la verdad en la cúspide del olvido
Un culpable de asesinato siempre puede confesar sus crímenes, pero en vez de eso, lo que prefiere es malgastar su tiempo pidiendo justicia, porque según él no ha hecho lo que dicen. En fin, ahora me gustaría relatar una pequeña historia sobre un condenado a muerte, pero no quiero que se relacione con nada, pues es pura fantasía...
Un lunes por la mañana, un periódico anunció la muerte pública de un condenado llamado James, que había sido acusado de un triple homicidio. Toda la gente del pequeño pueblo acudió a contemplar la defunción de aquél horrible hombre, que para sus adentros había confesado ser el más peligroso de los asesinos, pero que rogaba a todo el que estuviera dispuesto a escuchar sus palabras que lo dejaran ir, pues era inocente.
Unamujer, aquejada de un gran dolor de espalda, se puso rígida al contemplar por unos breves instantes el rostro del joven acusado. Era culpable. El hombre comenzó a llorar a moco tendido, había olvidado una lección fundamental que su madre le había enseñado cuando era joven: "La verdad siempre sale a la luz". Ahora, en su juicio final, por fin podía jactarse de haber entendido lo que su madre intentaba inculcarle.
Espero que esta breve historieta sobre James haya ofrecido el mensaje adecuado. Sin embargo, espero que podáis dar una respuesta y escribir otros pequeños relatos como el mío. Muchos besos...
