Me gusta el fútbol
En Latinoamérica el fútbol se vive de una manera especial. Pese a que muy a menudo el nivel del juego deja mucho que desear -por lo menos en Chile-, los partidos importantes son una fiesta en las gradas, una explosión del clamor del pueblo. Muy distinto a los abrigos de piel y las gentes adineradas que se ven en el Camp Nou en una semifinal de la Champions. Aquí el fútbol pertenece a las clases populares, y mucha gente conseguirá una entrada para un derbi pese a que después tenga que estar una semana sin comer.
Aprovechando la visita de mi amigo Ferran, el pasado sábado fuimos al Estadio Nacional para presenciar en directo el clásico del fútbol chileno, el Universidad de Chile- Colo Colo. Fue toda una experiencia. De camino al estadio, centenares de efectivos de la policía velaban por los alrededores del campo por la paz y la tranquilidad. Justo antes de entrar al campo, restos de una batalla campal por el suelo y picor en los ojos a causa de los gases lacrimógenos. Entramos con los aficionados de la U, mientras los de Colo Colo lo hacían por otro lado, separados por una valla y unos cincuenta metros. Varias piedras volaron en el transcurso del camino, por lo que decidimos acelerar el paso y llegar cuanto antes a la grada. Una vez allí, las barras bravas eran las dueñas del ambiente. A un lado, detrás de una portería, Los de Abajo, la barra de la U. Al otro, Garra Blanca, los radicales de Colo Colo.
Tras el partido, faltaba la arriesgada misión de salir del campo. Y digo arriesgada porque es bien sabido que tras los partidos los miembros de las barras suelen asaltar, agredir o lo que haga falta a quien se cruza por su camino. Junto a los gráficos de Efe, que saben de que van esas cosas, nos metimos rápidamente por unas calles hasta poder tomar un autobús que nos llevara fuera de la zona de peligro.
Este vídeo que grabé hace unas semanas en el estadio de Colo Colo en un partido de Copa Libertadores ante Boca Juniors da buena fe del ambiente que se respira las noches de buen fútbol en Chile
Dentro de unos días me voy a Buenos Aires y ¡qué casualidad! se juega el clásico entre los clásicos: Boca Juniors contra River Plate en la Bombonera. Se irá a la reventa a ver si se consigue una entrada a un precio razonable.
En el próximo post hablaré de las increíbles vacaciones en San Pedro de Atacama.





Guso Sakatomi dijo
Qué manera de sufrir! Cuánto estrés! Qué beca más dura! Qué envidia!!!!
17 Abril 2008 | 12:12 AM