¿Quién quiere ser millonario?
Vuelve una formato clásico, un quiz show puro (preguntas) con algunas novedades interactivas que, además de permitir al público participar desde casa, supondrán una vía de negocio a través de SMS.
Diré que era justo y necesario que volviese un programa como ¿Quién quiere ser millonario?, y si es presentado por Carlos Sobera, mejor. No voy a detenerme en los detalles de este concurso que todo el mundo conoce, ni en explicar que es ahora Antena 3 quien lo va a emitir. Este no es blog que recoja las noticas de televisión que aparecen en la prensa y en otras webs.
En realidad, lo que quiero destacar es la bondad y nobleza de un género: el concurso. Un género que no empobrece a los profesionales que lo producen y a la audiencia que lo disfruta, sino que los enriquece -lo digo por experiencia propia, como telespectador y como profesional del medio, ya que tuve la oportunidad de trabajar en un concurso emitido por Tele 5 llamado La Quinta Esfera, heredero en buena medida de 50X15.
Su fórmula más clásica, el quiz show, es anterior al nacimiento mismo de la televisión y ha sabido sobrevivir a sus múltiples variaciones, originadas por su combinación con otros géneros y por la infinidad de cambios sufridos por el medio. El afán de superación, la exaltación del héroe y el reconocimiento de méritos como el conocimiento son constantes que indican que el concurso transmite valores positivos y que es necesario un género con semejantes características en la televisión actual.
La otra gran vertiente del concurso, el game show o juego, no merece ser despreciada. Si bien no suele premiar el conocimiento, sí reconoce las habilidades de sus participantes. Tradicionalmente, esta rama se ha plasmado en grandes formatos, en concursos espectaculares para el prime time, que tuvieron especial auge en la televisión española de la primera mitad de los años 90 con programas como El gran juego de la oca o ¿Qué apostamos? En la programación estival de TVE tenemos un ejemplo muy claro: El Grand Prix.
Hay otros formatos que han combinado las dos fórmulas con gran éxito, como 1,2,3, aunque no siempre este tipo de mezclas ha funcionado, especialmente en el day time.
La inmensa mayoría de estos programas tiene como única finalidad entretener, al igual que la televisión. Un programa de entretenimiento dirigido al gran público puede ser un producto de calidad. “Televisión de calidad” no equivale necesariamente a “televisión para minorías”. Entretener con un contenido de calidad no constituye una función menos importante que la de ofrecer una información objetiva, veraz y plural o formar.
El concurso está llamado a ser uno de los géneros que recupere el prestigio de la televisión.
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Andrei Tanase dijo
Las preguntas deverían valér:
1.000 €
2.000 €
3.000 €
4.000 €
5.000 €
10.000 €
15.000 €
20.000 €
25.000 €
30.000 €
60.000 €
125.000 €
250.000 €
500.000 €
1.000.000 €
22 Agosto 2005 | 11:17 PM