La conquista del aire, de Belén Gopegi
Apenas media lectura de “La conquista del aire” y son dos libros los que encuentro. Uno, capítulo I, que no puedo evitar calificar como "de militancia", donde las razones, carácter, de los personajes se diluyen para dar mayor relieve al narrador. Papel que Gopegi subraya en el prólogo; la intencionalidad, participación, del narrador en la búsqueda de la "verdad". El protagonismo del que narra mantiene en un segundo plano la historia, los personajes, lo que no deja de chocarme dado que, como militante, todo se plantea en términos de bueno y malo. Se limita así la realidad de los personajes, dejan de serlo de carne y hueso para no ser más que pretextos, argumentos, para alcanzar un fin. Gopegi escribe sin duda lo que le viene en gana, no porque yo lo diga, sino por autonomía, por convicción, pero a mi modo de ver, pierde en intensidad, cuando el resultado ideológico, creo, sería el mismo con un narrador, digamos, más neutro. Es ese el segundo libro, el que leo a continuación, donde Gopegi retira del primer plano al narrador y deja hacer, a su merced, a unos personajes con los que uno podría confundirse en el espejo, codearse en la calle, con más artificio, más pereza, más decaimiento, más complacencia en sus vidas que verdad, ahora sí, "verdad".
