Morelliana VII (Tres momentos de una vida)
-Opino que ta vez no encontraríamos tan delicada a una muchacha verdaderamente hermosa y delicada si no supiéramos que esa belleza tiene su tiempo contado, que habrá de marchitarse con la edad y que terminará por morir. Si pudiera yo contemplar algo ello que permaneciera en su condición de belleza inmutable por toda la eternidad, por cierto que ello me daría placer y gozo, pero la miraría con alguna mayor frialdad pensando "Eres así hoy y continuarás siéndolo para siempre". En cambio, al contemplar lo que es bello transitoriamente y lo que no puede permanecer inmutable, no sólo me conmueve con sentimientos de placer y alegría, sino también de compasión.
-De manera que lo que acaso era precisamente para mi algo fundamental, considerábanlo ellos accesorio, atribuyendo mis rarezas a la poca edad o al capricho. Sin embargo, me querían mucho y procuraban con amor que me sintiera feliz. Un padre podrá legar a su hijo su nariz y sus ojos y hasta el entendimiento, si quieres, pero no el alma. El alma es nueva en cada ser humano.
Hermann Hesse (Tres momentos de una vida)
Nicolas dijo
Conmovedor, fantastico y real.
14 Octubre 2005 | 03:22 PM