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Historias del Cono Sur

Andanzas de un periodista en Santiago de Chile

21 Abril 2008

Postales atacameñas

No es extraño que los organizadores del ahora llamado Dakar Series hayan elegido el desierto de Atacama, al norte de Chile, como uno de los escenarios de la prueba tras la huida forzosa de tierras africanas. Y eso que los argentinos se han apropiado de buena parte de las etapas y sólo 4 o 5 transcurrirán por el desierto más árido del planeta. Una pena... porque allí hay arena y dunas para estar semanas pilotando y disfrutando del hermoso paisaje, con los Andes al fondo, que separan Chile y Bolivia con una espectacular cordillera de volcanes que a estas alturas ya tienen los picos nevados.

Los cinco días en San Pedro de Atacama y alrededores cundieron, y mucho. A base de dormir entre tres y cinco horas por noche, pudimos hacer todo tipo de excursiones y actividades. Si es que esta modalidad de vacaciones no tiene nada que envidiarle a la "mili"...! El mismo día en que llegamos visitamos el Valle de la Luna. Magnífico parque natural repleto de dunas y robustos macizos de piedra. Encaramados en lo alto de una gran duna, vimos la puesta de sol.

El día siguiente nos fuimos a una excursión organizada. Lo más destacado fue que nos llevaron a unas lagunas altiplánicas situadas a 4.200 metros. Bellísimas. Increíbles embalses de agua que aparecen de la nada en territorio desértico, con los Andes, omnipresentes, al fondo. Los efectos de la altura hicieron mella en los viajeros, que nos quedamos fritos en el bus que nos llevaba a comer a unas latitudes más razonables. Antes, visitamos el basto salar de Atacama, con hectáreas y hectáreas de territorio llano repleto de sal.

La jornada siguiente fue distinta. Decidimos alquilar un par de bicicletas e irnos de ruta por los alrededores de San Pedro a nuestro aire, sin guías ni horarios. Nos llevamos la comida -dos enormes bocadillos- y nos montamos en nuestros flamantes vehículos. A media mañana sufrimos un pequeño percance que alcanzó cotas mayores de importancia dada nuestra ignorancia y estupidez. Simplificaré y no entraré en detalles, los que deban conocerlos, los conocerán: pinché una rueda. Tratamos de cambiarla -llevábamos recambios y todo lo necesario- pero los "apañaos" y los "manitas" de nosotros no supimos. Tras dos horas, volvimos, yo con la rueda pinchada y rascando llanta, a San Pedro para reclamar una nueva bicicleta. Descubrimos con estupor lo sencillo que es cambiar la rueda de una bicicleta y, avergonzados -yo, por lo menos- emprendimos nuestro camino hacia la quebrada del Diablo. Tras un agradable, tranquilo y solitario viaje, llegamos a la quebrada, un espectacular cañón de piedra en el que se adentraba un sinuoso camino. Nos metimos con las bicis y estuvimos un buen rato recorriendo el cañón, hasta que la hora nos aconsejó volver a San Pedro.

Para el siguiente día dejamos las bicicletas y decidimos subir un cerro o un volcán. La idea era un volcán activo, pero en la agencia nos convencieron que el cerro Toco, con 5.604 metros, era una mejor opción. Ofrecía mejores vistas, así que allí nos fuimos. Bien abrigados y pisando nieve, ascendimos junto al grupo y los guías durante más de dos horas, tras lo que llegamos a la cumbre. Espectacular. A un lado, Chile. Al otro, Bolivia, con la preciosa laguna Blanca. Y en medio, el majestuoso volcán Licancabur, observando el paisaje con altivez. Estábamos a más de 5.600 metros y el oxígeno escaseaba. Nunca había estado tan arriba. Y me gustó. Me sentí el Juanito Oiarzabal de La Garriga. Salvando las distancias, claro.

El penúltimo día en San Pedro fuimos a visitar los famosos géisers. Se trata de grandes fumarolas y columnas de agua caliente que emanan del suelo. El fenómeno lo causa el agua subterránea de la zona en contacto con las rocas calentadas por el magma. Poco después nos bañamos en una piscina termal al aire libro, con agua calentita en medio del frío que hacía a esas alturas a primera hora de la mañana. Una gozada.

Resulta evidente que lo pasamos genial. Pero como suele decirse, todo lo bueno llega a su fin. Había que volver a la gran ciudad, y así fue. Tras unos días en Santiago, las vacaciones ya son un recuerdo. Un recuerdo imborrable, pero un recuerdo al fin y al cabo.

El resto de fotos están en www.flickr.com/photos/gerardsoler

servido por Gerard 3 comentarios compártelo favorito

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mario

Mario dijo

Uahhhhhhhhhhhhhhh!!!! Vaja fotoooooooooos, cabronnnnnnnnnn!!!! jajajaja. Joder, quins paisatges, què guapo! En sèrio, brutal! me n'alegro Gerard, una abraçada!

21 Abril 2008 | 09:53

hristopau

hristopau dijo

QUè cabron, quines pedazo fotos!!Són molt wapes tiu! Espero que t`ho hagis passat de puta mare com et mereixes!
Una abraçada i parlem aviat crack!
Pau

21 Abril 2008 | 11:22

Gerard

Gerard dijo

@ Mario i Pau: me n'alegro que us agradin! la veritat és que en aquest país hi ha llocs increïbles... però encara no han sabut explotar-ho del tot com a destí turístic. Suposo que així també té el seu encant. Records al camarada Mario de la república bolivariana de Venezuela i al 'caipirinho' de pas per Barcelona!

22 Abril 2008 | 03:21

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Gerard. Periodista barcelonés de 23 años becado por la Agencia EFE en Santiago de Chile, ese escondido país del Cono Sur estrecho y alargado.
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