Vago por las calles aturdido por esta soledad sin límites, sin orillas, que el tedio acentúa de forma inclemente. A veces me dejo sacudir por una maraña de nostalgias que me ciegan, momentáneamente, como un ovillo sobre la cara, como escamas sobre los ojos. Pero todo es un engaño. La isla me embriaga con el viento fresco y el sol intacto dejando...
Yo he conocido la moderna Yakarta en una noche de lluvia tropical montado en la grupa de la moto que Verónica conducía con mano diestra por las grandes avenidas iluminadas, jalonadas de rascacielos de acero y hormigón y moteadas de palmeras. He conocido el resto: un interminable laberinto de callejuelas pobremente asfaltadas o simplemente de tie...
Pues al final salí. Mi amiga, que es venezolana, quiso acompañarme. En fin, Venuezuela y salsa. Podemos imaginarlo. Como preguntarle a un español si le gusta el jamón ibérico. Me dijo “un momento, necesito ir a casa para ponerme tacones”. Parece que, para bailar, las mujeres necesitan tacones, por increíble que nos parezca. Una hora más tarde ...
He estado dos horas con una chica irlandesa para un intercambio de conversación pero no creo que tenga ningún interés en mi. Y esto me jode porque pienso "¿por qué esta tia no está interesada en mi?". La chica está bien pero tampoco es nada del otro jueves. Tendrá unos 27. Es nuestra segunda cita. Le tiré sutilmente los tejos pero no funcionó. L...
Mi vida aquí es tan absurda y prescindible que podría desaparecer en este minuto y el mundo seguiría avanzando sin advertirlo, las noticias seguirían publicándose, los amaneceres multiplicándose, los besos, las plazas y las pizzas continuarían repartiendo alegrías. He aquí, que en julio de 2010 estoy en Belfast, disfrutando de una deliciosa t...
Regreso a Belfast con el corazón encogido y me recibe una noche de primavera, de árboles lánguidos y extrema soledad. Cuando, pasada la medianoche, salgo del aeropuerto pomposamente llamado Internacional, descubro que no hay autobuses ni taxis. Sólo la noche cerrada y algunos empleados rezagados que regresan a sus casas. El frío agudiza mi atu...