Acabo casi de volver a Sevilla. Pero ha pasado un avión por mi ventana, y me he dado cuenta de que no quiero estar aqui. No...
No es que Sevilla sea fea, o esté llena de gente insoportable. Tampoco es por que mi trabajo sea odioso, y mi familia me odie, no... No es que Santander sea mejor que Sevilla, no, tampoco es eso... es solo que... No estás tú... no.

Acabo de volver, he leido vuestros mensajes... y he vuelto a recordar... recordar su sonrisa, y mi mala suerte.
Parece que hay gente que nace con estrella, y otras que van con pekeñas malas suertes por ahi.

Llegué y le vi esa misma tarde. Su sonrisa se ensanchó y me miró como si no viese a nadie más. Entonces sentí esa absurda necesidad de tocarlo, de sentirle... y la distancia entre los dos estaba ahi, pero no estaba.
"necesitaba tanto verte"

Mis ojos le miran curiosos, y los nervios inundan cada uno de mis sentidos al recordar esa frase... si. Esa dulce y preciosa frase.

Un día, solo un día... pero que día.

Luego vuelve mi pequeña mala suerte. Tampoco es que sea una enorme mala suerte, no...
Me mira con esa cara de niño que tiene, y sus ojos ya no están felices, no...
Me dice que debe irse por motivos de trabajo a Barcelona unos días. Que no sabe cuando volverá... se enfada, critica a sus "jefes" (que dificil es explicarlo de esta forma) y se pone muy triste. Muy, muy triste.
Veo como se despide con susurros, como me dice que va a intentar no irse, pero sé que va a hacerlo, que como siempre alguien tiene que estropearme las cosas, si... Me dice que no es justo, que tenía "planes", que ahora que estoy en Santander no quiere irse a Barcelona, ni a ninguna otra parte.
Le digo que no pasa nada... dice ke bajará a verme a Sevilla. Pero la sensación de agotamiento está ahi. Y esa tristeza en sus ojos...

Solo dos días... solo dos días.

Otro avión pasa por mi ventana. Que de aviones esta mañana... Y tengo ganas de marcharme en uno de ellos, otra vez a Santander, a verle, a ver su sonrisa enorme, tan enorme con esa boca tan grande. Sí.

Que hice el resto de mis días? buena pregunta.

Pensar en él, conocer Santander... Pensar en él y en si volvería antes de irme... pensar en él y preguntarle a un amigo cuando volvería. Volver a pensar en él conociendo pueblos de cantabria... si.
Que bonito es Santander... que sencillez y que olor... si.

Luego hice algo... algo que no sé como explicar... Fue como una fuerza que te dice "hazlo" aun sabiendo que luego vas a arrepentirte y comerte la cabeza, mucho, mucho, mucho...
Fui a su casa, y le dejé una carta en su buzón. No una carta cualquiera no... una de esas donde dices cosas que nadie más puede leer, solo tu y alguien que realmente te entienda. Y se me nota, se me nota mucho que le quiero. Yo nunca lo había dado a entender no...

Luego le llamé a casa, aun sabiendo que no cogería el teléfono. Que no estaba... y le dejé un curioso mensaje en el contestador... dios...

Un buen amigo en comun, dice que no va a molestarle, de hecho dice que va a encantarle... pero ahora siento esa verguenza junto a ese miedo. Miedo...

Y dos aviones han pasado por mi ventana...

Volar a Santander... volver a ver el mar... tú.