La crisis de la sociedad industrial a finales de los sesenta marca un nuevo periodo que parte de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt (también por Blanca Muñoz), pero que no sólo se queda en esos componentes de la Escuela: Jürgen Habermas, Klaus Offe, Oskar Negt, Alfred Schmidt y Albrecht Wellmer. El capitalismo tardío muestra sus deficiencias originarias y se hace necesaria la intervención de los ciudadanos (sobre todo en temas sociales y medioambientales) y de los Estados (intervención en políticas sociales y económicas) para solucionar las crisis del industrialismo (mano de obra, petróleo y energías, materias primas, localización).

La carga cultural e ideológica de la segunda Escuela de Frankfurt se acerca a posiciones de la tradición interpretativa de autores como Max Weber o Emile Durkheim. Jürgen Habermas (citas) carga con la revisión teórica y metodológica del grupo durante la etapa de transición de los sesenta. También es el tema protagonista de la obra de Albrecht Wellmer.

Habermas abre disputas públicas con primeras figuras del positivismo como Karl Popper, Hans Albert o en diálogo con teóricos de sistemas como Niklas Luhman. Propone una diferenciación de la ciencia positivista y de la ciencia histórico-interpretativa a través de la ciencia social crítica abierta a un futuro emancipado, y su alcancde es perceptible en Departamentos y Facultades Iberoamericanas.

En línea con el racionalismo ilustrado de la primera generación, Habermas plantea la teoría de la acción comunicativa a lo largo de los años ochenta. También en Klaus Offe (textos hispanos) es central la noción de crisis y de gestión de crisis. Destaca su desenmascaramiento de los partidos políticos (como Robert Michels y Rosa Luxemburg) y la denuncia de las contradicciones del supuesto Estado del Bienestar.

Oskar Negt puede tomarse como la voz más comunicológica de los neofrankfurtianos, tanto por su tratamiento de la retórica de los medios de masas como por sus propuestas de investigación en comunicación. Algunas de sus posiciones se pueden comparar con otras tardomodernas o postmodernas.

El papel de Alfred Schmidt (textos en español) es original y relevante, aunque es más conocido por su conciliación entre diferencias del "grupo", por su recuperación del legado marxiano y por su actividad divulgadora. Es posible que sus lectores encuentren atinadas reflexiones en la más clásica tradición hermenéutica.

En las últimas décadas los análisis de Habermas sobre el papel de la cultura y de los intelectuales, la legitimidad y las naciones o cuestiones de ética y moralidad completan un variado elenco de materias más cercanas al culturalismo crítico de nuestros días. Algunos feminismos y culturalismos han criticado aspectos de la obra de Habermas, como también por parte de pensadores postmodernos. Pero su herencia también se percibe en algunas versiones de la postmodernidad, como la de Jameson (tardomodernidad).

Nota:
Habermas y el espacio público digital en ComuniSfera.