HELLBOUND: HELLRAISER II

(Hellbound: Hellraiser II)
GB, 1988. 97m. C.
D.: Tony Randel
I.: Clare Higgins, Ashley Laurence, Kenneth Cranham, Imogen Boorman
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UNO. Si un hipotético espectador de esta secuela del clásico de Clive Barker, Hellraiser. Los que traen el infierno, abandonara la película a la media hora de metraje no sólo podría contar la sinopsis argumental sino que podría hacerse una idea del tono del film en general. Durante su primer tercio, Hellbound: Hellraiser II parece querer dejar claras sus intenciones mediante tres partes:
1. Antes de los créditos, el film nos recuerda el final de la primera parte. Algunos minutos después, Kirsty (la heroína presentada en la primera película) relata los hechos que le han llevado a ser internada en un manicomio (perdón, hospital psiquiátrico), rescatando escenas del primer Hellraiser. Da la impresión de que la película no confía demasiado en sus propia personalidad para rescatar el espíritu de la anterior entrega. Algo que quedará confirmado con la aparición de personajes o elementos procedentes de aquélla, sin mucha relación con el desarrollo del film.
2. Tras los créditos, la película da un salto cronológico para contarnos el origen de Pinhead, el cenobita más carismático de los presentados por Clive Barker. Desde luego, no es nada original. Mas bien al contrario, algo habitual en muchas sagas del cine de terror, las cuales rescataban a un personaje secundario que había dejado huella para hacerle protagonista (ahí tenemos Viernes 13 o al mismísimo Freddy Krueger). Pero además, al igual que ocurría en Pesadilla en Elm Street 3 (película con la que Hellbound: Hellraiser II comparte bastantes cosas: la trama transcurre entre las paredes de un hospital; la joven autista, llave para abrir las puertas del infierno) o Poltergeist II, esta vez, la película nos transporta al otro lado, es decir, al mundo de los cenobitas. Un intento de enriquecer el universo creado por Barker que se salda con un rotundo fracaso: la imaginería de Hellraiser se desvirtúa hasta volverse grotesca y finalmente ridícula (y carente del menor sentido): un mero catálogo de gadgets, de cierta (y desafortunada) influencia new age: todo un universo sin pies ni cabeza, encabezado por una deidad, Leviathan, cuya imagen bien puede ser un compendio: el infierno tiene estructura de parque temático, con mentalidad de merchandising.
Por otro lado, el intento de dotar de humanidad a los cenobitas, de demostrarnos que tienen un alma propia (hasta ahora se dedicaban a desgarrar las de los demás) no puede ser más desafortunado: se rompe la imagen mitológica de unas criaturas que estaban por encima de conceptos como el bien y el mal. Un toque más de la nueva era que recuerda a la irregular Razas de noche, la segunda película de Barker.
3. En el momento en el que el Dr. Channard resucita a Julia utilizando a uno de sus pacientes como víctima, convierte a Hellbound: Hellraiser II en un remake de la primera parte, mimético en cuanto a letra, pero huérfano de espíritu: carente por completo la atmósfera oscura y sucia, amoral, de pasiones desatadas y perversidad sexual. Si a Julia le falta la piel con la que envolver su carnoso cuerpo, el film no es más que pura apariencia, hueco en su interior.
DOS. "Time to Play" es una de las frases utilizadas en la campaña de promoción de Hellbound: Hellraiser II. También es una frase muy pronunciada a lo largo del film. Y parece el himno bajo el que se han unido el director Tony Randel y el guionista Peter Atkins. En un reflejo invertido de nuestro hipotético espectador, uno pensaría que ambos sólo vieron la media hora final de Hellraiser. Los que traen el infierno, en la cual se traicionaba el tono del film a favor de un climax efectista y cómplice con el público: es decir, acomodaticio. Olvídense por completo de la dicotomía placer/dolor o del atractivo del mal o cualquier concepto complejo y adulto del horror: Hellbound: Hellraiser II no es más que un cúmulo de disparates y despropósitos donde los protagonistas nunca parecen tomarse en serio nada: ni la película, ni a sí mismos, ni, mucho menos, al espectador.
TRES. El arriba firmante vió el metraje íntegro del film para la redacción de estas líneas.

Genree dijo
De acuerdo que la primera le pega mil patadas, pero la piel y sangre de esta segunda me entretiene un rato. No como las posteriores entregas, eso ya es degradación.
19 Octubre 2005 | 08:36 PM