Buscando el bermellón
Intersección de conjuntos… lección lógica de Primaria. Aunque de niños frente a la pizarra sólo viéramos círculos y no intuyéramos la teoría subliminal, estos circulitos constituyen uno de los cimientos de nuestro razonamiento de adultos.
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Las personas somos complejas intersecciones de los tres conjuntos que nos componen: la razón, es decir, pensamientos, lógica, argumentos, lenguaje…; los sentimientos, incluidas sensaciones, estados de ánimo… y la voluntad, que nos hace exclusivos en el planeta, distintos al resto de los animales que carecen de ella.
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Tres conceptos que son los colores con que pintamos el cuadro que es nuestra vida. Tres “algos” que escogen su propia tonalidad, su temática, su expresión, su luz... en el contexto y el entorno en el que se extienden.
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Sin duda el estado ideal es aquel en el que razón, sentimientos y voluntad confluyen y todo es paz. Aplicamos los tres colores sobre el lienzo con armonía y se cumplen nuestros deseos, amamos con correspondencia y las ideas son claras. La felicidad es la figura geométrica central, donde la vida es un arco iris.
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Pero los conjuntos pueden entrar en conflicto entre sí o aliarse de dos en dos contra el tercero. Son muchos los escenarios que se nos pueden presentar en cada momento, incluso podemos saltar de un color a otro sin darnos cuenta y en una micra de segundo.
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Puede ocurrir que choquen sentimientos y razón amando a alguien que nuestra cabeza entiende equivocado. Entonces la voluntad tirará de la cuerda hacia un lado u otro, rindiéndose a los sentimientos o haciendo que venza la razón.
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También los sentimientos pueden aplastarnos con toda la intensidad de su color obligándonos a renunciar a lo que nos conviene contra nuestra verdadera voluntad. “No debo quererte, no quiero quererte pero te quiero…”. El rojo impone su ley y se convierte en dolor cuando debería ser felicidad.
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Y así tantos casos, tantas cuadros por pintar y colores por crear en la paleta de acuarelas con la que todos nacemos.
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Equilibrio. Tenemos que buscar el equilibrio, esa figura geométrica central que dijimos es la felicidad. No podemos olvidar que abusar de un color implica renunciar a los otros necesariamente ni debemos permitir que las sinergias de dos colores hagan desaparecer el tercero.
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Cuando nacemos se nos regala un lienzo en blanco y tres colores primarios. Con nuestros dedos, con pincel o incluso a veces con brocha gorda vamos aplicando azul, amarillo o rojo, creando nuevos tonos, pintando nuevos paisajes…
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A veces emborronamos el lienzo y éste se vuelve gris o negro. Es el momento de darle una capa de blanco y volver a empezar.
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¿Has creado algún color propio y exclusivo? ¿Está terminado tu cuadro? ¿Cuál es tu color favorito? ¿De qué color es tu vida ahora?
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sonia dijo
Cada dia intento pintarla de colores y de los mas alegres.
20 Abril 2008 | 03:47 PM