UNA BELLA MENTIRA (Salva)
"Soy una raya en el mar, fantasma en la ciudad"; las luces nocturmas no me intimidaban akella noche urbana para salir a lo ke fuera. Sólo un poco de dinero bastaba para comprar algún licor y sobrevivir al aburrimiento. La promesa fugaz de un incomprendido amigo poco comprensivo, ke vivía al otro lado del espejo, y ke kizá sólo compartía la inevitable necesidad de beber un "pitcher" o una cerveza. Y habían otras promesas. Lo cierto es ke parecía ke millones de calles se interponían entre mi guarida y el bar ke me esperaba "lijurioso", ah.
LLegué. Ahora estoy dentro de un pub céntrico atestado de gente. Moverse, o sea, mover el cuerpo era difícil. En la barra había una fila de, aproximadamente, seis mujeres de espaldas a las mesas y, se supone, conseguir algo de cerveza para refrescar sus corazones. Intentaba llegar por ahí cuando alguien me toca la espalda.
- Hola Benja!
- Hola.
- ¿Cómo estai, con kién andai?
- No, kedé de juntarme con un amigo...
- Ah, andas solo...
- Más o menos... ¿Tomémonos un "pitcher"?
- Ehh, a medias, ya puh...
La sorpresiva amiga era Karina, una simpática compañera saxofonista ke tocaba en los "The no drinking band". Fuimos, después de algunos codazos y apretujones, a comprarnos el "pitcher". Conseguimos una mesa ke recién se estaba desocupando y en eso aparece Daniel con su "nena" de turno.
- ¡Hola cabros! ¡No tenemos dos sillas más!
- Adelante.
- ¿Cómo estai negrita?
- Hola, Benjamín.
- Carolina.
Nos sentamos los cuatro. Carolina aparte de ser bonita era muy conversadora. Me contó ke era adicta a la poesía y ke era fanática de "Andrés Calamaro". Esta tenía el cabello castaño claro, los ojos verdes, mediana de estatura, la piel blanca, el cuerpo exhuberante y algunas pecas en la cara, ke más resaltaban su aspecto de diosa nocturna. Además tenía unos aires hippientos ke la ahacían más atrayente aún.
- ¿Y tú ke haces?- Me preguntó con naturalidad.
- Estudio Escultura en la Católica. Me gusta esculpir la piedra.
- Debe ser difícil...
- No tanto, hay ke tener un buen cincel, o sea, bunas herramientas...
- ¿Ké figuras has hecho?- Continuó preguntando.
- A ver, tengo dos estatuillas de animales, un chanchito y un perrito.- Le respondí con la verdad.
- Ah.
Seguimos bebiendo. Mientras más bebíamos más ganas nos daban de charlar. De repente Karina le preguntó a Daniel en idioma chino-antiguo si "tenía merca" o algo por el estilo, Daniel acercó su boca al oído de Karina y, acto seguido, se levantaron de la mesa, se despidieron de nosotros y con Carolina kedamos solos.
- A veces peinso ke la marihuana es maravillosa.- Le insinué, por hablar algo.
- ¿Tú fumas?- Me preguntó.
- Sólo un poco, cuando estoy en buena compañía...
- Y ahora, estás en buena o mala compañía.
- Depende.
- De ké.
- Mika si es too acá más copete...
- Sabís ke, me tengo ke ir...
- Espera.
- Ké.
- Vivo en Urugual con Paul Newman...
- Adónde...
- Hay un carrete en la casa de Kriling, vomas...
- ¿Cómo sabes?
- Toy de cumpleaños hoy día, me estaban preparando una fiesta sorpresa pero me vine a dedo y el teléfono se me kedó en Angol, nos perdimos...
- Vamos.
Decidí contarle la historia de mi vida. Le conté ke amaba a su padre y a su hermano y ke actualmente trabajaba para la CIA. Obviamente no me creyó nada. La verdad no se me ocurrió nada más fantástico para "engrupirla". La cerveza hacía estrgos en mi mente y mi corazón. Intenté convencerla de ke yo era un huevón "malo" pero me aburrí en el intento...
- ¿Y ké dice tú familia?- Me preguntó, intrigada.
- De ké.
- No sé, por ejemplo de ke seas tan dependiente del alcohol y las drogas...
- Nada, sólo ke soy un loco débil ke no sabe decir ke no cuando le ofrecen un vicio...
- Y si te ofrecen sexo ké dices...
- Depende; si es Benedicto XVI o el watón Porcel lo pensaría un par de veces...
- No; pero una mujer puh loco... Deja reírme...
- ...
LLegamos al carrete pero no había mucha gente. Tomamos un par de vasos y nos tirmaos en un cochón a fumar la marihuna ke estaba en el cajón de un velador. Empezamos a atinar. Me sentí como nunca. De repente, casi por inercia, nos paramos y nos fuimos a mi dormitorio ke kedaba al frente. Rápido pero lento nos fuimos kitando la ropa. Podía sentir su piel excitada como la mía. En un instante comenzÓ a hacerme sexo oral. Estuvo poco rato, luego comencé a follarla. Sentía su vagina aprtada pero muy húmeda al mismo tiempo. Tenía un ritmo enlokecedor ke hacía ke mi verga se hinchara y se pusiera muy dura. Rápidamente cambiamos de posición. Ella se colocó sobre mi. A medida ke subía y bajaba por mi pija yo iba agarrando sus tetas y me ponía más caliente y más salvajes eran las embestidas. Sus gemidos me ponían a mil. Cambiamos de posición. Nos pusimos "a lo perrito". LLegó un momento en ke no pude más y me corrí intensamente como una bestía del infierno. Mi semen estaba en todo su cuerpo, sobre todo en sus tetas y en sus nalgas, Yo sudaba como un animal...
Después de coger duarante casi toda la noche y parte de la mañana nos kedamos dormidos como dos serafines y mejor no kiero contar más porke esto fue sólo un sueño.
Plant, septiembre 2007.

Chupame el Codigo dijo
Las bellas mentiras nos recuerdan que es bueno hacerse el leso de vez en cuando.
Sobre todo con este relato tan casual y genial.
Saludos Mr Plant
23 Septiembre 2007 | 08:20 PM