DE VUELTA... Y UNA ALEGRÍA
Se ha acabado el mes de agosto, este mes que parece estar hecho para la molicie y el descanso, pero que este año ha estado lleno de catástrofes, incendios, victimas de todo tipo y que se ha despedido con una lamentable traca final de muertes sentidas.
Aunque, según los almanaques, el verano acaba el 23 de septiembre, aunque en estos días algunos privilegiados, pueden todavía disfrutar de las vacaciones, lejos de tumultos y calores insoportables, aunque sigan habiendo toldos multicolores en las terrazas y las playas mantengan sus tumbonas y parasoles, lo cotidiano se hace presente, las camisas esconden el moreno duramente conseguido y los zapatos oprimen, haciendo envidiar la comodidad permisiva de las “chanclas” recién dejadas en el armario.
Para muchos, detrás han quedado los libros que fueron preparados para leer, pero que, ante otras agradables contingencias, no han salido de la maleta.
Atrás ha quedado también ese amor de verano, rodeados de sudor, arena y promesas, que se ha perdido con el húmedo frescor de la última ola.
Para muchos han quedado atrás las colas en los aeropuertos, los bellos apartamentos elegidos en la trampa colorista de internet, que luego han devenido en ruido, estafa y furia, los viajes a lugares remotos con precios inverosímiles que han terminado por ser una pesadilla.
Han quedado atrás aquellos días arrancados al calendario a precio de sudor, para robarle unos días a la pesada monotonía del trabajo diario, que luego ha resultado un fracaso meteorológico.
Han quedado detrás los nuevos amigos, los kilos adquiridos en los chiringuitos de playa que, ya sin remedio, se taparan con las gruesas y anchas ropas del otoño, las promesas a pie de playa, que nunca llegan a concretarse, los vídeos y las fotos que son los únicos testigos que tendremos de ese tiempo que a mediados de septiembre, se habrá olvidado.
Llega esa época que se ha dado en llamar “entretiempo”. Entre el tiempo de la felicidad acabada, de la claridad que cada día se escapa antes por nuestra ventana y la tristeza que no acaba de instalarse por que no la dejan los recuerdos.
Es el tiempo renacido, pero repetitivo, de los horarios fijos, de los timbres de los despertadores, de los partidos de fútbol aplazo fijo, de la escuela de los niños, de las noches que no pueden alargarse por temor a madrugadas llenas de trompicones y ojeras, de las repetidas palabras de los telediarios, de los políticos con sus mismas monsergas de siempre, vacías de soluciones, de las mismas desgracias de siempre que nunca encuentran remedios, del mismo hambre de los mismos, del olvido de los que el próximo año, cuando empiece el verano, intentaran de nuevo su viaje sin retorno ni bocadillo.
Las grandes compañías volverán a presumir de dividendos y los que ya le han sacado todo el provecho a los ladrillos, moverán sus dineros a otros caladeros y en la economía del mundo se producirán terremotos que afectarán a los desgraciados de siempre.
En este “entre tiempo”, se prepara la carnaza que durante las noches de otoño- invierno, se nos ha de servir en las televisiones. Ahora, se miden órganos en hombres y mujeres, se les estudia con modernos métodos, para saber cual es más cretino, más ineducado, quién va a ser capaz de decir las mayores barbaridades, quien va ser capaz de venderse y vender a los suyos, en aras de la audiencia y de su próximo chiringuito. Quien será capaz, si no triunfa cantando, deamortizar el gasto de la productora, siendo conocido y llamado a los programas de ensaladas para presumir de una dudosa condición sexual, que a nadie importa. Y a ellas, se les roba una escena medianamente obscena, milimétricamente preparada, con otro que se preste y ¡a vivir del cuento!.
Mientras, los defensores de la moral y las buenas costumbres, reunidos en conclaves, entre bostezos, letanías y digestiones pesadas, dirán con impropio ardor guerrero, que es mas importanteestudiar el misterio de la Santísima Trinidad, que ayudar a pasar un paso de peatones a un ciego desvalido.
Animo amigos, volvemos a la normalidad. Nos queda todo un año para soñar en otras vacaciones.
P/D.- Cuando estas estaban apenas pergeñadas, recibo una noticia que alarga de claridades y risas este final del verano e ilumina el otoño apenas presentido: Pepetxu ha vuelto, caballero de causas justas, con su lanza recién afilada y su corcel de empeñoa punto para la justa, viene dispuesto, como siempre lo ha estado, a luchar contra los caballeros negros de la falacia y la ruindad, sin mas premio quela rectitud de concienciade hombre bien nacido y el animo y el cariño de los que somos sus amigos.










pepetxu dijo
Has hecho una descripción exaustiva la rutina de esta sociedad decadente y amoral en la que vivimos, creo que poco se ha escapado a tu comentario inteligente.
Tus palabras de postdata azul me ensanchan y me hacen sentir muy afortunado por tener la inmensa suerte de contar con la amistad sincera e incondicional de alguien con un cerebro tan bien amueblado como el tuyo. Para mí también es una alegría cada nueva entrada que haces.
Salud Siempre
3 Septiembre 2007 | 11:18 AM