Lecciones de capitalismo-
Artículo 1º)
Los grandes trust económico/financieros, siempre tienen razón.
Artículo 2º)
Si no tienen la razón, se aplicará el artículo primero, empleando si hace falta a los sicarios del poder que en cada caso se haga aconsejable.
Por ejemplo:
En el caso del trust financiero Hollywood contra las descargas gratuitas en Internet se ha utilizado con gran éxito a la justicia-
_____________________________________________________________________
Hollywood logra una condena sin precedentes contra las descargas gratis
Leído en El País de hoy
En el caso del expolio de las riquezas naturales de Irak, por parte del trust económico petrolífero/armamentístico, se ha utilizado todo el poderío militar de la nación más rica y próspera de la tierra.
Artículo 3º)
Conviene saber que los grandes trust económico/financieros del mundo son en realidad las únicas “naciones” que cuentan a la hora de decidir quien gobierna y como se gobierna. Es por ello que recomendamos que cualquiera que pueda tener esperanzas de acabar con este estado de cosas, renuncie a ello y pierda toda ilusión ya que cuando un trust económico/financiero se asienta, es imposible moverlo hacia posiciones más favorables a los ciudadanos (siempre que a ellos no les sea favorable hacerlo así).
Ejemplos palpables:
El trust económico de los fabricantes de automóviles, tiene ya una historia de más de cien años y ahí sigue tan fresco, eternizando un sistema de movilidad completamente obsoleto para el siglo veintiuno.
El trust económico de las tabaqueras, que según reconocen todos los gobiernos “matan” y siguen fabricando sus productos y con ellos logrando inmensos beneficios económicos para sus “honrados” industriales.
Y por último el que suma todos los record posibles y demuestra la imposibilidad de acabar con estos engendros diabólicos, el trust económico/financiero de la Iglesia Católica, que después de más de dos mil años predicando el sectarismo más delictivo, cruel y mezquino, sigue con sus intocables pretensiones de reconducir a la sociedad a los sistemas políticos que más interesan a sus inconfesables intereses terrenales.


