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Historias del Cono Sur

Andanzas de un periodista en Santiago de Chile

20 Mayo 2008

Nieve en la cordillera

Esta mañana he tomado esta foto desde el balcón del comedor de mi piso. Un día gris, lluvia, menos frío del que pueda parecer... y nieve en la cordillera de los Andes. Llegué a Chile en enero, en pleno verano. Me chicharré a más de treinta grados durante varios meses mientras en mi tierra pasaban un final de invierno realmente jodido. Yo, en Chile, me reía. Ahora han cambiado las tornas. El frío invierno andino viene hacia mi mientras en el mediterráneo acecha la primavera y, en consecuencia, el verano. Sé de algunos que viven por ahí, en Granollers por decir algo, que ahora empezarán con sus barbacoas y sus historias. Las echaré de menos.

Sin embargo el invierno pasará y volverá la primavera. Y este año viviré una experiencia bien insólita: pasar la Navidad y el año nuevo en pantalón corto, a treinta grados y degustando un rico asado. ¿Qué será de los canelones de mi padre? ¿Comerán turrón en Chile? ¿Cantarán villancicos? ¿Traerá regalos el 'viejo pasquero' - Papa Noël en estos parajes del mundo-? Supongo que todas estas dudas tienen una respuesta afirmativa... pero sin frío no será lo mismo. ¿O sí? Bueno, de momento prefiero no adelantar acontecimientos, aún quedan unos meses y el invierno chileno no ha hecho más que asomar la cabeza. Y en la cordillera ya hay nieve.

PD. El edificio larguirucho que desgarra la estética de la foto es de Telefónica. La idea era que se pareciera a un móvil. Juzgad vosotros mismos.

Tags: invierno, chile

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19 Mayo 2008

Democracia o dictadura

Sólo un 45% de los chilenos cree que la democracia es el mejor sistema de gobierno. El 18% consideraría oportuno que en determinadas cirucunstancias se instaurara un gobierno autoritario y al 29% les da igual el tipo de régimen existente. Ojo al dato. Es una encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) de Santiago de Chile que salió a la luz esta semana.

No considero que las encuestas sean la mejor herramienta para medir la salud política, democrática o lo que sea de un país, pero ésta me ha dejado realmente sorprendido. Recordemos que Chile sufrió entre 1973 y 1990 la dictadura del general Augusto Pinochet, que llegó al poder tras desbancar a Salvador Allende mediante un golpe militar. Miles de muertos y desaparecidos es el legado de este oscuro periodo de la historia chilena, que terminó en 1990 cuando empezaron los mandatos de la Concertación, coalición que desde entonces ha gobernado en Chile.

Los resultados de la encuesta podrían analizarse desde muchos prismas. Yo no lo haré porque no tengo el conocimiento suficiente de la historia y la sociedad chilena, pero me permitiré el lujo de dar mi modesta opinión. Creo que la dictadura de Pinochet caló en el pueblo chileno más de lo que creía. Cierto es que fue mucho más corta que la de Franco, que también provocó menos muertos y desaparecidos, pero culturalmente tuvo un efecto devastador en los ciudadanos, que, siempre según la encuesta, ven defectos en el sistema democrático. Muestra también una preocupante ausencia de tradición y cultura democrática, bastante común en el resto de países de la región, pero no por ello menos preocupante.

La encuesta muestra, como en España, un alto desapego e interés por la política y sus instituciones. Un 53% no se identifica con ningún partido y un 78% no les encuentra ninguna virtud. Esto no es ninguna sorpresa. El 'pasotismo' de los ciudadanos con los dirigentes políticos es una evidencia casi científica.

Otro dato curioso para finalizar. La institución en la que más confían los chilenos, con un 57% de las respuestas, son los Carabineros -la policía-, o, como se los llama acá 'cariñosamente', los 'pacos'. ¿Os imagináis unos resultados similares en Catalunya con los Mossos...? Yo tampoco.

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16 Mayo 2008

(Casi) famoso

Dicen que ser periodista de agencia da prestigio profesional pero escaso reconocimiento público. Es cierto. La crónica que escríbí sobre el portaaviones yankie ha salido publicada en varias ediciones digitales de medios y, pese a ir con firma -algo poco habitual en Efe-, sólo uno de los portales web incluye mi nombre al lado del distintivo "EFE". No me importa, no estoy en eso para hacerme famosillo. Si buscara la fama sería reportero del tomate. Aún así, a todo el mundo le gusta de vez en cuando que aparezca su nombre y apellido junto a una buena pieza que le ha tomado su tiempo.

En fin, me dejo de divagaciones y voy al propósito inicial del post: hacerme publicidad y mostrar mi trabajo.

Esta es la crónica de mi visita al portaaviones George Washington. Y en este enlace está el vídeo que hice con mi más fiel amiga y compañera, la camarita de porno casero que me acompaña allá donde voy.

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15 Mayo 2008

Poderío yankie

Es conocido por todos, guste o no, que Estados Unidos es la más poderosa superpotencia militar mundial. Hoy me ofrecieron una pequeña demostración a nivel particular por si no me había quedado suficientemente claro. Hice un viaje relámpago a Valparaíso, concretamente al muelle de la Armada de Valparaíso. ¿El motivo? El portaaviones estadounidense George Washington había llegado a la ciudad y la embajada de EEUU, muy amablemente, había preparado una visita para enseñarnos a los periodistas lo machos y lo poderosos que son.

Unas lanchas nos trasladaron del muelle hasta el portaaviones, que a causa de su tamaño y por seguridad, permanece varado en la bahía de Valparaíso. Estamos hablando de un bicho de más de 300 metros de largo, unos ochenta de ancho, en el que viajan más de 4.000 tripulantes, entre marines y oficiales.

Al llegar, caras de curiosidad de los marines, algunos muy jovencitos y otros más veteranos. Todos con el pelo bien cortito, algunos con las patillas recortadas -¡qué horror!- y con sus uniformes con la banderita de las rayas y las estrellas.

No han perdido la oportunidad de subirnos a la pista de aterrizaje de cubierta para enseñarnos a los 'niños' de la casa: los aviones de combate. Un total de 35 aparatitos, entre helicópteros, F-18 y otros modelos preparados para la guerra y a los que no me gustaría enfrentarme. Un teniente del grupo de combate nos ha explicado que el buque está realizando ejercicios y pruebas con la Armada chilena y que está preparado para misiones como la lucha contra el narcotráfico o, cómo no, la búsqueda de armas de destrucción masiva. Tenían que aparecer. Sólo espero que tengan más exito que en Irak.

Debo confesar que pese al tonillo anti gringo de este post, la visita no me ha disgustado, no cada día tiene uno la oportunidad de subir a este tipo de embarcaciones. Ahora los marines -también existen "las" marines, pero son muy minoritarias- tendrán cuatro días para disfrutar de Valparaíso en su tiempo libre. Se comenta que se han desplazado hasta la ciudad costanera autocares repletos de prostitutas para saciar la sed de los bravos patriotas gringos. Claro, tanto tiempo encerrados en un barco parando "sólo" en el Caribe, Brasil y Argentina... pobrecitos, qué vida más dura.

Más fotos en mi cuenta Flickr

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13 Mayo 2008

Pinball

En Santiago no hay máquinas tragaperras. En los cuatro meses que llevo acá no recuerdo haber visto ninguna. No he presenciado la clásica estampita del chino con la bicicleta aparcada en la puerta del bar reventando él solito la máquina, con el estruendo de las monedas cayendo cuando toca premio. O el del 'currela' apurando una cervecita o, en el mejor de los casos, un cubata, mientras prueba suerte con algunas monedillas que tenía en el bolsillo.

¿Significa esto que el nivel de ludopatía es inferior en Chile que en España? La verdad, no lo sé. Supongo que en Chile existirán casinos repletos de gente dispuesta a dejarse buena parte del sueldo en sus maquinitas y juegos. Sin embargo, he descubierto una afición de los chilenos que, a mi parecer, es para ellos lo que las tragaperras en España. Se trata del clásico 'pinball', juego que, por lo menos en mi casa, siempre se ha llamado 'millón'.

En el centro de Santiago hay salas llenas de máquinas de 'pinball' donde los chilenos y chilenas matan el rato después del trabajo. En el trayecto desde mi casa al gimnasio hay uno de estos establecimientos. Se llama 'Recreativos Valenzuela'. Cada vez que paso junto a la puerta no puedo evitar la tentación de mirar. Hombres y mujeres, generalmente mayores de treinta años, posan concentrados ante sus máquinas y pulsan con ímpetu los botones laterales que accionan las palas del 'pinball'. Pese a que los jugadores están a menos de un metro uno del otro, nadie habla con nadie. La partida es demasiado importante, no se pueden correr riesgos. En España generalmente suelen ser hombres quienes prueban surte en las tragaperras. El 'pinball', en cambio, no entiende de distinciones de género. Me atrevería a decir que casi se reparte al cincuenta por ciento.

No deja de sorprenderme. Entiendo que cada país, cada cultura, tiene sus cosas, sus costumbres, que van desde el folklore hasta cosas más triviales. Pese a que nunca supe jugar a las tragaperras, entiendo que un juego de azar cuya finalidad, su razón de ser, es ganar dinero. En el 'pinball', que yo sepa, nadie te devuelve la plata. Mientras unos juegan para ganar dinero, otros lo hacen por diversión y para alargar al máximo la duración de la partida. Cada uno a lo suyo.

Tags: varios, pinball, chile

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7 Mayo 2008

Dale Bo

Hay experiencias que sólo se viven una vez en la vida. Me encanta el fútbol, pero estaremos de acuerdo en que es algo bastane trivial, un negocio que año tras año pierde encanto y que de vez en cuando nos deja momentos memorables. Yo viví uno de estos preciados momentos el domingo pasado en Buenos Aires, cuando asistí al partido entre Boca Juniors y River Plate en La Bombonera.

Fue toda una aventura. Nos lo jugamos todo a una carta y un rato antes del inicio del partido nos presentamos a los alrededores del estadio, dispuestos a escuchar ofertas por unas entradas de reventa. Pronto sucedió. Intuyo que eran miembros de la barra de Boca, y nos dejaron claro que no quedaban entradas disponibles; si más no entradas como las entendemos en Europa: un papelito con un asiento asignado. Por 200 pesos argentinos -unos 40 euros-, nos ofrecieron "entrar" en el estadio sin entrada, detrás de las porterías donde hay bancos y no asientos. Y donde está La Doce, la barra brava de Boca Juniors. Primero nos chocó un poco, pero pronto lo comprendí todo. Nos estaban ofreciendo colarnos en el estadio con la connivencia de la policía bonaerense. Aceptamos y pagamos. Lo que vino a continuación fue un cúmulo de esperas y carreras por fuera del estadio. Éramos un grupo de 21 personas en la misma situación, siguiendo al tipo que nos debía entrar a la cancha cúal niños siguiendo a la profesora en el colegio. Llegamos a una puerta.

Tras conversar con alguien en el control de seguridad, nuestro contacto dice que allí no nos dejan pasar. Volvemos atrás. Esperamos. Caminatas arriba y abajo. Confieso que llegué a temer quedarme fuera y, de rebote, perder la pasta. Por eso íbamos todos pegados y sin perder de vista a nuestro contacto. De repente nos dicen que entramos y empezamos a correr detrás del tipo. Entre gritos y empujones, pasamos dos controles y estamos dentro. El partido estaba a punto de empezar, nos habíamos perdido la salida de los jugadores pero me daba igual. Estaba en La Bombonera el día del clásico argentino y no me lo podía creer. El ruido atronador de los cánticos y la melodía de las trompetas y trombones me devolvió a la realidad. Nos hicimos un hueco al final de la segunda gradería, junto a La Doce, que ocupaba toda la grada detrás de una portería. Allí empezó la fiesta, porque fútbol hubo más bien poco. Los hinchas a nuestro alrededor saltaban, cantaban y agitaban la mano con ese gesto argentino tan característico. El mítico grito "dale Bo" retumbaba a diestro y siniestro. Algunos aficionados se pasaron medio partido dando la espalda a la cancha, más preocupados en animar a la gente a cantar que en el partido en sí.

Impresionante ambientazo. No conozco el ambiente de los estadios en Europa pero, por lo que se comenta, intuyo que sólo un partido en Anfield Road, cancha del Liverpool, puede parecerse a eso. Desde luego, en España ese ambiente no se da ni de coña. Fue la guinda de la estupenda visita a Buenos Aires.
Aquí os dejo una muestra. En este caso, una imagen vale más que mil palabras.

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7 Mayo 2008

Buenos Aires

Me encantó Buenos Aires. Me encantó pasear por la tiendas de Palermo y comer en la Plaza Serrano. Me encantaron las calles de San Telmo y el bife de chorizo del Desnivel. Me encantó la Avenida Corrientes y la 9 de Julio con el Obelisco. Me encantó la simbólica Plaza de Mayo y la sofisticada zona de Puerto Madero. Me encantaron los colores de Caminito, en el barrio de la Boca, y las milongas en la calle. Me encantó el mercadillo de Recoleta y su precioso cementerio. Me encantó ver en la Bombonera el clásico entre Boca Juniors y River Plate. Me encantó comprar libros tirados de precio en la feria. Me encantó el acento argentino y el ambiente que se respira en la ciudad. Un ambiente cosmopolita y cultural. Me encantó conocer un poco más a nuestras compañeras Alejandra y Pilar, que nos acogieron a los visitantes de Chile en un precioso apartamento y nos sacaron de paseo por la ciudad. Me encantó todo.

Sólo me faltó una cosa: comprar la camiseta de Boca y los pantalones de la selección argentina. Solamente veo una solución: volver de nuevo dentro de un tiempo.

PD: Lo de la Bombonera lo contaré en un post a parte con vídeo incluido. La experiencia lo merece. Las fotos, en www.flickr.com/photos/gerardsoler

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1 Mayo 2008

Conociendo nuevas fronteras del Cono Sur

Estaré unos días alejado de este blog y de mi vida diaria en Santiago. Aprovechando el puente del 1 de Mayo, voy 5 días a Buenos Aires. Tras tres meses y medio en este continente, creo que ya es hora de conocer una de las ciudades, a priori, más atractivas de Latinoamérica. Tengo algo personal con Buenos Aires. Los que me conocen sabrán que mi primera opción para este segundo año de formación en Efe era, en efecto, Buenos Aires. Estoy muy a gusto en Chile, pero tengo ganas de conocer la ciudad en la cual me habría gustado pasar todo un año. Y tengo la sensación de que me gustará.

Las sensaciones son buenas. Dos compañeras de Efe nos acogen en su piso y me reencontraré con una amiga chilena, la primera persona que conocí en Chile, puesto que estudia en la capital argentina. Después está el clásico del fútbol argentino en la Bombonera. La cosa está difícil, pero se intentará rascar alguna entrada en la reventa, sin dejar, eso sí, que saqueen mi economía. Hay que intentarlo... quien sabe si volveré a estar en Buenos Aires el día de un Boca- River.

Volveré dentro de cinco días con anécdotas, experiencias e historias que contar. Hasta la vuelta.

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Gerard. Periodista barcelonés de 23 años becado por la Agencia EFE en Santiago de Chile, ese escondido país del Cono Sur estrecho y alargado.
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