" Adios al diario, bienvenido sea el blog"

tantos planes, tantos planes,
vueltos espumas…
tu por ejemplo tan bienvenida
y tan inoportuna J.D
Hace unos momentos nos vimos. Siento que nos “refresca” mucho esto platicar, de reírnos y de encontrarnos cómplices. Te confieso que las últimas discusiones al estilo de “es que ya te dije que soy así” o de “hablarte de cuan merecedor puedo sentirme” son liberadoras, explosivas y me han enseñado tanto tanto de vos.
A propósito, de esta última vez que nos hablamos hay varias cosas a las cuales te has referido y que se han quedado en mi cabeza entre ellas los “miedos”, los “patrones” y el “estar cerca”.
Sobre los miedos, ¿quién no los tiene? Ya he mencionado que esto de conocerte y encontrarte y mostrarme tal cual soy me ha puesto el mundo de cabeza y a temblar de arriba a bajo, a pensar y repensar, a dudar y a dudar. Pero desgraciadamente el mundo no se acaba en un beso y desde el momento en que despertamos vamos decidiendo el rumbo a seguir.
Cuando mencionaste esto de “patrones definidos” pensé en que a menudo cometemos el doloroso (¿e inevitable?) error de comenzar una relación partiendo de experiencias pasadas. Es auto censura emocional ya que me obligo a dejar de sentir cariño y entrega por que antes lo he sentido y no me ha funcionado. Y en definitiva, según estoy experimentando, es una soberana pérdida de tiempo por que venís vos y me descubro tan pequeño ante un caudal de afecto y querer.
Y en última instancia me refiero al “estar cerca”. Es impresionante la ternura que puedo recibir de vos. En la única ocasión que me he acurrucado en tu pecho y encontrado el valor de tomar tu mano, ha sido una descarga impresionante de ternura. Fue sentir como si algo entre los dos se fusionara en ese momento tan breve pero brutalmente cálido.
Gracias…
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Escrito 2
...ahora comprendo cual era el angel que entre nosotros pasó... S.R.
¿Culpables? Yo diría “inoportunos”. De una cosa estoy claro, la vida no avisa y después de algún tiempo de conocernos y “amigos de aquí para allá”, una que otra mirada (¿las hubo?) y … después de eso acá estamos.
No se trata de encontrar “culpables”. Hasta hace unos meses yo estaba a punto dar ese gran salto a la “vida en pareja” y estaba seguro de una que otra cosa. Hasta hace unos meses vos eras nada más “vos, sin problema alguno y sin preocupaciones de posibles daños colaterales.
No hubo que caminar de prisa y atentos hacia alguna esquina clandestina. No hubo encuentros fantasmas para planear, besar, amasar y volver a besar (¡que lastima!). Pero si hemos tenido uno que otro roce “accidental” de nuestras manos, mucha plática tendida y uno que otro pleito. ¿quién es el culpable vos o yo?
“Estas cosas se sienten, no se explican” me has dicho. Y yo te escucho y me das paz.
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Escrito 1
“Vos estás enamorado”, me dijiste. Esa tarde no te escribí más. Por dentro todo me daba vueltas y por alguna razón, que todavía no entiendo, supe que esto, es decir “vos y yo”, había comenzado.
Resulta curioso si uno se pone a pensar en estos momentos en que dos completos extraños se cruzan (¿o se tropiezan?). Yo te digo que no creo en las coincidencias. Que la noche en que tomé tu mano y la puse en mi pecho para que sintieras como saltaba el corazón y te dije lo que sentía por vos, cada una de mis palabras fueron genuinas, inclusive el torpe intento de querer encontrar tu boca (aún siento algo de vergüenza al recordarlo).
Vos, con esa irreverencia que me hechiza, me decís que sí crees en coincidencias o “como se llamen”. Que en ocasiones te gusta llevar la contraria para ver qué tan fuertes son los argumentos de los demás, “a ver si me convencen”.
De nuestras pláticas lo que me gusta es el ir y venir. En un momento hablamos con detalles de la primera vez en la cama, o de la interminable discusión de cuán “indispensable” pueden llegar a ser las personas en nuestras vidas, hasta llegar a esos momentos solemnes en los que logramos estar de acuerdo en algo: la gran variedad de colores que tiene la vida.
Y si te estás preguntando del por qué de estos escritos, lo hago por varias razones. La primera es que deseo dejar constancia de esto que siento y de las cosas que pueda ir sintiendo en esto de conocerte. Ahora que todo el mundo habla maravillas de estos blogs pues creo que hay que probarlos. Voy a intentar escribirte diario, al menos por una semana, así que más te vale estar al pendiente de esto. Otra razón es que puede ser un buen ejercicio para sacar cosas que de repente no me atrevo a decirte.
Ya he comenzado, a ver como va esto.
Cambio y fuera…
Santi

illaca dijo
¿Alguien dice que los hombres no son románticos?, leed este post, seguro que cambiais de idea....ellos también escriben diarios o sea que de vez en cuando dejan el futbol,el mando de la tele, etc,etc, etc...
19 Diciembre 2006 | 05:42