Grandes Actores Patrios: Jorge Sanz
Sí, como actualizo menos que los del libro de estilo de la COPE, inauguro esta sección en la que daremos un repaso -nunca mejor dicho- a la trayectoria de esos actores y actrices españoles que hacen que nuestro cine goce de la salud que tiene, esos que nos hacen sentirnos orgullos de ser españoles cuando los vemos en la gran pantalla. Amén de servir para soltar un poco de esa mala leche que yo, Jack Tatum, llevo dentro en cantidades industriales.
Y para empezar, toda una gloria nacional: Jorge Sanz.
Lo primero que podemos decir en su favor es que el chico actúa desde que era un niño, por lo que no tuvo mucha elección a la hora de elegir cómo ganarse el pan. El problema surge cuando observamos que es también la infancia la etapa en la que este intérprete llega a lo más alto que podía. Y es que siendo un niño logró la única buena mejor interpretación de su vida, en la que da vida a su personaje con convicción, con método y es lo más cerca que llega el bueno de Sanz de conmover al espectador. Sí, hablamos de Conan:
A partir de ahí la carrera del (siempre) joven Sanz se vuelve una lista de despropósitos que trazan una trayectoria digna de luchar en la pugna de las peores de la historia de la interpretación: Dos mejor que uno, Valentina, La rebelión de los pájaros... son sólo uno ejemplos.
Todo ello a pesar de que con cada nuevo título en el que participaba, el espectador -ingenuo y nunca curado de espanto- se repetía así mismo ese mantra que nos enseñaron Los Planetas: "No será peor de lo que era, seguro que es mejor..."
Ya un poco más maduro, nuestro homenajeado actor consigue un papel en Si te dicen que caí, un film mediocre en el que, sin embargo, Sanz podría haber demostrado sus dotes actorales y que era algo más que un niño ¿prodigio?. Ni que decir tiene que no lo consiguió, de otro modo no estaría hablando de él aquí.
Desde entonces son muchos y variados los bandazos que el bueno de Sanz ha dado en el mundillo audiovisual español, actuando en diversas obras maestras del cine como ¿Por qué lo llaman amor...? , Clara y Elena, Tuno negro (en la que comparte cartel con la nunca bien ponderada Silke, a la que dedicaremos un post), Almejas y mejillones, por citar sólo algunas.
A pesar de sus duros esfuerzos por destacar como actor -desde Jack Tatum pensamos que lo ha conseguido, aunque quizás no como le gustatía...- este señor pasó a finales del milenio al más absoluto de los olvidos, siendo rescatado por la pequeña pantalla para protagonizar una serie, El inquilino, en la que hacía de extraterrestre (Sí, WTF!!??) y en la que su mayor baza actoral consistía en poner todo el rato cara de gilipollas.
Y es que es un actor que arriesga en cada una de sus interpretaciones, aunque, a veces, pierda.
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