Cómo NO organizar un evento deportivo
Este es mi primer día en Iquique cubriendo el Campeonato Iberoamericano de Atletismo. Periodísticamente ha ido bien. Marcial y yo, pese a que aún no han comenzado las pruebas, hemos sacado unos teletipos más que decentes y hemos trabajado más de lo que deberíamos. Organizativamente, esto ha sido un desastre. Para empezar, ayer por la tarde, unas horas antes de partir, la organización nos comunicó que nos facilitaban el vuelo hasta Iquique, el alojamiento, el transporte y las dietas. Precipitadamente anulamos los billetes de avión y las dos habitaciones que habíamos reservado en Efe por nuestra cuenta. Eso que se ahorra la agencia, pensamos.
El vuelo ha ido bien. Eso sí, ha salido a las 6 de la mañana. El hotel ya ha sido otra cosa. Un hotelito bastante cutre, para que vamos a ir con rodeos. Y encima Marcial y yo compartimos habitación. No tengo nada contra el bueno de Marcial, con el que me río un montón, pero en un evento deportivo de nivel internacional creo que se podría esperar otra cosa. Esta es una foto de la pieza.
A la hora del almuerzo es cuando se ha producido una de las situaciones más estrambóticas de las que he vivido en los últimos meses. Junto al resto de periodistas hemos subido al mini bus que nos traslada de un lado a otro para ir a comer. Yo, inocente de mi, pensé que iríamos a algún restaurante. Tras el palo del hotel ya sabía que no nos llevarían al local del chef de moda del norte de Chile, que dicho sea de paso, no sé quien es. Nos hemos dirigido hacia el puerto. "Ah qué bien, una mariscadita o un poco de pescado", he pensado yo. Pues no. Resulta que hemos ido al comedero de los astilleros de Iquique. En una enorme habitación, algunos trabajadores apuraban los alimentos servidos en tétricas bandejas metálicas con un espacio para el primer plato, otro para el segundo, para el pan y otro para el postre. Sí, las clásicas bandejas de prisión que salen en las películas. Pues allí estábamos nosotros, con mochilas, trípodes y cámaras de vídeo, recogiendo cada uno su bandejita con cara de póker. El menú: pollo asado con verduritas y caldo y unos trozos de tomate. Una mandarina de postre y un vaso de zumo que tras dos sorbos no he conseguido descifrar a qué carajo sabía. Al más puro estilo de centro penitenciario hemos comido sin saber si era una broma de la organización o realmente tienen pensado llevarnos a los astilleros a comer cada día.
Lo más kafkiano ha sido cuando han llegado ¡los jueces del campeonato! y también se han servido su bandeja carcelaria y se han sentado en unas mesas junto a nosotros. ¿Cómo se puede llevar a los jueces a comer a un sitio así? ¿No hay restaurantes en Iquique donde hagan un menú sencillo a un precio razonable?
En fin, un pitorreo. Por si fuera poco, las instalaciones de prensa del estadio están medio en obras y mañana empieza la función. Así da gusto trabajar.





Ramon dijo
Tranquil nen. Aixó es com la mili, que tu no has conegut, pero es el que hi ha. Agafat-ho amb humor i pensa amb les caipirinhas de la setmana que bé. Una abraçada.
13 Junio 2008 | 11:19 AM