[2] Le daba miedo dar el primer paso, colarse de polizón en el siglo XVII, la época de los monarcas altivos, de los nobles poderosos e influyentes, de la Corte espléndida, y de la Inquisición, que tanto respeto imponía entonces. Cualquier ciudadano de a pie podía ser enviado a tormento, acusado de heterodoxo o de «traicionar el dogma católico»....
Ahora entiendo algo mejor cómo funciona esto de la auto-edición. He podido hacer las portadas a mi gusto y fijar los precios más interesantes en relación con el costo del libro. Aquí tenéis la portada de 'Las tribulaciones...' La foto es cortesía de Clarel, a quien se lo agradezco mucho. La descarga es gratis en bubok y en lulu.com El libr...
[1] El prólogo de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, la novela de Cervantes, encierra un gran misterio: el mismo autor anticipa su muerte, la cual tuvo lugar ─en efecto─ tres días después de haber mandado a la imprenta su libro. Esta increíble profecía no ha pasado desapercibida a los críticos; pero, habiendo juzgado El Persiles como una ob...
[43] Antes de abandonar la casa de Josefina, Ignacio pudo conocer al barón de Las Encinas. Salían al rellano con las palabras de la despedida, cuando sintieron unos pasos procedentes de las escaleras que daban al piso superior. Giraron la cabeza para descubrir al personaje, un vejete que aparentaba cien años, tan decrépito era su aspecto, llen...
[42] Tres desafortunados sucesos mayores contaba el barón a lo largo de su vida: El primero acaeció una vez cumplidos los veinte años. Durante una temporada fue gran aficionado de la equitación. Contrató los servicios de un apuesto caballero francés, originario de Narbona, quien le enseñó el arte de montar a caballo, cabalgar al trote o al...
[41] En sus años mozos, el barón de Las Encinas fue lo que se denomina un «calavera», esto es un personaje alborotador, risueño y despistado, de esos locuelos que en cada esquina encuentran una ocasión para liarla parda; siempre acompañado de unos amigos tan jaleantes como él. Enrique de las Encinas había sido engendrado en las altas esferas so...
[40] Algunos minutos de más necesitaron para caer en la cuenta de que no eran unos desconocidos, sino que previamente habían mediado entre ellos palabras de amistad, cartas de amor y favores más o menos encubiertos. Y aunque todo aquello hubiese quedado en agua de borrajas, era tiempo de volver la página, infundir la cuarta velocidad a aquella r...
[39] Comenzó la plática. A esta plática le estaba vedada el subirse por las paredes: no podía andar mucho trecho sin tropezar con el dique de la formalidad; no podía tocar algún tema sin sufrir el asedio del reparo. ¿Qué decir en tales circunstancias? ¿Por dónde salir triunfante? Lo mejor sería —concluyó Ignacio— no decir nada pareciendo que u...
Tenía un amigo. Este amigo vivía en el campo. No le gustaba la ciudad. Para él la ciudad representaba todos los problemas, todos los inconvenientes que uno pueda imaginar. En cambio, el campo era sinónimo de paz, armonía, luz y color; aparte una exuberante vegetación y unos animales simpáticos, allí podía encontrar gente amable, que no negaba ...
[38] Los nervios estaban a flor de piel: había que disimularlos como fuera. La pareja evitaba con sumo cuidado el choque de las miradas. ¡Oh, espanto, si acaso el otro adivinaba que uno se sentía perdido, sin saber qué decir, qué hacer en una situación tan engorrosa como aquélla! Porque pasaba que Josefina no lograba borrar la sonrisa postiz...
«Numerosas comunidades están oponiéndose a las antenas cerca de colegios y barrios residenciales. Pero cientos de miles de nuevas antenas de telefonía son necesarias para ofrecer cobertura debido a la demanda de todos los aparatos inalámbricos. La construcción de la infraestructura inalámbrica no está completa en ningún sitio. La tecnología de "...
[37] El vestíbulo era ancho, si bien algo oscuro. La luz procedía del fondo de un largo pasillo, donde aparecía una puerta de cristales que daba acceso al patio. A ambos lados de la pared había dos solemnes puertas de madera, con felpudo a los pies, llamador dorado y placa pulida con esmero, en la que podía leerse con letras góticas: «Despach...
[36] Vivía Josefina Rubio en una finca de tres plantas para ella sola, en pleno casco antiguo. Su linda morada de ladrillo rojo, balcones negros y vetustas ventanas con cortinas blancas hacía esquina por dos lados: estaba ubicada en una plazoleta cuadrada con fuente en medio, debajo de cuyos caños saciaban su sed los gorriones y palomas que por ...
[35] Don Ignacio se miraba delante del espejo, miraba y remiraba esa prenda que otorga el título de «don» al más pintado. Y no le convencía cómo quedaba el nudo, cómo se dejaba caer (tal el badajo de una campana) ese trozo de tela que adorna el cuello y la pechera de las camisas. Si no fuera porque el tiempo apremiaba ya hubiera revuelto la m...
[34] A pesar de la contrariedad que las revelaciones del ermitaño aportaban en la vida de Andrea, salieron ella y su compañera contentas de la gruta, felices al considerar que disponían de una jornada completa, donde el sol acabaría encaramándose a lo más alto, dejando caer sobre la faz de la tierra sus fervientes rayos, sus ardientes brazos de ...
POR TIERRAS DE LA MANCHA ARGAMASILLA DE ALBA II
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