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Blog de Jerónimo Rivera

Espacio para el encuentro académico entre amigos y el disfrute de la imagen en todas sus manifestaciones

20 Abril 2008

Perros callejeros en las pantallas colombianas

Para desgracia de los que piden que en Colombia sólo se realicen películas que hablen de lo lindo que es nuestro país, que muestren sus paisajes y su gente que son su principal potencial, se acaba de estrenar la película "Perro come perro" del director caleño Carlos Moreno.
Digo esto para empezar, pues siempre se llega a la vieja discusión sobre si el cine debe o no reflejar la triste realidad del país y a la queja de miles de colombianos que protestan porque el cine nacional "sólo" presenta películas violentas; pero que cuando se les indaga por las cintas que han visto, sólo mencionan a Rosario Tijeras, La sierra, La virgen de los sicarios y María llena eres de gracia; visiones extranjeras sobre nuestra cruda realidad. Reitero lo dicho en comentarios anteriores (ver tag de cine colombiano) al decir que la solución para acabar la “mala imagen” de nuestro país no es otra que cambiar la realidad misma de Colombia.
Al margen de que sea una película colombiana, Perro come perro es una buena película de género, fiel representante del thriller, con algunas dosis del cine más violento, cercano al terror gore, al estilo de las películas de los hermanos Cohen, Takeshi Kitano, Quentin Tarantino o Robert Rodríguez. Comparada con algunas películas similares, podríamos decir que la cinta colombiana sale bastante bien librada, con un guión muy bien logrado, actuaciones destacadas y una fotografía que hace más énfasis en la historia que en el preciosismo de escenarios maravillosos y colores deslumbrantes.
La película presenta una historia intensa, con personajes tan macabros como verosímiles, en una situación tan cruel y compleja como la colombiana, en la que conviven las mejores personas del planeta con los villanos más desalmados e inhumanos. Cali, como cualquier ciudad latinoamericana, se nos presenta en medio de grandes contrastes y tenemos, en primer plano, los lugares más desagradables que podamos imaginarnos de esta hermosa ciudad para tormento de quienes esperan que cada película sea un comercial de “Vive Colombia, viaja por ella”.
Para entrar en más detalles, la película nos muestra el bajo mundo de personajes acostumbrados a la delincuencia, el crimen y la venganza, casi adictos a la sangre. No es una película que se disfrute, pues permanentemente nos pone al frente ese espejo sucio, roto y empañado que nunca quisiéramos mirar sobre la realidad colombiana. Su violencia extrema, la suciedad de sus personajes y situaciones, la atmósfera ocre y casi sangrienta con la que se tiñen los demás colores y hasta el manejo frenético de su cámara, produce una profunda incomodidad que no nos deja relajar durante el tiempo que permanecemos en la sala y que podría atormentarnos por días.
Es muy claro que la película parte de la realidad nacional y de algunos (no todos) componentes de nuestra identidad, por esta razón, el humor negro comparte escenario con la crueldad, la brujería y la desconfianza. Lo único que no se ve en la historia son personajes nobles o heróicos (algo muy típico de este género y que molesta mucho al cine color de rosa).
Hay que resaltar las buenas actuaciones, que parten de personajes bien construidos desde el guión. Luna Negra (Oscar Borda) es un sicario ignorante, supersticioso y atormentado que es víctima de la brujería y el remordimiento y nos deja ver su mundo interior hasta el punto de hacernos sentir su propio malestar. Parte de su tragedia es compartida con Víctor Peñaranda (Marlon Moreno), que a pesar de ser el personaje principal, es un hombre sombrío, frustrado y de muy pocas palabras, con unas características de villano sin corazón tan bien definidas, que es casi increíble que los espectadores terminemos por involucrarnos y hasta simpatizarnos con su causa. Terminan el cuadro dos personajes interesantes que nos muestran el lado más bizarro del crimen: El Orejón, interpretado por el fallecido Blas Jaramillo, que a pesar de ser el jefe y mostrar la mayor de las crueldades, es un hombre enfermo y atormentado y Sierra (Álvaro Rodríguez), que pone el tono de humor negro a la historia. Todo esto ambientado con la salsa frenética que es tan propia de Cali como de todas aquellas ciudades latinas llenas de movimiento, vértigo y pasión. Destaca también la participación del grupo Superlitio con excelentes arreglos a la música tradicional de Henry Fiol.
Es casi inevitable recordar la película mexicana Amores Perros de Alejandro González. Ambas cintas comparten la metáfora del hombre como un perro callejero, acostumbrado a rebuscarse cada día la comida, poco sociable, desagradable, sin pedigree ni modales. El perro de la cinta colombiana es aquel que, sin hacer caso al refrán, sí se come a los de su especie cuando se trata de subsistir en una atmósfera viciada por la desconfianza y la traición. Los perros aparecen todo el tiempo en la película mostrándonos el lado más animal del ser humano: su instinto de supervivencia. Muchos preferirían tener a un Lassie en la pantalla pero tenemos que reconocer que los perros criollos, chandosos y callejeros y sus equivalentes humanos también hacen parte del panorama nacional y no deberíamos meterlos debajo del tapete. Para quienes quieran historias con enseñanza, nada como la moraleja de esta película: La plata corrompe, enloquece y mata.
Para terminar vuelvo al punto de partida sólo para aclarar que estoy a favor de que Dago García presente cada año sus películas navideñas en las salas del país y que éstas se llenen con espectadores que quieren ver las comedias y seriados de la TV en el cine. Estoy de acuerdo con que se realicen éstas y las de otros que hacen películas simples y divertidas, por la sencilla razón de que el dinero que recaudan, brinda la posibilidad de hacer muchas más películas en Colombia.
La solución no es quitarle el espacio a las historias tipo Satanás, Perro come perro o Sumas y Restas que, así nos duela, reflejan parte de nuestra realidad, la más dolorosa. Una buena industria cinematográfica debe dar la posibilidad de que los directores realicen toda clase de películas: violentas, divertidas, románticas, dramáticas, que muestren el lado positivo de los colombianos, la riqueza de nuestras regiones y muchísimos temas más que hacen parte de nuestra compleja situación. Es lindo pensar que algún día no muy lejano, el cine colombiano se gane un espacio tal que cuando alguien quiera ir a ver cintas colombianas siempre tenga la opción de escoger entre más de tres películas muy distintas entre sí y que se nos acabe el eterno lamento de que todo nuestro cine es muy violento y proyecta una mala imagen de nuestro país.

servido por jeronimorivera 5 comentarios compártelo favorito

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

FULANITO

FULANITO dijo

Lo que es razonable es una realidad, lo que es realidad es razonable.

Realidad - sueños = un ser animal
realidad + sueños = idealismo
realidad + humor = realismo
sueños - humor = fanatismo
sueños + humor = fantasía
realidad - sueños + humor = sabiduría

"porque ser Sabana vale la pena"

20 Abril 2008 | 08:11 PM

RAFAEL ZULUAGA RAMIREZ

RAFAEL ZULUAGA RAMIREZ dijo

JERO:
Como la ignorancia es atrevida, me permitiré hacer algún tipo de aporte a la crítica de la película.
Parto de la alegría que me genera el pensar, que por fin dos de mis mejores amigos se pondrán de acuerdo, para entrar a ver la misma película y que ambos salgan satisfechos. Por un lado, el primero observara el contenido, interpretación, fotografía, puestas en escena y otras cosas; mientras el segundo fijara su atención en la trama, las balas y los parlamentos, plenamente colombianos.

Bueno, sobre la película, desde la perspectiva de un parroquiano que nada sabe de cine, pienso que retoma el tema de la violencia, cotidiano y nada lejano a la realidad; presenta al publico ávido de sangre lo que quiere ver y es un espacio donde nuestro particular castellano se da plena libertad de expresarse. Entretenida.

Las películas pueden ser representación de lo que sucede en el país, pero no asisten en representación nuestra a ningún escenario intencional, mas que a festivales de cine, donde va gente del cine, a ver cine y no a conocer un país. No asisten como delegados de los colombianos a instancias mundiales, y no pasan de reflejar la realidad, exacerbarla y servir de entretenimiento para la mayoría de los asistentes.

Creo que no es de ponerle tanto cuidado a lo de que “así es que nos muestran en el exterior”. Eso si se podrían tomar otros elementos, como la picaresca, la alegría, las burlas y mamadera de gallo, que si son signos característicos de los colombianos; temas más amenos y que ya algunas películas han mostrado.

Bien, me atrevo a decir, dados mis conocimiento de lectura de cine y de interpretación adquiridos en la facultad de derecho

22 Abril 2008 | 04:42 PM

Jerónimo

Jerónimo dijo

Hola Rafa.
Me parece buenísimo y muy pertinente tu comentario. Yo no había caído en la cuenta de esa apreciación que haces de los festivales y me parece, añadiéndole otro nuevo ingrediente, que hay que diferenciar la ficción de la realidad y en ese sentido me parece mucho más delicado un trabajo como "La Sierra" que se presenta como documental, pero que es sabido que tiene serias deficiencias de investigación y termina siendo (en mi concepto) una apología de los paramilitares.
Muchas gracias mi hermano por participar de la discusión.

22 Abril 2008 | 04:50 PM

Nicolás Peña

Nicolás Peña dijo

Un post muy interesante

Estoy de acuerdo en que la solución no es hacer un cine del que excluyamos toda la realidad nacional. Inclusive, me atrevo a decir que si las películas estan bien hechas hablarán bien de nuestro país. Sin importar las temáticas que traten serán pruebas del talento y el potencial nacional.

Respecto a perro come perro no será tal vez mi película colombiana favorita pero no puedo negar que esta muy bien lograda.

15 Mayo 2008 | 06:25 PM

adonis

adonis dijo

bueno yo nopienso lo mismo que aquellos 2 fulanos pienso q es un gran logro porque me imagino como son las cosas en colombia para grabar una pelicula y es bueno q salgan adelante buenos talentos yose q todas tus peliculas mas adelante no llevaran la misma trama y ignobaras con algo mas nuebo cadaves te felisito

7 Julio 2008 | 11:44 AM

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JERÓNIMO LEÓN RIVERA BETANCUR Comunicador Social Periodista de la Universidad de Antioquia. Especialista en Dirección Escénica de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba). Magíster en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana. Fue Director del grupo de investigacion IMAGO de la Universidad de Medellín, Director Operativo de la Asociación Nacional de Cineclubes y Consejero del área audiovisual de la Alcaldía de Medellín. Actualmente es Docente Investigador y Editor de la Revista Palabra Clave de la Universidad de la Sabana, Coordinador de la Red Iberoamericana de Investigación en Narrativas Audiovisuales (Red INAV). Par Académico de Colciencias (Colombia) y CYTED (Iberoamérica) y de las revistas Educación y Educadores (Colombia), El Hombre y la Máquina (Colombia), Nau (Brasil), UNAM Digital (México) y Latina (España) y miembro del Comité Editorial Internacional de Razón y Palabra (México). Co-autor de los libros La Imagen una mirada por construir y Pensar la Comunicación. Guionista y Profesor de Guión y Apreciación Cinematográfica. Ha escrito artículos en revistas de Colombia, México, Brasil, El Salvador y España. Su gran pasión, además de su familia, es el cine. cinemetro@hotmail.com
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