Lo mejor será preguntar al puto escritor, a ver qué solución me da.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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25 Marzo 2008
Qué pasa, bloguers. Deseando que estéis bien, os cuento que ayer recibí un curioso correo electrónico cuyo contenido paso a relatar.
Estimado señor Johnny (así comienza), leo su blog y me río con sus historias, pero si quiere ver lo que es sufrir aquí le dejo las vicisitudes de un vasco emigrado al Perú.
Y me adjunta una carta que dice lo siguiente:
Muy señor mío:
Acuso recibo de la carta que me mandó el Banco, reclamando la letra que le debo desde hace 19 meses y amenazándome, si no le pago, con enjuiciarme a través de su Departamento Legal que dirige el Dr. Julio Lozán.
En el año 1995, compré a plazos un aserradero de algarrobos. En el año 1996 adquirí, también a plazos, una yunta de bueyes, una carreta, una escopeta de cartuchos y dos caballos, todo eso con un préstamo del Banco de su digna dirección; en 1997, el aserradero se incendió y no quedó sana ni una viga de mierda; un caballo se me murió y el otro se lo presté a un hijo de la gran puta que me lo mató de hambre.
En 1998, se murió mi padre y a mi hermano lo metieron preso por aprista. Un camionero se tiró a mi hija mayor y tuve que darle $85.000 a un enfermero para que le sacara el hijo que le había dejado en la barriga ese desgraciado. En ese mismo año, mi hijo mayor tuvo paperas, se le corrieron hasta los cojones, y el enfermero tuvo que caparlo para salvarle la vida. En 1999, alquilé un bote para irme con mis hijos a Bagua; el bote se volteó y se me ahogó un hijo, justamente el que no estaba capado.
En el 2000, mi mujer se fugó con un sacristán de la Iglesia del pueblo, un tal Patiño, y se llevó toda mi ropa para dársela al puta. Para contentarme me casé con la querida que tenía, pero la pendeja se demoraba y me tenía desbaratado de la cintura; la llevé a consultar con el brujo de Monsefú y me recomendó que primero tenía que emocionarla; así que esa noche preparé mi escopeta y cuando estábamos en la culadera disparé un tiro por la ventana, la hembra del susto se cagó en la cama y del brinco que pegó me movió la escopeta y el tiro salió por la ventana y la perdigonada mató a la última vaca que me quedaba, porque la otra la mató un ingeniero del Ministerio de Agricultura que vino a vacunarla contra la aftosa.
En los últimos años me ha ido peor. Me puse a sembrar arroz y vino la sequía, me puse a sembrar cebollas y se salió el río de mierda y el agua me las pudrió. A mi mujer le pegó una purgación un sargento de caballería que vivía en mi casa y era mi compadre y mi hijo chiquito se limpió el culo con una hoja de plátano que tenía folidol y le salieron almorranas.
En estos momentos estoy que si cagar costara un cobre yo tendría que vomitar la mierda, y después de todo esto Ud. me manda decir "que si no pago VOY A TENER PROBLEMAS".
Cobrarme a mí ahora es más difícil que culearse a una lora por el pico, pero si Ud. lo estima conveniente mándame al Dr. Lozano a ver cómo le va a ese fulano.
Atentamente. Pedro Ipanaque Biroque.
Conclusión: siempre hay alguien que sufre más que tú.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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9 Marzo 2008
Saludos. Mi estado natural es de cabreo y hoy, claro está, no podía ser una excepción. ¿Motivo del presente calentón? Ahí va. Resulta que tras la chamusquina llego a casa y Supertetis, en lugar de curar mis heridas, va y se pone a gritarme: que dónde he estado durante dos meses, que si soy un crápula, que si me esperaba en San Valentín y yo me hice humo, que si se caga en mi padre, que si va a ostiarme y no piensa parar hasta Navidad... En fin, una charla cojonuda. Conclusión: como nuestra relación no avanza, la única solución es ponernos en manos de un terapeuta sexual.
Y aquí estamos, sentados ante un doctor, que tiene toda la pinta de ofrecer caramelos en la puerta de los colegios.
-Bien, podrían decirme por qué no funciona su relación.
-Fácil. No funciona porque no somos pareja.
-Johnny, vivimos juntos y sí somos pareja.
-Ibas a quedarte dos días y llevas tres meses. Que yo sepa, eso es una ocupación como la de Irak.
-Oye, si sobro me voy. No tienes más que decirlo.
-Vale, lo digo: vete.
-Que te lo has creído. Lo que pasa es que tú me engañas con otra. Reconócelo.
-No te engaño. Ese no es el problema.
-Ya caigo. Es porque casi te mato, ¿verdad?
-Un momento, ¿cómo que casi le mata?
-Nada, doctor, mis tetas, que son muy peligrosas, y una vez le dejé en coma.
-Entiendo. Miren, para conocer mejor sus personalidades les haré el test de Rorschach. Johnny, ¿qué ve usted aquí?
El doctor me muestra un cartón donde un subnormal debe haber garabateado con tizas de colores.
-Una mancha.
-Correcto, una mancha. ¿Y qué más?
-Nada más. Una mancha borrosa. ¿Le vale?
-Me vale. ¿Y usted qué ve, Supertetis?
-Yo veo el arco iris, un mapache y rajas de chorizo.
-Interesante. Sin duda tiene imaginación. Mi diagnostico es que sufren monotonía y para remediarlo deberían practicar sexo duro. ¿Está de acuerdo, Supertetis?
-Totalmente. Se me ocurre que podría pinzarle el prepucio mientras le azoto los glúteos. ¿Qué te parece, Johnny?
-Me parece mal. A mí el prepucio no me lo pinza ni Dios.
-Johnny, recapacita, prometo no hacerte daño.
-¿Estás sorda? He dicho que no.
-Dejen de discutir, haremos algo más simple. Les propongo hacer el trenecito aquí y ahora.
-¿Qué es el trenecito?
-Pues que usted se la endiña a Supertetis, mientras yo se la endiño a usted.
-Ya. ¿Y qué tal si se la endiña a su señora madre?
-Johnny, no te enfades. Si el doctor dice que el trenecito puede salvar nuestra relación, yo estoy dispuesta.
-Perfecto. Pues te quedas y hacéis el trenecito con la lámpara. Yo me voy a votar.
-Le recomiendo no salir por esa puerta.
-¿Es una amenaza? Le recuerdo que soy un superhéroe y puedo machacarle el hígado con mi dedo índice.
-Como quiera. Era un simple consejo.
-A su consejo que le den. Buenos días.
Abro la puerta, doy una zancada y me caigo a la puta calle. ¡En serio! La puerta era una terraza en construcción y tras volar desde un tercer piso, ahora estoy espachurrado en la acera. ¡Porca miseria! Si de esta no quedo tetrapléjico va a ser de milagro.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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